sábado, 30 de septiembre de 2017

Onel Hernández: “Si me llaman, me voy pa' Cuba”


Por: Diego Zúñiga
Los agentes del Eintracht Braunschweig, equipo de la 2. Bundesliga que estuvo a punto de ascender de categoría este año, hicieron un negocio redondo en 2016 al adquirir el pase del delantero cubano-alemán Onel Hernández por 150 mil euros. La carta del joven jugador (nacido en 1993 en Morón) hoy tiene un precio de un millón de euros. Lo avalan sus goles, su actitud aguerrida en el campo de juego y, aspecto no menor, su pasión por un deporte que en Alemania es de masas y en Cuba, de minorías.


Hernández llegó a los 6 años a Alemania junto a su madre y su hermana. Su padre lo llevó a probarse a varios equipos de fútbol y desde entonces Hernández no se despega del balón. "Mi padre es alemán y mi mamá es cubana. Mi papá me apoyó en esto del fútbol y con eso cambió mi vida”, relata el jugador a DW. La pregunta surge natural, casi lógica: ¿cómo es que un cubano se luce en el fútbol alemán?

"Mis amigos en Cuba juegan béisbol o practican boxeo, es cierto. Cuando voy de visita todos me preguntan por qué juego fútbol, porque ellos piensan que nadie gana dinero con este deporte. Me hablan de básquetbol en Estados Unidos, de fútbol americano o béisbol. Yo les tengo que explicar que en Alemania se juega más fútbol y que se gana mucho dinero, eso es así”, cuenta Hernández entre risas. Si bien fue nominado una vez para jugar por la selección sub 18 de Alemania, Hernández tiene un sueño en su corazón: vestir la casaquilla cubana. Y según las normas de la FIFA, podría hacerlo.

Llama la atención que no haya sido citado nunca por Cuba. ¿De verdad le interesa?

Pero obvio que me interesa. El problema es que no tengo contacto con nadie de la Federación de Fútbol de Cuba. Mi mamá y mi papá viven allá, bueno, en realidad toda mi familia vive allá, pero yo no tengo contacto con el equipo nacional, no tengo nada, no sé cómo puedo hacer ese enlace.

¿Y si lo llamaran?
Si me llaman, me voy pa' Cuba a jugar por la selección.

A usted los hinchas del Eintracht Braunschweig lo quieren mucho, por lo que he visto.
Sí, aquí es así. Como he jugado bien y hago todo lo necesario por mi equipo, la gente, los fans, valoran esa actitud y lo notan. Por eso me quieren, yo creo.

Le extendieron el contrato hasta 2020. Aun así, ¿no aspira a ir a un equipo más grande?
Para mí la extensión del contrato estuvo muy bien, quiere decir que la gente del equipo piensa que me debo quedar más tiempo. Y sobre lo de un equipo más grande, vamos a ver. Yo tengo contrato, pero si viene otro equipo que me quiera, habrá que ver en el momento. Por ahora yo estoy acá y estoy muy feliz por eso.

La temporada pasada estuvieron a punto de llegar a la Bundesliga.

Sí, sí, así fue. Ahora no te puedo decir si repetiremos lo de la temporada pasada. Claro que queremos, pero debemos ganar partidos contra equipos difíciles. Todos los equipos de la liga son buenos. Por eso, hay que ver, con tranquilidad.

¿Sus metas para esta temporada, Onel?
 Por mi parte quiero hacer más goles que la última temporada, que hice cinco. Esa es mi principal meta, anotar más que la temporada pasada. Y con el equipo queremos irnos a la Bundesliga y, como dije, vamos a luchar por ello.

Su vida está dividida entre Cuba y Alemania…
Sí... hace tiempo que no he ido a Cuba, pero en diciembre voy para estar con mi familia.

¿Qué tan cubano y qué tan alemán se siente?
Yo me siento cubano, soy cubano de corazón. Es cierto que en Alemania se está muy bien, pero mi familia es cubana. Mi corazón es cubano y cuando me voy a Cuba, yo vibro con la gente y siento que mi sangre es cubana. En Alemania estoy bien, pero hago todo lo que hago para ayudar a mi familia. Si jugaran Alemania y Cuba, yo alentaría a Cuba, sin duda.

Es que el clima de Cuba es maravilloso.

Y los habanos, el ron, la gente es muy buena, todo en Cuba es rico. La salsa, el merengue, ay, qué rico es todo en Cuba. 

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