viernes, 25 de agosto de 2017

La Habana pelea pero no puede.

La selección cubana de futbol sala, que participa en el Campeonato de Clubes Campeones de la CONCACAF bajo el nombre de La Habana cayó en un verdadero partidazo frente al Grupo Elite de los Estados Unidos con marcador de 2-1 y tendrá que conformarse con discutir la medalla de bronce.

Se sabía que el equipo norteamericano poseía como su arma fundamental la defensa (sólo un gol en contra en tres partidos) y hoy dejó bien claro que esta será su principal arma para tratar de obtener el título en la segunda edición de este torneo.


El partido que comenzó sin un claro dominador vio al equipo norteamericano ponerse al frente tras un error en la salida del equipo cubano que dejó servido en bandeja de plata el primer gol norteamericano, minutos después el cobro de una falta se convertía en el segundo gol del equipo  Elite.

Empujados por su mejor jugador: el capitalino Andy Baquero el equipo cubano empezó a creérselo y a presionar en busca del descuento sin embargo sólo en una ocasión durante la primera mitad estuvo a punto de conseguirlo tras un pase filtrado de Baquero que encontró a Marrero junto al segundo poste de la portería norteamericana pero este hizo lo que parecía más difícil: la tiró afuera.

En la segunda mitad los nuestros apretaron el cerco sobre el marco contrario con un concierto de Baquero, que aparecía lo mismo en la defensa, en la mitad de la cancha o de delantero, disparo tras disparo el gol parecía llegaba en cualquier momento, sin embargo los intentos se iban fuera, era negados por los postes o sacados sobre la línea por los norteamericanos, no el estar en superioridad numérica ayudó a los nuestros lograr el ansiado descuento.

Volvió a llamar la atención que Clemente Reinoso dejara en el banquillo al camagüeyano Dagoberto Quesada, un hombre que demostró en sus presentaciones anteriores que tenía lo que le faltaba esta noche a Cuba: Gol, como dato curioso, en los dos partidos perdidos por el equipo cubano, el talentoso  jugador camagüeyano vio las acciones desde el banco.


La consolación al esfuerzo llegaría muy tarde para el equipo cubano, con apenas 32 segundos en el reloj cuando Lázaro Peña logró perforar la resistencia norteamericana para poner el 2-1 y alimentar la esperanza cubana que quedó en eso con el pitido final del arbitro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario