miércoles, 29 de junio de 2016

Hazard, entre algodones de cara a los cuartos ante Gales

El jueves es el día clave para Eden Hazard. La estrella belga volvió a quedarse en el gimnasio por tercer día consecutivo y no salió a entrenarse con el resto de sus compañeros en la ciudad deportiva del Girondins de Burdeos en La Haillan. 


Marc Wilmots espera que el jueves pueda participar en la última sesión preparatoria del equipo antes de enfrentarse en los cuartos de final a País de Gales. Esta sesión se llevará a cabo también en el cuartel general de Bélgica, pues el técnico de los Diablos Rojos ha decidido que su equipo no se ejercitará en el Pierre Mouroy, al que le cambiaron el césped hace una semana.

Hazard sufrió una contractura en el cuádriceps durante el partido de octavos de final contra Hungría y desde entonces no se le ha visto por el campo de entrenamiento. Bélgica se ejercitó ayer a puerta cerrada para preparar el partido contra Gales con las ausencias también de Dembéle y de Vermaelen.
El centrocampista del Tottenham también se quedó en el gimnasio, pero en su caso no se teme por su participación en el partido. Tiene un tobillo hinchado tras un encontronazo en un entrenamiento con un compañero, pero todo apunta a que podrá estar disponible para Wilmots.

Por su parte, el central del Barcelona ha aprovechado que no puede jugar debido a la sanción de un partido por acumulación de tarjetas amarillas y de acuerdo con los médicos de la selección se ha sometido a un periodo de descanso activo. “Thomas ha jugado muy poco e el Barcelona esta temporada y ahora ha jugado cuatro partidos en un lapso muy corto de tiempo, por lo que su pubis y los adductores se le han sobrecargado y es mejor que repose un poco de cara a o que pueda venir”, comentó el seleccionador Marc Wilmots.

Mientras Bélgica se prepara en el sur oeste de Francia, en el norte, junto a la frontera con Bélgica se ha desatado la fiebre para acudir a Lille y presenciar un partido que va a dejar pequeña la ciudad.
Se calcula que 100.000 belgas cruzarán la frontera (Lille está a 57 kilómetros de Bruselas) para animar ya sea dentro del estadio o en las calles de la ciudad a los Diablos Rojos. Allí se encontrarán con cerca de 20.000 galeses que tampoco quieren perderse lo que puede ser una jornada histórica para su selección, la última representante del fútbol británico que queda en el torneo. (AS)

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