domingo, 10 de abril de 2016

Ariel, el diferente.


Gran noche para el futbol e Miami, más de 10 espectadores se dieron cita en el FIU Stadium para darle la bienvenida a la nueva franquicia de la NASL: el Miami FC y admirar la excelencia de un jugador como Ariel Martínez, que junto al portero Vega del conjunto local fueron los dos mejores jugadores del partido.
Movedizo, con gran capacidad para desmarcarse, moverse, entregar y crear peligro, Ariel fue sin dudas el jugador diferente en un equipo de Miami, bien organizado de atrás hacia adelante (impresionante el trabajo de número 5 Traffort) pero romo en la punta, Chávez fue el clásico tanque que peleó, guapeó y aguantó los balones, pero con muy poca peligrosidad, Cvitanich, mostró ese oportunismo de los goleadores para estar en el momento y lugar indicado para remachar el balón, mientras que Dennis fue solo una sombra.
El partido comenzó como se esperaba con un Miami buscando el arco rival desde el vamos, empujados por su público, encabezados por el Dade Brigade que no dejó de alentar toda la noche, y encontró premio a los 12 minutos cuando Ariel levantó un corner (tal vez su único flaco en la noche, necesita más precisión en los tiros de esquina), el balón pasado fue peinado dentro del área, y el remate de Chávez quedó para que Cvitanich enviara el cuero al fondo del tejido y hacer explotar el grito de gol en la noche Miamense, 1-0 ganaba el local y era mejor.
Sin embargo el Tampa reaccionó y si no logró el empate fue gracias a dos esplendidas tapadas de Vega, que si bien se vio dudoso en los centros de los tiros de esquinas demostró  que es un buen atajador, una de esas intervenciones después de una jugada polémica, ya que el Tampa Rowdies mostró cero deportividad al no enviar el balón fuera ante la lesión del defensor del FC, Rusin, quien había quedado tendido dentro del área tras un mano a mano con un atacante del equipo de Tampa.
La lesión de hombro de Rusin mostró ser lo suficientemente grave como para forzar la salida del defensor y la entrada de Wilson Palacios, que se mostró muy lento y solo algunas pinceladas de todo el futbol que tiene en sus pies, la entrada de Palacios hizo que el Miami tuviera que restructurar su sector defensivo retrasando a Adailton para dejar al hondureño en la contención.
La segunda parte fue parte de lo mismo, con un Miami poniendo el toque (gracias a la asociación de Martínez y Matuzalen, quien apareció mucho más en la segunda mitad) y el Tampa las ganas pero siendo absorbidos por la marca de Miami.
Fue la salida de Matusalem unida a la baja de Cvitanich, fuera del partido empeñado en una pelea personal con uno de los defensores del partido, lo que le dio al visitante la posibilidad de irse arriba y pegar al Miami a su puerta, donde volvió a resaltar la figura de Vega quien sacó un disparo que llevaba la etiqueta de gol.
Parecía que la noche sonreía al golero y le daba la espada al Tampa, pero al 84 el central del partido, Daniel Ratford, de mediocre actuación, pitó un penal muy dudoso en un balón disputado dentro del área de Miami, mismo que aprovecharía Hristov para poner el 1-1 con el que terminaría el partido.
Al final una grata noche con un final agridulce, no por el punto que se ganó, sino por los dos que se perdieron y como se perdieron, Tampa merecía el resultado, pero en el futbol los goles no se merecen se hacen y los Rowdies tuvieron Navidad adelantada en Miami cortesía del señor Ratford.

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