miércoles, 7 de octubre de 2015

El Fútbol de los Viciosos.

Joseph Blatter y Luis Hernández comenzaron simbólicamente las labores de la cancha sintética en Cuba, y lo triste es que se quedó en eso, algo simbólico

Por Raynol Paz Carmenate.
Seguramente la prensa cubana hablará hoy o mañana, o quizás hasta el jueves, sobre la actuación cubana en el preolímpico de CONCACAF después que los muchachos terminaran cediendo (no sin antes luchar hasta el final) un empate que los deja fuera de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Más allá de lo que pueda o no decir la prensa, nadie sabrá porque unos pocos hablan demasiado sobre el fútbol cubano, si este es la sombra de otros deportes en la isla. Algunos pudieran pensar que es una dosis de fanatismo que involucra a los que lanzan “campañitas” en Redes Sociales.

Y es que este círculo vicioso no se acabará nunca. A los que juegan les tocará sufrir, sudar, correr, y vivir de las decepciones esperando otra oportunidad. A los que escriben corresponde el papel secundario de cumplir con la información. A los que denuncian y caen mal, les tocará ser sinceros, sin vacilar ni un instante el compromiso moral de reflejar la realidad tal cual. Al tiempo que los que dirigen como buenos actores de reparto, pueden sufrir y decepcionarse, pero serán los únicos que lleven recompensa a casa por el mal trabajo.

Lanzar acusaciones a la ligera o sin pruebas concretas (no es el caso) sería nefasto para cualquier periodista, llevarse por los sentimientos sería peor, pero callar ante tanta injuria terminaría por convertirlos en cómplice.

Ahora que la FIFA arde en llamas por sus escándalos de corrupción, algunos funcionarios del fútbol en Cuba andan callados y cabizbajos por la calle. Aunque en realidad no deben temer a nada, a fin de cuentas ellos son corruptos de poca monta si se compara con los grandes malversadores del organismo internacional.

Aquellos roban millones de dólares y estos, bueno estos viven del fútbol y no para el fútbol. Aunque de vez en cuando salen a la luz por cosas tan anacrónicas como defender la candidatura deJoseph Blatter y no tener respuestas para las miles de especulaciones sobre la cancha sintética que el propio Blatter dejara encaminada en La Habana.

Para los cubanos existen cosas tan inaccesibles como un balón de fútbol a bajo costo, o para los futbolistas le es imposible jugar amistosos porque la Asociación Cubana de Fútbol es la única que juega partidos fantasmas fuera de las fechas FIFA o impide sutilmente los contratos con clubes de cualquier liga.

La misma Asociación que no tiene réplicas para las constantes deserciones de los jugadores y la única del mundo que pierde futbolistas por esta causa.

De igual forma, referirse al Campeonato Nacional sería volver sobre lo mismo, basta decir que mientras los futbolistas compran clandestinamente tacos, medias e indumentaria para jugar y viajan hasta dos equipos en un mismo bus, los directivos rentas carros cómodos y puede que hasta inviten a los hoteles de provincia a su esposa o a sus hijos en dependencia de las “posibilidades” que les brinde los recursos destinados al fútbol.

Para los que no conocen, el fútbol cubano es esto, un vicio incurable, patético y nostálgico que cada día nos consume a todos y del que no podemos escapar, unos como víctimas y otros con el dudoso papel de “directivos”.

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