martes, 25 de agosto de 2015

El regreso del Motor.



Cual montado en una montaña rusa ha vivido Heviel Cordovés la temporada del 2015 con el Charleston Battery, tras iniciar a todo vapor y en alza haciendo goles y poniendo asistencias, el Motor tuvo que lidiar con la suplencia, primero y con una lesión de tobillo después lo cual lo hizo desaparecer de las noticias por un tiempo.

Trabajador y luchador como lo es el grandulón de La Habana tuvo que pelear además con el desanimo y la tristeza del no día a día en el terreno, mientras peleaba con la lesión pertinaz del tobillo que amenazaba con poner fin tempranamente a la temporada.

El apoyo de amigos y el trabajo de recuperación a conciencia, el aferrarse a la esperanza y no decaer terminaron dando frutos al Motor hace una semana cuando mas difícil y oscura parecía la situación, Mike Anhausser, coach del Charleston, sin delanteros a quien echar mano en un partido que se le escapaba de las manos en casa, miró al banco y le dijo al grandulón cubano que entrara al terreno.

El “16” no estaba entero, aun no se recompone totalmente del tobillo, pero guerrero como siempre entró al terreno en frente de su público y casi de inmediato hizo lo que mejor sabe hacer en el terreno, meter goles, un tiro de esquina encontró la cabeza de Cordovés en el primer palo y este la mandó a guardar al fondo de las redes para el 1-1 y misión cumplida, tuvo otras en los siete minutos que estuvo en el terreno pero no se le dio el segundo gol.

Sin embargo, ese cabezazo, ese gol que le salvo un punto a su equipo en casa, le sirvió para que la USL lo nombrara en el segundo equipo de la semana, premio a la importancia de lo logrado.

Con dos partidos en tres días Anhausser decidió darle la oportunidad a Cordovés de ser titular en el primero de los dos, otra vez frente a San Luis y otra vez el Motor respondió, a los siete minutos tras una internada por la derecha un centro al segundo palo encontró Cordovés que logró controlar el balón y ante la salida del portero rival mandó el cuero hasta el fondo con un suave toque.

Dos goles, en dos partidos, que para el nuestro son mucho más que eso, son oxigeno puro, son una inyección de ánimo de cara al futuro y a lo que se viene, una muestra de que por difícil que sea el presente, si se lucha, si no se bajan los brazos y se trabaja a conciencia el futuro será generoso con nosotros.

Suerte muchachón, en hora buena

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