lunes, 15 de junio de 2015

Cuba dice adiós a Moscú 2018



Por Osmany Torres.
La naturaleza quiso ayudar pero la decisión de un hombre primó en una tarde amarga para la selección nacional de fútbol de Cuba que dijo adiós bien temprano en las eliminatorias mundialistas rumbo a Moscú 2018 al empatar a un gol con Curzao en el partido de vuelta jugado este domingo en La Habana. Los miles de aficionados presentes en el Estadio Nacional Pedro Marrero volvieron a quedarse con las ganas y pasaron de la ilusión al desencanto en cuestión de minutos.
A las 5: 00 pm los jugadores debían regresar al terreno de juego para la segunda mitad del choque. Llovía a cántaros, tronaba y la visibilidad era casi nula por lo que el principal Jafed Perea decidió aplazar la reanudación del partido.
Los minutos comenzaron a transcurrir y las condiciones climatológicas no mejoraban. Muchos en el graderío especulaban con lo que podría suceder de continuar la lluvia aunque lo más sensato era suspender el encuentro y reanudarlo al día siguiente.
Mientras la afición buscaba donde guarecerse, si porque gran parte de la tribuna del Marrero comenzaba a inundarse, el comisario técnico de CONCACAF, el costarricense Joseph Ramírez, y varios federativos cubanos se reunieron para decidir qué pasaría una vez cesara la lluvia.
Según trascendió en la breve reunión el tico Ramírez, enviado de CONCACAF para el partido, abogó en todo momento por la continuidad del choque esa misma tarde o comenzar la segunda mitad a la mañana siguiente pero en el mismo contexto, marcador igualado a uno y Cuba con un hombre menos por la expulsión del guardameta Sandy Sánchez.
Sobre las 6.30 pm las llaves del cielo se cerraron y los miles de aficionados en el Marrero se preguntaban: ¿y ahora qué? Curazao consciente de su ventaja metió presión y saltó al campo. Los cubanos permanecían en el camerino a la espera de la decisión.
En un hecho sin precedentes se vio a varios altos cargos de la AFC bajar descalzos y en short, escoba en mano, a tratar de sacar el agua acumulada sobre el césped.  Se dice que la impensada actitud llegó después de que el comisario técnico de la CONCACAF determinara la finalización del partido, pues de lo contrario se decretaría for fait al equipo cubano y Curazao avanzaría a la siguiente ronda con solo 45´minutos disputados en el Marrero.
Después de varios cruces de palabras entre el cuerpo técnico y los federativos que trabajaban en el campo, el plantel local comenzó a calentar para buscar la hombrada de avanzar a la siguiente fase con un jugador menos sobre la cancha.
Con mucho orgullo y deseos de hacer algo grande salieron los diez futbolistas de Raúl González Triana al campo. Ni las malas condiciones del césped ni la superioridad numérica del rival frenaron el ímpetu de un equipo decidido a imponerse a todo y a todos.
La primera ocasión de gol fue para Ariel Martínez pero como sucediera en el primer tiempo, el espirituano no pudo celebrar el gol al rematar desviado. Cuba empujaba pero el elenco de Patrick Kluivert defendía con uñas y dientes el resultado.
Entre pelotazos al área e intentos malogrados por el estado del campo transcurrieron los minutos sin que apareciera el tanto salvador para los cubanos. A 8´del final Maykel Reyes pudo hacer historia pero el ariete pinareño cabeceó fuera a pocos metros del arco de Eloy Room.
Muy cerca de decir adiós a la eliminatoria mundialista muchos lamentaron los fallos del primer período donde los cubanos tuvieron mayor posesión (52%) pero solo lograron hacer par de tiros entre los tres palos.
Uno de ellos, el gol de Jeniel Márquez el minuto 4´ que desató la algarabía en el Marrero. El capitán de la selección solo tuvo que peinar un córner desde la derecha de Martínez para batir a Room. Los locales llevaban el partido a donde les convenía con el tempranero tanto del central villaclareño.
Con los visitantes golpeados por el gol, Cuba tuvo par de oportunidades para dejar en jaque el choque. Primero Alberto Gómez no controló bien una cesión de Arichel Hernández y su remate desde el punto penal fue rechazado por la defensa. Luego Martínez remató fuera un excelente pase de Alain Cervantes que le dejó solo ante el arquero.
La eliminatoria se le pondría cuesta arriba a los cubanos con el gol de Vidarrell Marencia. El futbolista del Den Haag de la primera división de Holanda puso el 1x1 al rematar un centro desde la izquierda de Elson Hooi.
Minutos después los curazoleños pudieron sentenciar en una contra finalizada por Hooi pero el providencial cruce de Jorge Luis Corrales evitó el segundo gol de los curazoleños.
La mejor acción de la primera mitad llegó en el 25´ cuando Martínez tomó el balón en el centro del campo y tras dejar en el camino a varios rivales estrelló la esférica en el larguero. En la continuación de la jugada Hernández disparó apenas desviado de la meta de Room.
Los cubanos no querían quedar fuera tan pronto en la eliminatoria y buscaban por todos los medios ponerse en ventaja. Sin embargo, las últimas llegadas del primer parcial serían para los de Kluivert.
Con el equipo cubano volcado al ataque al 38´ Curazao desaprovechó un contragolpe de tres contra uno al no decidir a tiempo el finalizador de la jugada. Cuatro minutos después Hooi tenía el gol pero Sánchez salvó bajo palos con los pies.
El arquero de Manatí sería protagonista en el cierre de los primeros 45´al derribar fuera del área a Gino Van Kessel y ver la roja directa por cortar una ocasión manifiesta de gol.
Desde ese instante, Cuba comenzó a despedirse de las eliminatorias mundialistas rumbo a Moscú 2018. Las caras largas y el desanimo imperaban en los futbolistas criollos camino al vestuario.
Lo que sucedería después solo sería una forma decente de digerir el fracaso. La selección mostró orgullo, coraje, valentía, amor propio, pero pocas ideas y argumentos para mediante el fútbol superar a un rival que en 180´minutos no fue mejor aunque sí mucho más profesional.
Seguro la imagen de derrota del equipo cubano sobre el césped cuando el principal panameño decretó el final no se olvidará fácil. La historia apuntaba al avance de Cuba a la siguiente ronda pero eso solo habría extendido en el tiempo una situación que necesita resolverse lo antes posible.
La Mayor de las Antillas no puede seguir de espaldas al mundo y este fracaso debe servir para romper de una vez y por todas todos los esquematismos que impiden a futbolistas cubanos insertarse en ligas foráneas. Ese sería la piedra angular para en un futuro soñar con volver a una semifinal de CONCACAF o quién sabe si regresar a una hexagonal desde 1982.
El fútbol cubano necesita mirarse por dentro y terminar con las pugnas internas que no favorecen a nadie, todo lo contrario, ayudan a aquellos detractores que en no pocos espacios arremeten contra un deporte que va ganando espacios en la sociedad cubana.
Si no como se explica que en medio de la Copa América y con un Estadio Nacional en pésimas condiciones, miles de personas llegaron a apoyar a la absoluta y se mantuvieron en la instalación hasta cerca de las 8:00 pm que llegó a su fin la aventura mundialista de Cuba.  
Mis aplausos para esos incondicionales a los que a partir de ahora federativos y futbolistas deberían rendirles cuentas y regalarles mayores alegrías. 

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