martes, 26 de mayo de 2015

Manolo Betancourt: fútbol de ayer y de hoy

Ex futbolista cubano Manuel Betancourt. (Foto: Mario Luis Reyes)
 
Escrito por Gabriel García Galano (Texto y fotos tomadas del sitio web the Radio COCO) 
Hay oportunidades que solo se dan una vez en la vida. Y si se trata de entrevistar a un casi octogenario jugador de fútbol cubano, hay que andar con rapidez, pues no se sabe que vueltas pueda dar la vida y quizás un día puede ser la diferencia entre una buena historia y el silencio más absoluto.
Por eso cuando un amigo me dijo que su abuelo había practicado fútbol de manera profesional antes de 1959, no tardé en incluirlo dentro de las ambiciones que tenía para dar forma a este proyecto. De esta manera llegué a casa de Manuel Betancourt, conocido como Manolo, en Marianao.
 
A pesar de que mi visita estaba anunciada, para Manolo todo parecía una tarde normal, excepto porque quizás un extraño le privaría de esa costumbre muy española y bien heredada por los cubanos de la siesta luego del almuerzo. No obstante, en su rostro no había nada de incomodidad. Rápidamente olvidó las molestias que este intruso le hubiera podido ocasionar y se dispuso a contarme sobre como vivió su gran pasión: el fútbol.
 
“Siempre es válido decir que el fútbol empezó en Inglaterra, y lo trajeron aquí entre los marineros ingleses y los emigrados españoles. Que nunca fue el primero de los deportes en cuanto a popularidad se trata, es cierto. El boxeo por un lado, y el impulso de la pelota dada la cercanía de los Estados Unidos y las grandes posibilidades de inversión que este deporte brindaba, siempre opacaron al fútbol. Lo que no quiere decir que no se practicara muy buen fútbol en Cuba.
 
“Generalmente fueron las sociedades españolas las que pujaron para darle vida a los campeonatos de fútbol cubanos, muchas veces como una manera de recaudar fondos para ayudar a los emigrados más desfavorecidos. Los dueños de los clubes eran en su mayoría comerciantes y hombres de pequeños negocios y los equipos estaban compuestos por gente que tenía un empleo entre semana y jugaba fútbol sábado y domingo. O sea, que a diferencia de la pelota, no éramos profesionales, sino lo que se llama amateur”.
 
¿Cómo era el fútbol en Cuba antes de 1959?
 
“El fútbol era un deporte muy económico, y sufragado de forma individual en la mayoría de los casos, o sea, por hombres que eran los que se hacían cargo de los equipos. Bodegueros, comerciantes. Ese tipo de personas eran los que armaban el equipo, nos proveían de los uniformes, los refrescos y las meriendas que consumíamos y claro, alguna que otra cerveza para el final de los juegos.
 
Manolo con el Cerro FC, en 1959. (Foto: Cortesía del entrevistado)
 
“Antes de 1959 se jugaba muy buen fútbol aquí, y había cerca de 20 equipos de los barrios de La Habana que eran muy buenos, aunque también los hubo en Cienfuegos, Santiago de Cuba y Villa Clara. Pero aquí en La Habana, que fue por donde yo pasé había buenos equipos, como era Lawton, Luyanó, Mordazo, San Francisco, el Casino y el Cerro Football Club, donde yo jugaba. En los cincuenta se competía en dos divisiones, primera y segunda, y algunos equipos de primera iban incluso a jugar a otros países y se enfrentaban a los campeones de México, Costa Rica y otros países latinoamericanos”.
 
¿Y los estadios?
 
“Se jugaba en muchos lugares. En La Tropical, que es lo que hoy se llama Pedro Marrero; en La Polar, Villa María, en la Beneficencia que tenía un estadio dentro y en Torrens, donde el equipo de casa era el de los muchachos que tenían problemas de conducta, pero con un equipo muy competitivo y había que prepararse, ir bien armado para jugar con ellos ahí,  porque si le ganabas al anfitrión la grada te caía a pedradas.
 
“A veces, cuando venía algún equipo de renombre y la avalancha de público se preveía bien grande, había que acondicionar el Estadio del Cerro, eso que hoy es el Latinoamericano, para que se jugara fútbol ahí y pudiera entrar la mayor cantidad de gente posible. Y así y todo, se quedaba gente fuera”.
Manolo jugaba en la posición de delantero, lo que hoy conoceríamos como extremo derecho. Su producción goleadora era constante y marcaba entre diez y catorce goles todas las temporadas, lo que definitivamente lo convertiría en un crack, a los ojos del argot futbolístico de nuestros días. Por suerte eso no fue algo que nadie me contara.
 
“Mi cuñada solía guardar las crónicas deportivas de la época en un álbum, para que la familia y yo las viéramos luego y tenía la costumbre de señalar en rojo lo que hiciera alusión a mi desempeño. De eso guardo recortes como los que verás luego, con muy buenos momentos, y otros no tan buenos”, me dijo con una sonrisa pícara.
 
¿Qué me puede contar de sus tiempos en el equipo Cuba?
 
“Te diré que como me retiré del fútbol muy temprano, rompiendo el 1960, mi aparición con el equipo Cuba fue una vez como juvenil y otra vez ya en categoría de mayores. De juvenil hice el equipo para un tope aquí con Costa Rica. En la selección mayor fuimos a un torneo que se celebró en Miami, que se llamaba Fiesta de las Américas e invitaban a equipos de Centroamérica y el Caribe. Y jugué sí, y marqué algunos goles, pero no recuerdo tanto. Eso está por ahí, en los recortes.
 
En el equipo Cuba. Manolo es el primero abajo a la derecha. (Foto: Cortesía del entrevistado)
“Todavía me erizo cuando veo que se marca un gol, porque como bien comentaste yo estuve ahí. Estar en un terreno se ve fácil desde fuera, pero quien está en la cancha no lo ve todo, no ve a todos sus enemigos en la cancha y eso hace que le cueste trabajo a uno para finalizar las jugadas y te juzgan mal. Pero quien estuvo ahí, sabe lo difícil que es”.
 
¿Qué opina del fútbol que se practica hoy?
 
“Creo que es algo más limpio, depurado. En el fútbol que se juega hoy día los jugadores tienen mayor técnica, se juega con más elegancia, y el juego se hace más vistoso y emotivo”.
 
¿Y del fútbol en Cuba?
 
“En ese caso te diré que ha faltado un programa serio a través de los años para aupar el fútbol en Cuba. Hemos dejado que a nivel oficial se pierda ese interés en el rendimiento de nuestros equipos nacionales, a pesar de lo que se está haciendo hoy para intentar ganar terreno. Hemos tenido curvas altas, sobre todo en los años setenta, pero después hemos vuelto a decaer. Todo se trata de la indolencia que hubo hacia el fútbol durante mucho tiempo. Cuba llegó a participar en un Mundial, y eso es algo que no se ha vuelto a repetir. Con el potencial que había y hay en Cuba, es para que encabezáramos al área del Caribe y tuviéramos un papel bien diferente en América. Y se ha dejado perder todo eso. Así es como nos han encajado goleadas de escándalo, y nuestra selección nacional regresa con la jaba llena de goles siempre.
 
“No se domina el balón en el terreno, nuestra técnica deportiva no se ha depurado. Si no hay dominio y técnica, no se puede esperar mucho más, porque los demás si lo tienen. Sino, mira a Costa Rica a donde llegó. No obstante tengo las mismas esperanzas que puedes tener tú de que Cuba llegue a un mundial.
 
“Al fútbol cubano hay que darle importancia. Viendo el Campeonato Nacional te enteras de una cantidad de suspensiones de juegos por problemas de transporte que denota falta de seriedad. Y no es cosa que pase un día, pasa bastante. El alojamiento y la alimentación no son muy buenos tampoco. Así, ¿qué futuro podrá tener el deporte? Hay que empezar por esas cosas mínimas”.

Sobre el consumo de fútbol internacional, ¿qué me puede decir?
 
Con el Premio All Star de 1958. (Foto: Mario Luis Reyes)
 
 
“La opinión pública se ha impuesto, sobre todo la de esas grandes masas de jóvenes que lo consumen. Antes de ayer, con el juego del Real Madrid, no se sentía una mosca en el barrio.
 
Cuando terminó el juego se armó una algarabía que parecía que estaba en otro lugar. En estos momentos la afición por el fútbol es tremenda y nosotros debemos ser inteligentes y saber acompañar el gusto de la gente. Si al público le gusta determinado deporte, debemos apoyarlo más, para potenciar su desarrollo y nos estaremos ayudando a largo plazo”.
 
Premio All Star 1958 como mejor extremo derecho del campeonato, Manolo, a pesar de su temprano retiro, se reincorporó a la práctica del balompié en la Liga de Veteranos, donde formó parte del equipo de los Cerveceros, y se mantuvo jugando hasta entrados los 70 años, cuando una angina de pecho en medio de un partido le obligó a retirarse.
 
Pero no se despega del fútbol y aún va regularmente a encontrarse con sus compañeros, para revivir aquellos momentos de gloria que fueron de él y de otros más. Lleva el fútbol en la sangre y cree que Cuba también lo lleva, como me demostró al contestar mi última pregunta.
 
Entonces, teniendo en cuenta su experiencia, el fútbol puede considerarse parte de nuestra identidad nacional…
 
“Claro que sí, por supuesto. El fútbol es parte de la identidad cultural del mundo, y como Cuba está dentro del mundo, y no en el planeta Marte, forma parte también de la universalidad del fútbol, es algo ineludible. Y el que no vea eso, es porque no desea verlo”.
 
En la Liga de Veteranos. Manolo es en la fila superior el cuarto de izquierda a derecha. (Foto: Cortesía del entrevistado)
 

1 comentario:

  1. Buen trabajo, no conocia de este jugador. Gracias al autor

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