miércoles, 25 de febrero de 2015

De la historia. Euzkadi (III Parte y Final)

Fueron dos semanas de espera, dos semanas en donde se atizó y especuló mucho sobre el partido y las posibilidades de uno y otros dos semanas de espera que terminaron el 24 de Julio cuando los Vascos y Gallegos saltaron a los terrenos de La Polar.

No mostraba sin embargo el campo ubicado en el Lucero las mejores condiciones para un partido de tanta trascendencia y más que un terreno de futbol se asemejaba al lodazal de Antibes donde un mes antes la Selección Nacional había sido goleada 8-0 por el conjunto sueco.

Bajo la dirección de Tapia y vistiendo la camiseta azul celeste del Centro Gallego salieron al terreno los cubanos: Benito – Panchito, Chorens, Bolero, Bolillo, Juan, Magriña, Tomás, Dávila, Tuñas y Turquito se convertirían gracias a la rivalidad entre los clubs locales en visitantes en su propia tierra durante el transcurso del partido.

Por su parte el Euzkadi, más local que nunca y aupado por un público local anti galleísta formaba con Blasco – Barcos, Aedo – Cilaurren, Muguerza, Zubieta – Urquiola, Luis Regueiro, Lángara, Larrinaga y Emilio. Todos bajo el arbitraje de Dunjo.

Tras 39 minutos de duro bregar en la que los dos equipos buscaron el marco rival sin conseguir adelantarse llegó el primer gol del encuentro.

Magriña cobró un penalti y cuando Tuñas se disponía a cabecear fue empujado por Cilaurren, el central no dudó y marcó la pena máxima. Tomás cobró y mandó el cuero a besar el tejido para el único gol de los primeros 45.

Habían transcurrido sólo tres minutos de la segunda mitad cuando Magriña recogió un balón y arrancó por su banda agrupando a defensas primero y a Blasco después antes de ponerlo al segundo palo donde estaba Dávila completamente desmarcado para que el tico lo empujase y pusiera el 2-0.

Cuba jugaba mejor y no parecía que nada pudiera cambiar el trámite del partido y la victoria cubana, pero a los 20 minutos llegaba la jugada que cambiaría todo.

Tras un avance vasco Larrinaga logra vencer a Benito acción que levanta a la mayor parte del público que ovaciona el gol visitante, el color celeste de las camisetas galleguistas era más pesado para los seguidores de los clubs habaneros locales que el saber que los 11 hombres que la vestían eran cubanos y defendían el pabellón nacional frente a una selección extranjera.

El impacto de aquella acción probó ser demoledor para los jugadores cubanos que inmediatamente decaen en su accionar, bajón anímico que es aprovechado por Emilio para colocar el empate sólo 5 minutos después, Cilaurren con un disparo desde afuera del área coloca el 3-2 de los vascos que casi de inmediato colocaron el 4-2 por intermedio de Emilio tras recoger el rebote de un disparo de Lángara.

Cuba salió por fin de la modorra de los pies de su mejor jugador: Magriña, que se adentró en área vasca y de un disparo cruzado venció a Blasco para de paso revivir las esperanzas gallegas que murieron minutos más tarde cuando Emilio que campeaba por su respeto en la banda izquierda anotaba el quinto gol vasco.

Sin piernas, ni ánimos los Alacranes sólo tuvieron el consuelo de ver como Magriña se internaba nuevamente en terreno contrario y anotaba el cuarto gol del equipo para el 4-5 final.

No fue sin embargo el partido de la despedida como se esperaba, pues el Euzkadi quedó nuevamente varado en La Habana al no poder conseguir pasajes rumbo a tierras aztecas, así que se organizó otro partido, esta vez contra los Tigres del Hispano América que mostró una línea defensiva con tres refuerzos de lujo: Ayra bajo los tres palos así como Panchito y Barquín en la defensa.

Los Hermanos barrios junto a Mongo formaron en la media, dejando la delantera para Romano, Héctor, Olivera, Cubanaleco y Paquito.

Blasco – Barcos, aedo, Cilaurren, Muguerza, Zubieta, Urquiola (sustituido por Pedro Regueiro en el último minuto de juego), Luis Regueiro, Lángara, Larrinaga y Emilio. Pagán se encargó de impartir justicia con el silbato.

A los 17 minutos Paquito dispara cruzado buscando el segundo palo de Blasco que se lanza tratando de desviar el balón pero sin hacer contacto con este y cuando parecía que el cuero salía desviado, apareció Cubanaleco para depositarlo en el fondo de la portería vasca.

Tres minutos más tarde Larrinaga empata el partido con un disparo desde afuera del área, pero apenas dos minutos más tarde Cubanaleco habilita a Héctor que vuelve a adelantar a los hispanófilos.

A los 31 Larrinaga vuelve a mostrar la potencia de sus disparos y con un bombazo desde lejos pone el 2-2 con que se llevaba al medio tiempo.

Serían nuevamente los Tigres los encargados de hacer accionar el marcador a los 25 minutos de la segunda mitad, cuando Romano levantó un centro que fue bien rematado por Cubanaleco, quien dos minutos más tarde tendría que dejar el campo lesionado en una de sus piernas, tras una entrada de Regueiro, Guerra ocuparía su lugar.

Fue el recién ingresado el encargado de poner el cuarto gol cubano, tras una gran galopada culminó ju jugada con un potente disparo ante el cual Blasco no pudo hacer nada.

A los 38 Olivera se hacía presente en el marcador culminando muy bien un centro de Romano, Luis Regueiro daba cifras definitivas (5-3) en el tiempo de descuento.

El 1 de Agosto, en horas de la mañana, el Euskadi partía rumbo a México en el vapor “Orizabal”.


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