jueves, 19 de febrero de 2015

De la Historia. Euzkadi (II Parte)


Pasada la euforia del recibimiento del combinado nacional vascos y cubanos se concentraron en el inicio de la nueva serie internacional, matizada por la prensa que sin dejar de reconocer el cierto favoritismo de los visitantes ponderaba las virtudes de los nuestros y sopesaban la posibilidad de la victoria de los de casa y con ello la obtención de la Copa donada por el presidente del Centro Vasco, señor Jesús Azqueta.

A pesar de la expectativa la serie comenzaba cuesta arriba para los mundialistas cubanos, que el 3 de Julio  en el Gran Stadium Cerveza Tropical y sin el alma del medio campo: Bolillo, la selección fue goleada por los vascos con marcador de cuatro a cero.

En busca de iniciar con buen pie la serie el entrenador cubano Tapia, echó mano a algunos jugadores que no habían estado en la expedición francesa y mandó ese día a Ayra en la puerta, Barquín y Chorens en el sector defensivo, Bolero, Chuli y Juan en la media, Magriña, Tuñas, Héctor, Dávila y Turco en la delantera para hacer frente a Blasco – Barcos, Aedo – Cilaurren, Muguerza, Zubieta – Urquiola, Luis Regueiro, Lángara, Larrinaga y Emilín.

La ausencia de Bolillo fue un lastre demasiado pesado para nuestros seleccionados, que además lucieron cansados y que sufrieron los errores de Ayra y Benito que costaron sendos goles.

Apenas habían transcurrido cinco minutos de juego cuando Lángara recoge un balón por el ala derecha y desde unos 15 metros saca un disparo fuerte y colocado al segundo poste que deja sin opciones a Ayra para el 1-0 y minutos más tarde dejaba el marcador 2-0 con la complicidad e Ayra al parecer afectado por el sol que castigaba de frente al portero del Hispano.


Tapia movió rápidamente sus piezas e hizo entrar a Carvajales por Ayra y a Berges por Juan, sin embargo apenas se habían acomodado sobre la cancha cuando a los 38 minutos Emilín disparó de forma bombeada un balón que parecía fácil para Benito, pero al igual que a Ayra en la segunda anotación el astro rey le jugó una mala pasada al meta galleguista y el balón se le perdió en medio de la brillantez y terminó en el fondo de las mallas para el tres a cero.

Para la segunda mitad, el entrenador de los cubanos continuó moviendo a sus muchachos en busca de una reacción metiendo a Barquín en lugar de Panchito y en los primeros compases Cuba parecía romper la imbatibilidad de Blasco cuando Magriña soltó un centro para que Tuñas rematara pegado al palo solo para ver como Blasco se lanzaba y ahogaba el grito de gol con una fenomenal atajada.

De una puerta a la otra pues casi inmediatamente, Lángara volvía a hacer de las suyas y al minuto 10, soltó un cañonazo por la derecha que pegó en el poste y luego fue a refugiarse al fondo del marco cubano para darle cifras definitivas al marcador.

Con el partido ya definido el ambiente se comenzó a calentar y a la altura del minuto 18 de la segunda mitad cuando Magriña fue derribado por Aedo, este le dice algo al extremo derecho cubano quien inmediatamente se encara con el vasco provocando la rápida intervención de sus compañeros para evitar que las cosas pasaran a mayores

Pero Aedo no había terminado y minutos más tarde vuelve sobre la humanidad de Magriña y le deja un nomeolvides en pleno estómago al cubano, lo que inicia una serie de discusiones que el central decide calmar con la expulsión del belicoso visitante.

La nueva derrota caló profundo en la directiva del futbol cubano y los presidentes de los clubes capitalinos que tras un ir y venir decidieron que fuera el Juventud Asturiana el que saliera en busca de la igualdad en la serie frente al conjunto del Euzkadi, toda vez que los Toros no conocían la derrota en dos encuentros previos frente a los vizcaínos.

Y el 10 de Julio, La Polar veía como los Toros acababan con la imbatibilidad de Blasco primero y con la de los vascos después.

Benito, Barquín, Panchito, Galcerán, a quien se le perdonó la sanción de tres meses impuesta unas semanas antes tras no acudir a uno de los partidos previos de la Selección Habana frente a los vascos, Bolero, Trigueño (se lesionó a los 11 minutos de la segunda parte y debió ser sustituido por Pedro), Pelayo, Cubananaleco, Héctor, Dávila y Paquito conformaban el once astur para enfrentar a Blasco, Barcos, Aedo, Cilaurren, Muguerza, Zubieta, Urquiola, Luis Regueiro, Lángara, Larrinaga y Emilín.
Guardia fue el encargado  de impartir justicia y como dato curioso usando los nuevos uniformes implantados por el colegio de árbitros, siendo secundado en las líneas por Avelino y Alfonso.

Tal y como se esperaba fue un encuentro muy reñido y en el que Lángara siguió siendo el gran baluarte de los visitantes Blasco no pudo ser esta vez el bastión que había sido en las presentaciones anteriores y vio caer su marco en par de ocasiones.

No comenzó sin embargo el cotejo con buen pie para los locales que al minuto 21 vieron como Lángara ponía el 1-0 cobrando a la perfección un penalti sancionado en contra de los cubanos por una mano de Trigueño dentro del área.

La ventaja duraría sólo tres minutos. Pelayo centra a la perfección para que Héctor de cabeza pusiera la paridad y terminara con la imbatibilidad de Blasco.

Once minutos más tarde Zubieta trata de despejar un balón dentro del área vasca pero el cuero le pega en la mano y el central no duda en pintar el punto penal. Héctor se encargó de cobrar el castigo mandándolo al fondo de las redes vascas dándole así la ventaja a los locales por primera vez en toda la serie.

Con el 2-1 a favor de los Toros se inició una segunda mitad muy pareja en los primeros compases sucediéndose oportunidades en una y otra puerta siendo los de la casaca verde los encargados de accionar nuevamente el marcador cuando corrían 25 minutos del complemento.

Cilaurren logra colgar un centro sobre el área cubana y Lángara alcanza a cabecear para empatar el marcador a 2.

Tras el empate los visitantes mueven la banca y Pedro Regueiro entra al terreno de juego por Zubieta colocándose como ala izquierda en ataque vizcaíno.

Sin embargo son los cubanos los que vuelven a tomar la delantera, cuando, tras recibir un pase de Héctor, Pelayo recorre toda la línea y logra llevarse el balón ante la presión de Blasco y Aedo, centra para la aparición de un Paquito desmarcado que solo tiene que empujarla para el 3-2 que sería a la postre definitivo y que dejaba la serie empatada.

Con un partido pendiente para definir quien se llevaría la Copa en disputa se decidió que el Campeón Nacional: el Centro Gallego quien decidiera la suerte de los conjuntos cubanos frente al Euskadi. (Continuará ....)

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