miércoles, 17 de diciembre de 2014

Piedra: «El de la supuesta falta fui yo»

Por: Mali Estevez Pérez. (Periódico Vanguardia)
El defensa villaclareño Yosel Piedra llegó a los Centroamericanos de Veracruz sin la expectativa de una medalla. Pese a la antesala mundialista de varios de ellos en Turquía, los avatares del pasado y el creerse siempre menor en el área, no los hizo elevarse demasiado para este torneo regional.
«Desde aquí yo no guardaba la esperanza de nada, pero sí la sensación de hacer un buen papel. Siempre el entrenador Triana desde el Mundial nos dijo que podíamos, que dentro de la cancha, bien parados, nadie nos iba a ganar», dice Piedra desde su casa en Santa Clara.
Pero mucho antes de salir a la cancha azteca, los chicos del Cuba, perdían una ficha esencial. El enemigo número uno de las grandes competiciones internacionales, las deserciones, le desbarataba parte del plan de ataque con la pérdida de Yaudel Lahera. «Se quedó», repite ahora Piedra como si eso no fuera el único problema para el futuro del fútbol nacional.
Días después cuando salieron contra Costa Rica pocos dieron una peseta por el triunfo de los cubanos y la victoria hizo voltear más de una cara hacia ellos. Haití se mostraba asequible, lo fue, pero antes ellos sacaban de circulación al delantero villaclareño Arichel Hernández.  Con Venezuela se falló demasiado y la igualada sin goles solo benefició a la Vinotinto. Llegaba México, el anfitrión.
—A un minuto de la final...
—Yo escuché a Sandy, el portero tunero, como le gritaba a un central que le estaba tapando la visibilidad, que se quitara. Pero todo fue rápido, el tiro libre fue de muy cerca y el mexicano lo cobró super bien. Fue un disparo duro, para el segundo palo, estaba bien cerquita Sandy, pero no la vio lo suficiente.  El árbitro tampoco nos benefició nunca. El deporte es así, a veces justo, otras, injusto.
—¿Existió o no la falta?
—La supuesta falta la cometí yo. Aquí me dijeron que nunca repitieron la jugada por la televisión. ¿Sospechoso, verdad? No le hice nada que llevara semejante penalidad. Pero yo sabía que algo tenía que pasar, tenía esa sensación. El árbitro era costarricense y México jugando en casa era muy difícil que lo dejaran perder contra un equipo, a todas luces, menor que ellos. Eso sería catastrófico».
—Después de eso, los penales. ¿En algún momento pensaste que sí pasaban a la final?
—A mí no me pasaba nada a esa hora por la cabeza. Detrás de Collado, el que falló, venía yo a patear y tenía los nervios de punta. En ese segundo yo no había pensado ni para dónde tirarlo porque como eso es una lotería, y cada instante que pasaba era más presión para mí. Podía fallar yo, y de pensarlo ya me bloqueaba.  Eso es al que le toque y a nosotros nos tocó la de perder. Pero al menos salimos con la medalla de bronce».
—Pero el partido contra Honduras lo iban perdiendo hasta el minuto 70...
—El cambio de terreno influyó ahí, no hubo ni transmisión y empezamos perdiendo el segundo tiempo. El ánimo estaba muy bajo, no sabíamos cómo levantar aquel partido, hasta que surgió un cambio, justo con un atleta de Villa Clara. Arichel Hernández fue quien cambió el partido por completo y en tiempo extra fue que sacamos la victoria. Salió la medalla y estoy orgulloso de eso, aunque no se pudo conseguir el oro. En estos días mis amistades y mi familia están muy satisfechas también. Todo el que me conoce se quiere poner la medalla».
—Se vio un equipo muy centrado
—Antes de cada partido veíamos el anterior que jugábamos y analizábamos las deficiencias. Qué se había hecho mal y bien y qué tenía el contrario. Así estudiamos los choques. Nos tomamos el evento muy en serio».
—Se acerca el Campeonato Nacional y estás en la preselección del Expreso del Centro, que ya entrena, por cierto.
—El Expreso... por ahora tendrá que esperar. Tengo afectado un menisco. En el partido del bronce solo jugué 10 minutos por las condiciones del terreno. Hasta que no me recupere no estaré en los entrenamientos, aunque ansioso estoy por verlos, porque ahí están los viejos compañeros que siempre te dicen: «Pa'lante».
—Muchos creen que el futuro del fútbol cubano está en lo que esta generación se desarrolle, en el apoyo institucional...
—Viene una buena generación. Ahora llega el preolímpico, y la meta es clasificarnos para la Olimpiada de Río de Janeiro, en 2016. Muchos esperan eso de nosotros, pero hay que darle atención al equipo, para evitar bajas de buenos jugadores. Cuba ha tenido otras generaciones que se han perdido, de buenos deportistas igual que nosotros. Seguimiento, solo pido eso.

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