martes, 2 de septiembre de 2014

Cuando el deporte reverdece valores.

Por Alejandro Céspedes:
El deporte es expresión cultural de la sociedad en la que se desarrolla, por tanto, es una opción soluble para mostrar la mejor cara para el estilo de vida de una comunidad o sector social.
Durante el verano en la ciudad de Pinar del Río, grupos de jóvenes se adentran en la práctica de la actividad física, y como el fútbol contagia con agradable facilidad, de un extremo a otro de la ciudad cientos de practicantes pasan su momento de esparcimiento enrolados en este deporte.
Guiados por la experiencia y el deseo de superación de Lázaro Giraldo Rojas, ex árbitro internacional de fútbol y Rafaela Puerto Presidenta del Consejo Popular Cuba Libre, un numeroso grupo de lozanos practicantes le dieron luz a esta comunidad mediante la práctica del más universal de los deportes.
Rafaela y Giraldo crearon un torneo de balompié que se extendió durante la etapa vacacional con cuatro equipos formados por jóvenes, y otros no tanto, que provienen de áreas deportivas o de la calle como prefieren decir.
Haciendo algo de magia (gestiones por medios propios), se agenciaron de los medios necesarios para hacer las porterías, marcar el terreno y tener los balones necesarios para que no se parara de jugar.
Al más puro estilo de una película de Hollywood, en la parte oeste de “El Rancho”, como es conocido el Consejo Popular “Cuba Libre”, se reactivaron social y deportivamente a varios jóvenes que muchas veces utilizan su tiempo libre en actividades de las cuales un día sentirán arrepentimiento. Con su ejemplo convidaron a toda la su comunidad.
Un estricto código de conducta, que solo el deporte es capaz de introducir sin causar rechazo, colocó en orden a los atletas y público que acompañó el desarrollo del torneo. Cero uso de palabras inadecuadas, alcohol o discusiones acaloradas que propiciaran malos entendidos; la pena por incurrir en estas conductas es la de abandonar la competición. Un precio que ninguno quiso pagar.
Dada su experiencia como árbitro en la competición de primera categoría en Cuba y a nivel internacional, y su activismo en la base “El Papo” Rojas, como se le conoce a Lázaro Giraldo entre sus amigos, convido a su amiga Rafaela a que su entusiasmo y compromiso con el consejo popular se moviera por los hilos del deporte para rescatar valores en crisis en nuestra sociedad y demostrar que no todo está perdido, que hay quienes vienen a entregar su corazón.
Ante tan noble faena, ni la prensa, ni la RIAM con el Foro de Masculinidades en vueltabajo podían quedar fuera de este partido que se juega más allá de 90 minutos.
A la final asistieron Pablo Elier Sánchez jefe de la comisión técnica de fútbol y Doel Reyes comisionado de este deporte en la provincia. Ellos dieron su reconocimiento a todos los participantes tras la final y exhortaron a mantener este ejemplo, en un lugar donde el deporte y la sociedad forjan su cantera.


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