lunes, 18 de agosto de 2014

Deuda de honor

Cuando por estos días se habla de la posibilidad única que tiene nuestra selección nacional de futbol de poder competir en la Copa América me viene a la memoria el nombre de una de las mayores figuras del futbol cubano, olvidada y perdida en la bruma del tiempo como suele ocurrir con todo lo relacionado con nuestro balompié: Mr. William Campbell
Escocés de nacimiento, Campbell, por esos azares de la vida llegó un día a La Habana donde no sólo se aplatanó si no que la inyectó con ese amor por el futbol que traía en sus venas convirtiéndose en una pieza fundamental para el desarrollo del futbol cubano primero y de lo que hoy es la CONCACAF después.
A su entusiasmo debemos la creación del que se considera oficialmente el segundo Club de Futbol formado en Cuba: El Rover, mismo que junto al Hatuey protagonizara un 11 de Diciembre el primer partido oficial en nuestra isla.
Su gran capacidad emprendedora y de liderazgo lo llevaron a convertirse en el Delegado de la FIFA en la Región teniendo como mayor reto el tratar de atraer al seno de la misma a los países del área labor esta que durante los Centroamericanos y del Caribe de La Habana en 1930 debió compartir con la de técnico del seleccionado nacional de futbol funciones que asumía en medio del torneo tras la renuncia del trío de entrenadores a los que se le había encargado la tarea de llevar a buen puerto a la nave cubana en este torneo algo que logró cumplir a cabalidad Mr. Campbell ya que bajo su mando los “Gallos” Cubanos obtuvieron el Cetro Centroamericano.
Visionario como era, se adelantó a sus tiempos y casi 80 años antes de la idea que hoy se pregona de la Copa América agrupe a seleccionados no sólo de Sudamérica, sino también del área Centroamericana y la de Norteamérica, William Campbell ya había concebido la idea de un torneo de tales características al cual le dedicó sus esfuerzos durante los meses previos al II Campeonato Centroamericano de 1930.
El torneo para el cual incluso logró convencer a la Federación Norteamericana de participar, contaría con el equipo Norteamericano, el Campeón del los Juegos Centroamericanos y el Campeón de Sudamérica y así determinar el mejor e equipo de la América toda.
No pudo sin embargo concretarse su sueño, que sin embargo no murió y hoy resucita con otro nombre otro formato y diferentes creadores pero con el mismo propósito el de buscar un Campeón de la América toda.
Tampoco murieron sus inagotables ganas de trabajar y hacer progresar el futbol criollo, esas que lo convirtieron en un líder dentro del mismo, liderato que sirvió para unificar el balompié cubano durante el sisma de mediados de la década del 50 y que lo acompaño hasta sus últimos días que al igual que su llegada a costas cubanas ha desaparecido en el olvido al que se ha visto sometido nuestro balompié durante muchos años.
Es por eso que hoy cuando el sueño de Campbell parece encaminado a convertirse en realidad, el futbol cubano, nuestra selección, aun sin muchos de sus mejores jugadores, unos concentrados con la intención de ganar unos devaluados Juegos Centroamericanos y otros segregados por las políticas arcaicas que castigan el sueño del profesionalismo con la marginación total, tiene un compromiso, una obligación, una deuda que pagar: ganar la Copa del Caribe y clasificar a la Copa América, una deuda de gratitud que no podemos permitir que discursos conformistas y derrotistas del técnico nacional puedan borrar.
A la Copa del Caribe hay que ir a GANAR, no a buscar una pusilánime clasificación a la Copa Oro como quiere hacer ver el técnico Walter Benítez, no sólo por ser los vigentes Campeones o por la historia que nos quieren borrar a toda costa, sino también para honrar a quien tanto nos dio futbolísticamente, para que su recuerdo no siga perdido en el tiempo y su nombre ocupe el lugar que se merece.
Mr. Campbell muchas gracias, estamos en deuda con usted, sólo espero que no sea eterna.

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