martes, 17 de junio de 2014

México lindo y querido



La selección nacional de México sumó hoy un punto de oro frente a un equipo brasileño gris, rácano y falto de ideas que cuando logró iluminarse por algunos minutos, encontró una muralla azul llamada Memo Ochoa que apagó en cuatro ocasiones el grito de gol de los brasileños.

No pudo Brasil a pesar de su dominio en el primer tiempo descifrar el sistema defensivo mexicano, que regaló balón y terreno al conjunto local que con un Neymar apagado, empeñado en largas carreras y un Oscar desaparecido no tuvo mordiente ni peligrosidad a pesar del gran cabezazo sacado por Ochoa promediando el primer tiempo o el disparo a quemarropa bloqueado por el arquero mexicano en la agonía de esa mitad.

Mucho menos pudo Brasil en una segunda mitad donde la escuadra que hoy vistió de un rojo anaranjado atípico dominó y propuso ante un rival atontado y narcotizado que no sabía como poner alto a los aztecas que bombardeaban desde todos los lugares a un Julio Cesar que debió volar en más de una ocasión aunque para su suerte y dicha brasileña la delantera mexicana hoy tenía la mira demasiado alta y la mayoría de los cañonazos pasaban rozando el larguero de la canarinha que sólo reaccionó de su letargo por espacio de 10 minuto s en los que pudo haber anotado un gol que le hubiese dado una victoria por demás inmerecida ante un México que fue superior, sobre todo en la segunda mitad.

Brasil volvió a acusar sus errores y pecados del su primer partido, sin un medio campo capaz de crear o controlar los partidos, sin un delantero que imponga presencia en el área que tenga la movilidad necesaria para desmarcarse o si lo prefiere un delantero con talento, pues Fred sigue siendo, sólo una sombra.

Un Brasil que extraña en demasía a los Ronaldinho, Kaká o Robinho por sólo citar a tres de los jugadores más importantes, que si bien no atravesaban en el mejor momento de sus carreras su sola presencia en el terreno constituye de por sí un llamado de alerta y preocupación para lo defensas rivales.

Al Brasil de hoy le siguen sobrando Paulinho, Dani Alves y Fred además de la personalidad de otros tiempos, al Brasil de hoy le falta no solo ese juego bonito que enamoraba le falta la contundencia ese halo de respeto que imponía a sus rivales, el Brasil de hoy es una burla con el que nadie se toma recaudos y le plantan cara hasta en su propia casa.

Hoy jugó Brasil y decir jugar es quizás usar el verbo equivocado para el equipo equivocado, hoy jugó México y Brasil solo deambuló por la cancha. Hoy como en el primer partido Brasil fue inferior a pesar de las cuatro de Memo, hoy Brasil volvió a demostrar que este Mundial huele a Europa.

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