miércoles, 18 de junio de 2014

Holanda sobrevive a Australia por efecto Brazuca.


Tim Cahill marca un verdadero golazo
En un verdadero partidazo el equipo de Holanda logró los tres puntos frente a una Australia respondona que no regaló nada y que tuvo a los holandeses con el sufrimiento a flor de piel durante los 90 minutos de juegos y a los que incluso tuvieron debajo en el marcador por cuatro minutos en la segunda mitad.

Fue un partido de ir y venir en el que los holandeses demostraron ser un peligro en ambos sectores del terreno: lo mismo al ataque que en la defensa, fue un encuentro en el que Australia mereció más y que demostró lo vulnerable del equipo de Van Gaal.

Fueron los holandeses los encargados de abrir a los 20 minutos tras una tremenda galopada de Robben que superó a su marcador y la mandó al fondo del tejido sin embargo Australia no los dejó disfrutar y apenas un minuto después aparecería el veterano Tim Cahill para en una bolea espectacular poner el 1-1 en uno de los mejores goles en lo que llevamos al Mundial.

El partido se volvió de toma y dame con una Holanda adelantada pero que fue casada a contra pie por el equipo verde-amarillo que tras un centro al área naranja se vio compensado con un penalti por manos del defensor Janmaat y que fue muy bien cobrado por Jedinak para el dos – uno y la sorpresa que casi aumenta unos segundos después pero Australia no pudo concretar tras una excelente jugada dentro del área y del tres a uno al dos-dos, con la aparición de Robin Van Pierse que fusiló al portero australiano para igualar el partido.

Tal y como ocurriera tras el 2-1 de Australia, Holanda casi desnivela el encuentro apenas conseguido el empate, mismo que llegaría hasta el 68 cuando Depay, cortó hacia el medio del terreno y aprovechando el espacio de la defensa y media australiana que se abría, le pegó a la 5, y la Brazuca, criticada por los porteros por el gran movimiento que tiene y que sólo una noche antes había hecho lucir como un aprendiz al arquero ruso Akinfeev, se fue abriendo y picó delante del portero australiano que demoró un instante en abrir las manos tal vez pensando que tenía controlada a una de gajos que juguetona rozó sus dedos y se encajó en el tejido, 3-2.

 Victoria inmerecida para una Holanda que se mostró muy vulnerable y que ahora deberá enfrentarse a un Chile inmenso sin la presencia de su goleador Robin Van Persie quien vio su segunda tarjeta amarilla en igual número de encuentros.

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