viernes, 20 de junio de 2014

Camerún se desintegra


Los cameruneses, no los jugadores, sino el resto de habitantes del país africano, explotaron ayer tras la catastrófica imagen ofrecida por sus supuestos ídolos ante Croacia. No reniegan de la derrota en sí, pero sí se avergüenzan del lamentable espectáculo ofrecido, en juego y en actitud. Y, especialmente, de dos acciones: la actitud grotesta de Song para autoexpulsarse y la del cabezazo de Assou-Ekotto a Moukandjo.

La prensa en Camerún no perdona estas actitudes y trata de «niño mimado» a Alexandre Song, al que le echan la culpa del principio de la tortura en Manaos por sus inexplicables manotazos a Mandzukic desde atrás sin el balón en juego. Nadie se explica cómo este jugador sigue gozando de tanta impunidad tras los desplantes que suele hacer cada vez que juega con su país.

Para los medios, esta selección tiene su certificado de defunción en la mano. Recuerdan que es un grupo cuyo común denominador son los conflictos que se ocasionan en su seno. Por las diferencias existentes entre los mismos jugadores -la mayoría pertenecen a tres tribus diferentes, lo cual resulta problemático- y también entre estos y los directivos de la Federación de fútbol.

Justamente, los inconvenientes comenzaron antes de partir hacia Brasil, cuando un motín de los futbolistas obligó a la Federación a renegociar los premios por participar en la Copa. Solo de esa manera aceptaron viajar a Sudamérica.

"No tengo ni idea de por qué Song reaccionó así", explicó el seleccionador Finke, que agregó: "Tampoco es aceptable la pelea entre dos compañeros. Habrá consecuencias para ellos. Cuando vi que eso sucedía no lo podía creer".

Incluso, antes del partido, hubo un serio altercado en el hotel entre el ministro de Deportes de Camerún y un directivo de la Federación. ¿Los motivos? Pueden ser varios: abuso de autoridad, ser de diferentes tribus, pedir favores... Una lástima.(Marca)

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