miércoles, 7 de mayo de 2014

El autobús perdido del fútbol cubano

 
Por Fidel Alejandro
En ocasiones la infraestructura del Campeonato Nacional de Futbol de mi país me deja unas pinceladas increíblemente costumbristas, dignas de ser abordadas en los clásicos de la literatura deportiva.
 
Hace apenas un año atrás logré conceptualizar y denominar el torneo élite del balompié de la Mayor de las Antillas como la Liga MDM, la Más Difícil del Mundo. 365 días después mis estudios no han cambiado muchos sus presupuestos teóricos, y la suspensión de la última jornada del evento me ratificó que la investigación resulta más compleja de lo que este frustrado futbolista podía imaginar.
 
Aunque los medios de difusión aun en sus ediciones sabatinas promulgaban la celebración de la última fecha, los protagonistas a cargo de los goles descansaban en sus casas. Ya desde el viernes en la tarde conocía la decisión del alto mando de esta disciplina en Cuba; mas los acontecimientos concernientes a la Asociación continúan con esa aura clandestina, bajo el slogan de Nadie sabe nada, se acabó el saber.
 
¿La justificación?, sencilla: “Problemas con el transporte”. Ya el asunto del movimiento de los atletas es otro capítulo de la Novelilla Avenida Brasil.
 
Se especula- recordemos que en nuestro mundo balompédico la información se maneja para evitar cualquier filtración a Eduard Snowden- que el movimiento de personal para el desfile del Primero de Mayo en toda la nación, dejó sin combustible al sistema de flota de ómnibus encargado del traslado de los futbolistas.
 
Acá eso de la planificación, las fechas y los calendarios rebasan lo impredecible; más ahora que el barril de petróleo sufre sus altibajos en cuestiones de cotización.
 
Imagino ahora mismo a los responsables de una huelga sindical de trabajadores en Buenos Aires fletar todas las guaguas del Torneo de Clausura en Argentina; entonces, los chicos de Boca, River, San Lorenzo , Newell´s y Estudiantes posponen sus compromisos deportivos. Solo les quedaría la opción de irse en “botella” a riesgo de que un hincha lo rapte.
 
El más longevo de los eventos atléticos en Cuba, casi ya centenario, parece a veces tener similar prioridad que la Ferie Anual de Parchí de Mauritania. Y a nadie le duele, total, seguimos con la política de la masificación; los equipos nacionales se conforman bajo el pretexto del fatalismo geográfico, mientras Blatter complace a nuestros federativos, y dice que CONCACAF necesitaba tomar nota del sistema cubano para el desarrollo del Más Universal.
 
Pero los numeritos “transportísticos”  no quedan ahí. Son innumerables la cantidad de choque que se han efectuado con jugadores soñolientos. Las escuadras arriban a la sede en horas de la madrugada del mismo día que en turno vespertino les toca tirar patadas bajo un sol cariñoso y abrazador. Luego uno escucha la injusticia en las gradas repletas de críticas, pero,¿qué más le van a pedir a esos muchachos?
 
Ah, y cuando el traslado se programa a los municipios en provincias sin canchas en las principal ciudad, pobre de estos humildes balompedistas. Tras una travesía de varios kilómetros en guagüitas maltrechas y con el almuerzo apretándoles la laringe llegan casi cuando el árbitro está a punto de proyectar el silbatazo inicial.
 
Dicen-el término “Dicen” es por la falta de seguridad- que ahora se corre el calendario. Los 90 minutos del sábado anterior tal vez no  se celebren si no define lugares. Menos mal que no hay derechos de Canales Televisivos implicados, a lo mejor ellos también tendrían dificultades con el transporte de sus equipos. (Tomado de http://mipuntodepenalty.wordpress.com/)

1 comentario:

  1. Eso sin contar que muchas veces dos equipos tienen que compartir la misma guagua

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