domingo, 20 de abril de 2014

Las Tunas hace su propia justicia ante inutilidad arbitral (+ Videos)


Por Raynol Paz Carmenate (Estudiante de Periodismo)

En la vida, pocas cosas son más difíciles que ser árbitro de algún deporte cualquiera, de alguna liga cualquiera, de algún país cualquiera. Siempre culpables, infames ante los aficionados. Nunca tendrán siquiera, el beneficio de la duda.

Hermes Quevedo, con sus grados de internacional y todo, debe conocer desde ayer lo que es la repugnancia de muchos y desde ya, Manatí, el santuario del fútbol para los tuneros, es su infierno.

Advertí, horas antes, al Comisario Técnico sobre el precedente que había tenido la actuación de la cuarteta de árbitros en el partido ante Sancti Spíritus. Errores como pitar un fuera de juego en un saque de banda, estaban frescos en la memoria. 

Descubrí, a solo minutos de comenzar que algo pasaría, porque una voz autoritaria intentaba calmar el nerviosismo de los actuantes. Solo que no pensé, ver una actitud tan denigrante como la de los jugadores tuneros, peor que todas (realmente muchas) las cometidas por el silbante.

Quevedo terminó experimentando la sudoración fría y el pánico que solo produce el peso de la conciencia. Ayer, hubiera dado la vida – estoy seguro- porque no existieran estadios como “La Danzonera”. Donde el público es capaz de corear al rival por su buen juego, pero también callar ante tanta rabia acumulada por 90 minutos.

Y no es que Quevedo sea un mal árbitro, no, solo que cuando se equivoca intenta equilibrar la balanza, entonces, el siguiente fallo es más absurdo que el primero y crea un abismo insalvable con jugadores de ambos equipos y más aún, con el público.

La historia es corta y sencilla: se jugaba el minuto 89 del juego entre Ciego de Ávila y Las Tunas, cero a cero, partido abierto, con claras opciones para los dos equipos y que ninguno merecía perder por el amor con que se entregaron a sus camisetas.

De pronto, Hermes Quevedo pita el penal más “dudoso” que he visto en mi vida. Después de no penalizar tres, cuatro, cinco y hasta seis faltas de ambos lados que según el reglamento, dentro del área se cobran desde los 12 pasos y de equivocarse en cosas tan sencillas como diferenciar el color de las tarjetas.

Lo llamo dudoso, porque tengo un testimonio infalible en mi poder. Alain Cervantes, el número nueve de los avileños, me confesó al término del encuentro: “…nunca fue penal, pero yo no decido”.

Después, bueno después, comenzó el show que de seguro puede ser nominado a los premios Oscar. Los once jugadores de Las Tunas se pararon encima del punto de penal y no permitieron que nadie, absolutamente nadie, cobrara la pena máxima. No existió, ni por un minuto, una tesis de mayor peso para los jugadores que el sentirse usurpados y despojados.

Quevedo y sus asistentes por más que persuadieron, se mostraron inoperantes ante los futbolistas tuneros, que sin ninguna justificación, pero tampoco sin falta de respeto, no permitieron lo que a su juicio era una total injusticia.

Comisario, delegado, árbitros, todos nerviosos, sin saber qué hacer y con cara de espanto, suspendieron el juego a la espera de una decisión de la Asociación de Fútbol de Cuba.

Pregunté, a todos los que pude, de todas las edades, de todos los cargos y nadie jamás había visto algo así. Un hombre, de pelo rubio, color blanco, de apellido Núñez, de nombre Ramón, con los pies encorvados de tanto fútbol y que cumplía años, confesó la tristeza que solo produce tantos despropósitos de un lado y de otro.

Nota: Ciego de Ávila mostró calidad individual, nivel y buena circulación de balón, tuvo claras oportunidades que pudieron definir la suerte del choque, sobre todo en el primer tiempo. Inexplicablemente su mayor error, estuvo en la segunda parte, en jugar al contragolpe y regalarle el balón al rival.

Las Tunas comenzó lenta y floja en la cancha, después de la media hora se asentó en el campo y tuvo en el segundo tiempo las más claras del partido, gracias al empuje de Dayron Blanco como jugador de cambio. Arrinconó al rival pero no supo liquidarlo y terminó pagándolo con el penal.

Ficha del Partido de Fútbol Suspendido:

CAV: 4-4-2 Anoide Sardiñas; Yasmany López; Maikel Civil; Dayron Niebla, Yasser Francis; Jesús Rodríguez; Orisbel Leyva; Ernesto Duane (Adrián Hernández ´75); Alain Cervantes; Tomás Cruz; Ángel Rodríguez.

LTU: 4-3-3 Sandy Sánchez; Sandro Cutiño; Yeinier Rosabal; Daniel Cantero; Géiser Blanco; Luis Alberto Ramírez (Daimar Edgar ´62); Yúnior González; Kárel Pagés (Eduardo Carmenate´75); Israel Quezada (Dayron Blanco ´46); Maikel Celada; Geovanis Ayala.

Tarjetas Amarillas: CAV: Anoide Sardiñas; Dayron Niebla; Orisbel Leyva. LTU: Yúnior González; Daniel Cantero; Kárel Pagés.

Árbitro: Hermes Quevedo

Estadio: Ovidio Torres, Manatí

Asistencia: 2800 aficionados

5 comentarios:

  1. Que incidente tan bochornoso, ni a nivel de fútbol inter barrios se ven actitudes similares espero que la AFC sea consecuente, una ves en su vida, y tome medidas ejemplarizantes, es lamentable que los jugadores de las Tunas adopten esa postura, no hay razón justificable para ello y se nota tambien la falta de liderazgo del cuerpo de dirección y lo dirigentes del fútbol en esa provincia, no resperaton ni a los arbitros ni a los federativos y mucho menos al público, estas son las cosa que no se pueden permitir ya basta con la falta de atencion, de apoyo y todo lo demás que ronda nuestro futbol para que tambien los atletas y entrenadores se sumen a tales irresponsabilidades, al final el único perjudicado aquí es el fútbol, nuestro fútbol que no le caben mas puñaladas en su cuerpo............

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    1. Comparto con usted el comentario, pero más lamentable es la terna arbitral. A esos si que hay que sancionar primero que los jugadores.

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  2. Un dato curioso sobre lo que se comenta del cuerpo técnico, resulta que el director técnico de Las Tunas trató de entrar al campo y convencer a los jugadores de terminar con la protesta y el árbitro se lo impidió.

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    1. Podría ser una patraña de la comisión contra Las tunas y a favor de Ciego

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  3. Es que es una moda ahora lamentar y quejarse de los árbitros a todos los niveles, miren a Mou, a los jugadores del Madrid a Victor Mesa, todos estan protestando y justificando cada derrota, es lo mas facil y reconosco que es cierto que a veces los árbitros se equivocan, pero señores no más que los jugadores y entrenadores, sino cojan un lápiz y lleven estadisticas y me darán la razón, entonces no hay razones para ver en la actuacion arbitral la causa de las derrotas se debe ser menos superficial, porque sino nunca se veran los errores dentro de casa, siempre el culpable será de afuera y asi es imposible encausar un trabajo objetivo por que nunca es culpa del equipo.Mario con todo respeto, no crea que un entrenador que se respete su autoridad tenga que entrar al terreno de juego para que sus jugadores cumplan sus indicaciones, no veo justificacion alguna, de veras es lastimoso, que pena.....

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