sábado, 7 de diciembre de 2013

Masividad y fútbol en Cuba: un largo camino por recorrer

Por: Osmany Torres
El fútbol cubano vive hoy uno de los mejores momentos en sus más de 100 años de historia.
Campeones del Caribe entre mayores y mundialistas en la categoría sub.20 son resultados alentadores en una disciplina que cada día adquiere mayor competitividad y profesionalidad.
Sin embargo, la estela de pobres resultados en torneos internacionales en las últimas dos décadas y el bajo nivel cualitativo y cuantitativo de los torneos domésticos, marcan el panorama futbolístico de la Mayor de las Antillas.
El renacer del fútbol en Cuba coincide con el decaimiento de varias disciplinas de punta en la nación como el voleibol, el boxeo y el béisbol. Precisamente con el deporte nacional sostiene un pulso por la preferencia de la afición cubana que ya no solo sabe de bolas y strikes sino también de goles y regates.
“No es que esté entre los más populares, hoy es el más popular por mucho”. Así de enfático se expresó el periodista camagüeyano Fidel Manzanares al ser cuestionado por el estado actual del más universal en el país.
Una de las grandes glorias del fútbol en Cuba, José Francisco Reinoso, considera que lo que se vive en el país es un fenómeno social espontáneo, que necesita ser encausado, porque sin dudas esa masividad, bien dirigida y atendida metodológicamente, puede y debe dar frutos para el alto rendimiento.
“Hoy por hoy, esta disciplina es una de las más populares en el país y por doquier, en parques, instalaciones y solares yermos de ciudades y municipios, así como en improvisados rectángulos en comunidades campesinas, los y las infantes y mayores corren y exhiben sus habilidades tras el influjo de balones propios, de baloncesto, voleibol y pelotas de papel o de trapo”.
Para Dariem Díaz, director técnico del equipo de La Habana, lo que sucede con el fútbol es una ebullición tan grande que en todas las calles del país se juega con dos piedras como porterías, vallitas improvisadas, mesas, etc. Cualquier cosa sirve para que el balón entre de gol y alimente la alegría de muchos, enfatizó.
“Sin dudas, este deporte ha calado tan adentro de los cubanos que la masividad es total, en la calle están los talentos por descubrir como pasa en las favelas brasileñas, campos uruguayos o argentinos, entre otros”, dice Díaz.
Otra de las personas que ve con buenos ojos el auge del más universal en la Mayor de las Antillas es la Doctora en Ciencias de la Cultura Física y el Deporte y entrenadora de fútbol en la capital, Yunelsis Rodríguez. Ella asegura que  la popularidad del fútbol y su práctica masiva por niños y jóvenes permitirán elevar el nivel del fútbol de alto rendimiento.
Sin embargo, esgrime Rodríguez,“en estos momentos no existe un sistema de captación de talentos que tenga en cuenta el fútbol del barrio. Se realizan captaciones pero más bien por coincidencias con jóvenes y niños que vemos en una calle por la que pasamos o si por casualidad vivimos en los alrededores”.
Como actividad organizada, agregó, no existe una estructura que propicie la visualización del talento en bruto. Si bien cada uno de ellos están vinculados a centros de enseñanza o trabajos, esto no garantiza que en dichos lugares se creen las condiciones propicias para que los posibles futbolistas muestren sistemáticamente su talento, puntualizó.
La Doctora en Ciencias del deporte apunta que en los Consejos Populares tampoco se utiliza el espacio que se ha venido ganando el fútbol para organizar eventos que cumplan un rol social y de promoción del deporte.
“Los eventos que se realizan a lo largo del país son, en su mayoría,  organizados por los propios practicantes mediantes sus esfuerzos”, zanjó.
Dos simples ejemplos que argumentan lo referido por Rodríguez nos llegan desde lugares tan diferentes como el municipio Artemisa, en la provincia de igual nombre, y el capitalino reparto de Lawton, en 10 de octubre.
En el primer caso, los padres de los pequeños futbolistas sacrifican dinero de su bolsillo para alquilar un transporte en el que sus hijos viajen a otros municipios de la provincia a desarrollar los choques del campeonato provincial.
Lo llamativo del hecho es que la institución encargada de garantizar el transporte para el desarrollo de la competencia no asume la responsabilidad que le toca y son los padres quienes corren con los gastos. De no asistir a los juegospor problemas de transportación, automáticamente pierden los puntos en disputa.
En Lawton la situación es diferente y en cuestión de 3 años ha surgido un torneo de minifútbolque acoge a decenas de jóvenes de la comunidad. Bajo el amparo de la iglesia el evento comenzó a gestarse con 8 equipos pero con el paso de los años debió dividirse por divisiones debido a la cantidad de equipos solicitantes para jugar en certamen.
Actualmente se compite en tres divisiones, las dos primeras con 8 selecciones, y la tercera con 9. Además existe una zona de repechaje donde los aspirantes a ingresar en la justa se eliminan para subir al campeonato.
Disímiles historias como estas se pueden encontrar a lo largo del archipiélago, mas lo importante en este punto no es satanizar la situación, sino implementar mecanismos para corregir los fallos.
A decir de Dariem Díaz existen en todo el país miles de torneos interbarrios muy bien organizados. Sin embargo, afirma el estratega, para desarrollar el futbol de primer nivel hay que institucionalizarlo y darle un carácter más serio.
“Nuestras principales autoridades futbolísticas y nuestros más avezados entrenadores acudirían a esos eventos para observar con buen ojo algún que otro jugador que pasándole la mano podamos formar un gran futbolista. No solo podemos quedarnos conformes con los atletas que llegan a través de la pirámide de alto rendimiento (que es muy buena) pero hay otros muchachos que por diversos motivos no tuvieron esa oportunidad y ahora presentan unas cualidades excepcionales que podemos explotar y serán nuestros Messi, Cristiano, Neymar, etc.”.
Con su basta experiencia en el mundo del fútbol y del movimiento deportivo en Cuba, Reinoso señaló que  una solución a la desconcertante situación podría ser la creación de estructuras en coordinación con las direcciones municipales de deportes y educación para utilizar el apoyo de los profesores de educación física en el asesoramiento de la fuerza técnica especializada del futbol a nivel de base.
El único futbolista en incluirse entre los 10 mejores atletas de un año en la isla añadió que se necesita propiciar competencias de larga duración para  contribuir a desarrollar el amor por la defensa de la escuela y del barrio.
Un aspecto primordial para el buen destino de cualquier proyecto destinado a crear los cimientos de una organización armónica del fútbol en Cuba, no puede obviar el hecho de eliminar el championismo en los entrenadores de la base.
Como bien refiere Reinoso, “en las edades tempranas el fútbol es un juego y como tal debe ser recibido por los niños y niñas, quienes no pueden ser sometidos a exigencias altas para las que sus organismos no están preparados, ya que se corre el riesgo de frustrar su futuro con prematuras lecciones y agotamiento psíquico que incide en la deserción definitiva de esta disciplina. Hay que cuidar con cariño y esmero a esa extraordinaria materia prima, ávida de asimilar conocimientos en la Edad de Oro del aprendizaje”.
Otra visión del tema ofrece el periodista camagüeyano, quien comparte el criterio de que la masividad puede llevar a que surjan talentos debido al elevado número de practicantes pero para llevar el fútbol a otro nivel el factor económico es vital.
“Por ejemplo en Brasil, la mayoría de los practicantes salen de favelas y barrios pobres pero luego se forjan en academias o clubes profesionales donde se hace una inversión para su desarrollo deportivo. En nuestro caso carecemos de las condiciones mínimas, ni el equipo nacional las tiene”.
En opinión de Manzanares para iniciar la ruta del crecimiento se podrían incrementar las competencias en todas las categorías, pero confrontaciones de verdad, con un andamiaje mediático incluso  que promocione todos los detalles del certamen. Sería necesario que la gente conozca a los futbolistas cubanos y que vaya a los estadios para darle auge a la competición.
El estímulo a los deportistas estaría también entre los puntos fuertes de la cadena. Para que todo fructifique, el INDER necesitaría  incrementar  la capacitación de su personal, principalmente el que trabaja en la base, apuntó.
Una muestra de lo que se puede lograr con sacrificio y empeño es   el proyecto Camaquito que encabeza el ciudadano suizo Mark Kuster en la ciudad de Camagüey.
Desde que Camaquito está aquí, pondera Manzanares, el equipo grande siempre clasifica entre los 4 mejores de la nación y en dos oportunidades ha discutido el título. Las copas que organiza en todas las categorías han conllevado a que el fútbol sea el más popular en la provincia.
Mark intentó hacer un estadio pero su sueño se tronchó porque alguien dijo que para béisbol. De haberse concretado de seguro hubiésemos avanzado mucho más, afirmó el periodista camagüeyano.
 “Camaquito se conoce, la gente no sabe que es una ONG pero lo sigue porque organiza eventos deportivos, tiene proyectos en los barrios, patrocina al equipo Camagüey de fútbol, capacita a los entrenadores. Esa podría ser una vía para elevar el techo del más universal en Cuba”.
Muchos se cuestionan la situación actual en un ámbito favorable para desarrollar el fútbol en la mayor isla del Caribe. Si bien hoy se juega mucho más en calles, plazas y terrenos que en los años noventa, y los medios de comunicación, en todos sus soportes, promocionan las principales ligas del mundo generando un gusto por el buen fútbol en la juventud, todavía nos falta crear una infraestructura capaz de recoger toda esa materia prima y transformarla en un producto útil para la sociedad futbolística nacional.
“Tengo la certeza que este es el momento de invertir en el fútbol para inundar el país de balones, miniporterias y otros materiales, mejorar nuestras canchas. Todo ello posibilitará el mejor desarrollo de niños y jóvenes para su práctica. Están todas las condiciones para dar poco a poco un gran salto cualitativo en los resultados de nuestro futbol, no debemos conformarnos solamente que estén nuestras calles llenas de futbolistas de barrios sino que esto tenemos que convertirlo en resultados a nivel de selecciones nacionales”, puntualizó Dariem Díaz, uno de los mejores entrenadores de fútbol en Cuba en la actualidad.
Esos niños que hoy sueñan ser como Messi o CR7, mañana podrían defender los colores nacionales o provinciales y quien sabe si llevar el fútbol cubano a otro nivel. Mas, esas son suposiciones utópicas, que para concretarse dependen de cuanto esfuerzo realicen las autoridades deportivas del país en revertir la situación actual, agudizada por los discretos resultados en las confrontaciones foráneas.
La clave está, según Díaz, en organizarnos todos para poder trabajar mancomunadamente en aras de fortalecer el deporte más universal en nuestro verde caimán.
“Pienso que se puede trabajar fuertemente en estrecha relación con el INDER para no dejar pasar esta efervescencia que tiene esta disciplina deportiva en toda la isla”. (Tomado de Radio COCO online)

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