miércoles, 18 de diciembre de 2013

La noche que nos robaron el Mundial.

Estamos en Diciembre y con él los últimos suspiros del año, pero Diciembre es también un día muy especial para el futbol cubano.

Es en Diciembre que se celebra el día del Futbol Cubano, en el mismo día, pero de 1911 en que Hatuey y Robers dirimían el primer partido oficial en nuestra tierra; fue Diciembre también testigo del golazo de Marcel Hernández que le dio a Cuba su Primera Copa del Caribe, pero fue Diciembre también el testigo de una de las noches más amargas del futbol cubano, la noche en la que las confabulaciones se unieron a la cobardía de unos para robarnos el sueño de un Mundial.

Corría 1976 y la selección cubana estaba en la cumbre de su accionar futbolístico, llena de una extraordinaria camada de jugadores cuya magia y buen jugar arrastraba al público al estadio y hacía soñar a los suyos con la posibilidad de asistir al Mundial de argentina 1978.

Embalada tras la gran actuación en los Juegos Olímpicos de 1976, donde se empató a cero goles contra la poderosa Polonia, tercera del último Mundial a la que incluso se le marcó un gol injustamente anulado, y caer ante Irán en un partido que se debió ganar y que solo el infortunio hizo que los dos puntos en disputa cayeran del lado asiático, la selección nacional debió enfrentar la eliminatoria mundialista.

Jamaica se mostró como el primer escollo a salvar pero los jamaiquinos estuvieron lejos de poder ser un peligro real para los nuestros que lograron siempre imponer su ritmo de juego.

Un tres – uno casi lapidario en la ida, fue secundado por un claro dos – cero en la vuelta para darle a Cuba a la segunda Ronda de su Grupo en la que la esperaba la recién Mundialista selección de Haití con su máxima estrella Emmanuel Sanon.

Casi 26 000 personas abarrotaron el Estadio Latinoamericano el 28 de Noviembre de 1976, para empujar a su selección frente a los haitiano y la presión pareció dar resultado pues la tricolor salió como caballería desbocada y a los 19 segundos ya se encontraban en ventaja gracias a un gol del tunero Ramón Núñez.

El gol tempranero y la presión dejó a los haitianos completamente en estado de shock y a duras penas lograron campear el temporal durante la primera media hora de juego, Cuba lo tuvo, pudo liquidar el partido y quizás la eliminatoria en esos minutos pero como contra Irán en la Olimpiadas no se pudo definir.

Cuba pudo marcar el 2-0 al minuto tres y a los 10 Fariñas veía su gol anulado por supuesto fuera de lugar misfortuna a la que tuvo que añadir un cabezazo a los 23 que reventó el travesaño, pudo ser en el 20 o en el 27 pero tampoco llegó y Haití  finalmente reaccionó mostrando su mejor cara en la segunda mitad en la que consiguió el empate a través de su gran estrella Emmanuel Sanon.
Con el empate a uno había que ir a buscar el pase a la caldera del Sylvio Cator de Puerto Principe y allí ante un estadio a reventar, el Sylvio Cator tenía una capacidad de 25 000 espectadores en ese momento, cantidad claramente superada esa noche en las gradas ante la actitud irresponsable de las autoridades de dejar abiertas las puertas del estadio y dejar entrar a cuanta persona quisiera hacerlo.

En tan enrarecido ambiente saltaron al terreno nuestros once guerreros: José Francisco Reinoso, Luis Holmanza, Antonio Garcés, Rene Bonora, Andrés Roldán, Lázaro Amado Povea, Ramón Núnez, Francisco Fariñas, regino Delgado, Rafael Massó y Carlos Loredo.

Haití controló el volumen del juego pero su juego resultaba completamente ineficaz arriba y apenas inquietaban a Reinoso bien resguardado por sus experimentados defensores que frustraban a los atacantes locales frustración que se fue extendiendo a las gradas donde el público comenzó a mostrarse más agitado al ver que su equipo era incapaz de resolver el acertijo cubano.

La situación llegó a su climax cuando a los 79 minutos una convinación entre Roldán y Pereira terminó con un disparo del primero que fue a estrellarse en el poste de Piquant, el portero haitiano, el rebote fue recogido por Pereira que solo tiene que tocarla para el gol cubano.

Apenas se produce el gol de reinicio los nuestros recuperan el balón y se lanzan al ataque, pero de pronto se paralizan al ver la confusión en las gradas detrás de la portería haitiana, donde se oyen unos disparos, según la versiones provocados por un soldado haitiano que molesto por el gol cubano había golpeado el piso con su arma la cual accidentalmente se disparó.

El público al oir la descarga cayó en pánico y buscó espacio donde estar a salvo, encontrándose con que no había espacio hacía donde moverse y buscar resguardo provocando que cayeran desde las alturas precipitándose unos sobre otros, lo cual provocaría la muerte de 5 personas (8 según algunas fuentes) y cientos de heridos.

Todo este caos se producía frente a los ojos de los nuestros que se olvidaron del futbol preocupados por la seguridad de los que en las gradas trataban de ponerse a salvo y quedaron parados justo enfrente de la portería haitiana.

Wilner Nazaire aprovechó para recoger el balón sobre el punto de penal y olvidándose completamente lo que ocurría en las gradas corrió hacia el área cubana sin que ninguno de los hombres de nuestra tricolor se preocupase por detenerlo lo cual le posibilitó asistir a Emmanuel Sanon que ejecutó a un indefenso Reinoso para el 1-1, en un gol que increíblemente el árbitro boricua José María Luis Montane Bosch, quien tenía todas las razones para suspender el partido ante la falta de seguridad y la tragedia, dio por bueno el gol haitiano.

La deportividad cubana llegó a su máxima expresión y en vez de protestar el gol salieron en busca del gol que les devolviera la ventaja robada tan bajamente.

Roberto Pereira hace otra de las suyas y deja abierta la defensa local, algo que aprovecha Massó para devolverle la merecida ventaja a los cubanos, en medio de los festejos de los visitantes, Montane se acerca a su juez de línea e intercambian algunas palabras tras las cuales el central señala el centro del terreno, 2-1 y merecida victoria visitante.

La decisión provoca la ira de los jugadores locales que se niegan a reiniciar y la del público que se muestra amenazante y cuando el valor y la integridad se pusieron a prueba, el central decidió plegarse a la las presiones y anular el legitimo gol cubano, lo cual provocó la reacción de Massó que fue inmediatamente expulsado por el boricua, que no sólo robaba el triunfo a los cubanos sino que los dejaba sin su mejor jugador para el partido de desempate que se jugaría el 29 de Diciembre de Panamá y en el que los haitianos prevalecieron 2-0 dejando fuera del camino mundialista a la Tricolor.


Sobre la suerte del soldado que provocó la estampida con sus disparos, su cuerpo fue hallado posteriormente en las afueras del estadio con una herida de bala incidente que las autoridades haitianas se dieron por bien servidas justificándolas como un suicidio.

3 comentarios:

  1. Oh, esta no me la sabía. Tremenda historia. Gracias. Ney

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  2. EXCELENTE TRABAJO MARIO, MIS FELICITACIONES, LASTIMA QUE LOS CUBANOS IGNOREN NUESTRA HISTORIA FUTBOLISTICA Y ESTÉN AJENOS A ESTOS HECHOS, LA PRENSA CUBANA ES INCAPAZ DE PÚBLICAR ARTÍCULOS COMO ESTE, 1ero POR INCAPACIDAD, 2do POR IGNORAR NUESTRAS RAÍCES FUTBOLISTICAS Y DESCONOCER QUE QUIZAS CUBA POR NO SER ABSOLUTO SEA EN PAIS CARIBEÑO CON MEJORES RESULTADOS HISTÓRICOS A NIVEL CENTRO-AMERICANO, NO HEMOS SIDO LOS MAS MALOS NI MUCHO MENOS YA QUISIERA GUATEMALA, EL SALVADOR ETC..., SUPUESTOS PAISES SUPERIORES A NOSOTROS TENER EN SUS VITRINAS LOS TRIUNFOS DE CUBA EN EL AREA POR SÓLO CITAR UN EJEMPLO..................

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  3. Muchas gracias, aquí estamos para revivir estas historias, para que nuestras generaciones nuevas conozcan nuestra historia futbolista

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