sábado, 14 de diciembre de 2013

El Futbol cubano y su laberinto

Hace solo unos días se “celebró” el día del Futbol en Cuba o si prefiere el del Futbolista Cubano, que a la larga es lo mismo pues el uno no existe sin el otro sin que nadie pareciera haberse enterado, más allá de los propios futbolistas y de nosotros, los “locos” apasionados por nuestro futbol, esos que sin dejar de admirar a los grandes clubs y jugadores a nivel Mundial, seguimos, palpitamos, sufrimos y gozamos, con el nuestro.
Y es que seguidores al futbol en Cuba hay muchos, pero seguidores del futbol cubano: muy pocos, esa lamentablemente es la realidad de nuestro futbol. Realidad dolorosa que usted puede palmar en cualquier esquina cubana donde abundan los expertos en materia del futbol Mundial, donde ya las enconadas peleas y discusiones beisboleras van dando paso a las diferencias irreconciliables entre Madrilistas y barcelonistas o las de los seguidores de Messi y los de Ronaldo, diferencias que en ocasiones pueden traspasar las barreras de las palabras, pero sin embargo cuando del futbol cubano se trata el silencio es tan cortante como cuchillo recién afilado.
Impulsados por una prensa amarillista, adoradora de las estrellas extranjeras y discriminatoria con las nacionales, el cubano de exquisito paladar deportivo vive sumido en la ignorancia del futbol local, nadie o muy pocos pueden hablar de Ariel, de Marcel, Dani Luis, Arichel o cualquier otra de las estrellas cubanas, cuyos rostros viven en la densa niebla del anonimato, muy a pesar de sus sacrificios y calidad, misma que más allá de los escépticos, no dista en demasía con la de jugadores que vemos en algunas ligas internacionales y que adoramos con ribetes casi diosísticos.
No es sin embargo una casualidad el hermetismo y el olvido en cuanto al futbol criollo se refiere por parte de la prensa nacional, ya sea escrita radial o televisiva, ladrón de corazones como es, el futbol ha ido desterrando el beisbol de lugares que antes parecían bastiones inexpugnables y el corazón de los niños cada vez más se va enamorando de las gambetas y los goles, fenómeno que no es único en nuestro verde caimán, sino que según últimos estudios, en los mismísimos Estados Unidos ha comenzado a producirse un cambio en el interés del público, con cada vez más personas mostrando interés en el soccer, como le llaman al futbol por estos lares, con el consiguiente aumento de su práctica en las nuevas generaciones.
Y es que el “enemigo” como han catalogado las vacas sagradas del periodismo en Cuba, es mejor tenerlo fuera, que adentro, ya que el de afuera se puede eliminar cuando se torne muy peligroso, pero el interno, es casi imposible de erradicar.
Y cuando hablo de difusión quiero separar periodistas y medios, o periodista y editores, ya que sería injusto ponerlos en una misma bolsa, pues aunque existen viejos “cuadros”, como solemos llamar en Cuba, aferrados a la antigüedad, a negar el desarrollo, las nuevas corrientes y gustos; existe un gran grupo de jóvenes abiertos, no solo a divulgar el futbol, sino también el beisbol, pero cuando sus intenciones son las de publicar sus trabajos balompédicos, solo encuentran trabas y objeciones, algunas de ellas provenientes de la misma Federación Cubana, esa que censura y restringe a todo aquellos que se han empeñado o tratado de desenmascarar los malos manejos que dentro de esa institución existen.
Institución que fiel a sus viejas y habituales prácticas propuso un plan de “celebración” ambiguo y general, sin grandes detalles dejando todo a la imaginación y a la responsabilidad de otros, en el cual abundan las reuniones, sin acceso de la prensa y en el que el principal evento “La Copa Cerro Pelado” queda en el anonimato o palto de cuarta mesa, obviándose la transmisión del Clásico Nacional La Habana – Villa Clara, en favor de un partido de la Champions League, afrenta aun más grave, ya que tal preferencia se produjo justo en el día en que se debía honrar al Futbol Cubano, tal y como denunciara en su página “Habana Futbolera” Arian Alejandro.
Misma Federación que muestra una total falta de ética y respeto hacia nuestros equipos al olvidarse de la identidad de nuestros equipos, y así en el evento máximo de conmemoración de nuestro futbol, el conjunto de Sancti Spíritus, sale al terreno con la indumentaria del Chelsea inglés, como recoge la crónica de Mario Herrera en el “Blog de los Socitos”, lo cual más que un halago es una burla, que ya se ha tornado cotidiana en nuestros torneos futbolísticos, irrespetándose los colores y por tanto la historia de los clubs, hecho que se extiende a la misma selección nacional en donde nuestra mundialista Sub 20, tuvo que usar durante la eliminatoria el uniforme del conjunto femenil o vestir la casaca de México durante el periplo de preparación en ese país.

Así Cuba es el único país donde se juega de “donaciones” viéndose en nuestras praderas desde selecciones nacionales extranjeras hasta clubs desde la Liga Premier hasta el Calcio Italiano,  pues aún países en mayor nivel de pobreza y en ligas tan, o más amateur que la nuestra designan parte de los fondos de la FIFA para comprar uniformes.
Pero en este intrincado laberinto de olvidos, faltas de respeto y mal trabajo, sería injusto culpar solo a la Federación (Nacional o las Provinciales), a los medios de comunicación o algunos periodistas y olvidarnos de nosotros, a los aficionados, que ven pasivamente todos estos desmanes y prefieren voltear la vista a un lado o lavarse las manos cual Poncio Pilatos, con la consabida frase de que “el futbol cubano no sirve”.
El no hacer nada, es nuestro gran pecado y por eso pagamos la penitencia, doloroso ver a seguidores de nuestro futbol, no opinar, no debatir, sobre ningún tema referente a nuestro futbol actitud plasmada casi diariamente en este Blog y en las ocasionales noticias aparecidas en las páginas de internet cubanas.
Días atrás a través de mi página de Facebook, busqué probar mi teoría y mis opiniones sobre Messi, Cristiano, Madrid y Barcelona, provocaron largos debates y la gran polémica de quien es el mejor jugador del mundo y merecía el Balón de Oro, sin embargo el nombramiento de Ariel Martínez como mejor jugador cubano del año y el resto de las distinciones para nuestros futbolistas en este 2013, fueron solo un fantasma a las que nadie intentó refutar o abrir el debate, muy a pesar de que se pudo disentir en muchos de los nombramientos.

Sí, es cierto que falta mucho y que nuestra Federación es un rosario de calamidades, pero para poder exigir, para poder tener esa moral de levantar la voz y clamar justicia, primero tenemos asumir nuestro futbol como nuestro, abrigarlo, defenderlo, por limitado que sea en ocasiones, es bueno, sí, seguir el extranjero, tener nuestros ídolos en otras tierras, pero no olvidarnos del de aquí, pues hasta que no entendamos eso, hasta que no interioricemos esa parte, el futbol en Cuba seguirá siendo un espejismo, de altares extranjeros, en Cuba se vive el futbol, apasiona el futbol, pero aun esa pasión no es nuestra, no tiene nuestros nombres propios y hasta que eso no ocurra, el futbol cubano seguirá siendo un ciudadano de segunda.

3 comentarios:

  1. GRacias Mario por este trabajo.
    No te falta razón, no acabamos de dar el paso hacia organizarnos fuera del espacio de internet y empezar a formar el corte donde más le dolería a la AFC, en su feudo del Marrero.

    Mientras no se haga, seremos facilmente neutralizables porque la gente en cuba sencillamente no tiene acceso a internet.



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  2. Muchas felicidades por este trabajo, fui entrenador del vc de futbol y al igual q el amigo q me recomendo esta pagina, jugador por mas de 10 años, radicados en miami ambos seguimos el futbol cubano, y somos pocos pero todavia hay cubanos q preferimos ver a los nuestros q a "dioses" creados por la prensa. Muchas gracias por tu trabajo y continua asi q te lo agradecemos en el alma

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  3. Muchas gracias por tu comentario y aqui seguiremos dando la pelea, hasta que a nuestro futbol se le de el lugar que merece

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