lunes, 16 de diciembre de 2013

Cuba; merengue y blaugrana


El  domingo suele ser un día tranquilo para cualquier redacción deportiva en Cuba. Excepto para la de la Agencia Prensa Latina, donde el teléfono no para de sonar.  Decenas de seguidores están pendientes por esa vía de las noticias del fútbol y en especial de la Liga española y los archirrivales Real Madrid y Barcelona.

¿Cómo va el juego y en qué minuto está? ¿ quienes marcaron, que hizo el Barça, que hizo el Madrid, cómo esta jugando Messi?¿ y Cristiano, anotó un gol?

Esas y muchas más son las preguntas que  varias veces durante la jornada laboral debe responder el periodista de guardia a asiduos fanáticos que no tienen otra posibilidad de seguir el encuentro, pero que confían en esas voces que desde el otro lado del teléfono le ponen al tanto de los detalles de la bien llamada Liga de las estrellas.

Carlitos es un estudiante universitario de la occidental provincia de Pinar de Río, seguidor del Madrid, que jornada tras jornada está pendiente del teléfono para saber de su equipo y su jugadores. Lo mismo pasa con Omar, trabajador por cuenta propia de la central provincia de Villa Clara y también fanático de los merengues. Pero no falta Rubén, blaugrana hasta los huesos y que, como si fuera hijo ilustre de Cataluña, odia a todo lo que huela a blanco.
Para Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Madrid, el acceso a las nuevas tecnologías ha supuesto un cambio radical en el mundo del fútbol. 

"Los partidos del Real Madrid se televisan a todo el mundo y sirven como puente para tener un contacto constante con todos los aficionados al fútbol", dijo el legendario jugador en una entrevista con la AP. 

"Aunque no seamos conscientes, un niño de Cuba o Trinidad y Tobago ve a Cristiano Ronaldo como alguien muy cercano, al que admira". 

Esta es una realidad que se va extendiendo a lo largo y ancho del archipiélago cubano, donde el béisbol, el deporte nacional, ha ido cediendo terreno  y cada día son más los adeptos del más universal y en especial de sus principales ligas. 

Sin duda la llegada de Florentino Pérez a la máxima dirección del Real Madrid y la contratación de los “galácticos”, contribuyeron mucho a centrar las miradas sobre la península, pero lo curioso es que  incluso desde antes, desde la década de los noventa, ya existían muchos fanáticos aunque solo podían seguir a sus equipos a través de las frecuencias de Radio Exterior de España o de desfasados periódicos que recibían de ultramar. Así y todo, era frecuente encontrar seguidores también de clubes como el Atlético de Madrid, el Valencia, el Villarreal o el Deportivo de  La Coruña. 

Aunque todavía aquí es un sueño para la mayoría acceder a la televisión satelital, por cable o a internet, han aumentado en los últimos tiempos las  transmisiones del clásico español por la tele cubana, así como los resúmenes semanales de las principales ligas, y las últimas ediciones de las Copas del Mundo. 

Así,  los niños cubanos también se ilusionan con hacer una gambeta a lo Messi o cobrar un tiro libre a lo Ronaldo.  La práctica masiva de fútbol en calles y parques de muchas ciudades y pueblos de la isla fue lo que motivó  al presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), el suizo Joseph Blatter, a decir que estos momentos en Cuba, "el fútbol es más importante que el béisbol", palabras expresadas a mediados de abril, durante su visita a La Habana. 

En una encuesta publicada en abril por el portal digital de la emisora cubana Radio COCO, en la que fueron consultadas cerca de dos mil personas, se le pidió a los oyentes que dijesen cuál de varios acontecimientos deportivos le interesaba más, y los resultados fueron sorprendentes: un 43,5% eligió el clásico Real Madrid-Barcelona y apenas un 18% seleccionó un partido Cuba-Estados Unidos por el Clásico Mundial de béisbol. 

Esas cifras asombran si se tiene en cuenta que el béisbol es el deporte rey indiscutido en la isla y que un duelo con Estados Unidos paraliza tradicionalmente el país. 

La pasión por el fútbol ha invadido el terreno de la moda y se manifiesta  en la cantidad de personas que lucen camisetas, principalmente azulgranas o merengues en las calles. 

El auge del balompié también está dado por el aspecto económico, que fue el que convenció a Mercedes Blanco, oficinista de 45 años, de inscribir a su hijo Geysel, de 10, para que practique fútbol en una escuela habanera.  Y no se trata precisamente de que sueñe con el sueldo de Casillas. "Me hubiera gustado más el béisbol, pero el fútbol sale más barato. Con un balón juegan muchos. En béisbol hay que comprar un guante y un bate", comentó la señora. 

Según cálculos de los propios hinchas, en Cuba hay cientos de peñas del Real Madrid y del Barça, "en las que nos reunimos para ver los juegos, intercambiar información y organizar torneos a nivel de barrio", explicó William Rey, un médico que reside en la oriental provincia de Granma. 

Este galeno de la ciudad de Manzanillo, destaca que su peña “Plaza Real” solo aglutina seguidores del Madrid y que entre sus integrantes cuentan con un español, “madridista de carné”, que es quien los provee de revistas y souvenirs, además agrega que han intentado oficializar la peña con instancias del club blanco, pero que este pide ciertos requisitos que son “imposibles de cumplir en Cuba”.

La pasión cubana por el futbol ibérico ya desborda fronteras. Mario Lara vive en Miami, pero aún recuerda cuando escuchaba los partidos a través de un radioreceptor ruso  que captaba las ondas de Radio Exterior de España.  Esa es una de las razones que lo motivó a iniciar una campaña en Facebook bajo el lema “Llevemos al Real Madrid a La Habana”, que cada vez gana más adeptos.  ¿Lo conseguirán? ¿Qué cree usted?.

Retorno a las raíces
Cualquiera pensaría que la afición por el fútbol en Cuba obedece solo a modas de los últimos tiempos. Pero lo cierto es que tiene profundas raíces históricas en este país.

Fueron precisamente los españoles los que impulsaron y consolidaron el balompié, aunque los iniciadores fueron dos cubanos que estudiaron en Inglaterra y fundaron en 1907 el primer club futbolístico de la ciudad,  el Sport Club Hatuey.  Según el libro “El Fútbol y los clubes españoles 1911-1937. Asociacionismo y espacios de sociabilidad”, del escritor y realizador audiovisual Santiago Prado, estos dos cubanos fundaron  además, el 11 de noviembre de 1911, la Federación de Foot Ball Association de Cuba. Alrededor de 1910 se creó otro club, el Rovers Athltetic Club, formado sólo por ingleses. “Cuando se logró realizar el primer campeonato, que comenzó el 11 de diciembre de ese propio año, existían en el club Hatuey siete españoles. Puede decirse que estos fueron los primeros españoles que jugaron fútbol oficialmente en La Habana”, puntualiza Prado.

Pero este era solo el inicio.  Prácticamente, ni un solo cubano se dedicaba por entonces  a la práctica del fútbol, mientras los españoles copaban toda la estructura futbolística. Clubes como el Hispano, el Euskeria, el Iberia, el Cataluña, el Canarias y otros asumieron el protagonismo. Los trofeos discutidos comenzaron a tener nombres hispanos y la mayoría del público que asistía a los estadios era de origen español. Sólo algunos inmigrantes europeos asentados en la ciudad acudían a los encuentros.

“La década del veinte del siglo XX fue la etapa de oro del fútbol español”, apunta Santiago. “Luego, durante los años treinta, parejo a la gran crisis económica, se fue desvaneciendo el sueño hispano y los cubanos comenzaron a lograr cierto protagonismo en los grandes clubes”.

No obstante, los españoles continuaron predominado en las direcciones de los clubes, en la prensa y en el arbitraje. Para 1937, un periodista hispano aseguraba que se había arribado a la cubanización del fútbol.

En los últimos tiempos, la Federación de  Sociedades Españolas de Cuba, heredera de esta historia, ha querido rescatarla realizando torneos que cada vez consiguen más adeptos. Los nietos y biznietos de aquellos jugadores se miden en el terreno  con equipos que representan a distintas sociedades regionales, mientras, al terminar el partido, vuelven a portar las camisetas de sus ídolos del Madrid o el Barça. (Tomado de Cartas de España) 

Texto: Natasha Vázquez y Duber Piñeiro 
Fotos: Archivo cortesía de Santiago Prado y Lázaro Alonso

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