martes, 19 de noviembre de 2013

Un gol independiente

POR: NICO CERVANTES (http://www.diariodecuba.com/deportes/1384771774_5965.html)
Empezaron con cuatro equipos hace seis años. Hoy son veinte, cada uno con su escudo, su uniforme y su plantilla de 25 jugadores. La mejor liga municipal de fútbol en La Habana crece cada vez más, al margen del apoyo institucional.
Atlético AZ, Comodoro FC, Robles, Almendares FC, Sur de Oregón FC, Giraldillos, Real FC... "Estos torneos son del barrio, con los recursos de las personas", dice Darién Díaz, entrenador de Primera División. "Es fútbol de corazón, del que quiere hacer fútbol."
Estamos en el Complejo Deportivo Eduardo Saborit, en el municipio de Playa, al oeste de la ciudad. Es domingo y empieza la Liga de Fútbol de Playa (LFP), que agrupa a los doce mejores equipos afiliados. Previamente se jugó la Liga de Desarrollo —una suerte de segunda división—, también con doce equipos y cuatro ascensos para la división élite.
Trescientos jóvenes en función del deporte cada fin de semana. Sin embargo, no se ve a ningún funcionario del Instituto Nacional de Deportes y Recreación (INDER) en su instancia municipal. Tampoco hay periodistas de medios locales. Los muchachos del Comité Organizador han conseguido un audio y un data-show. Con eso y una laptop proyectan imágenes de ligas anteriores sobre una pared, mientras preparan todo para la inauguración.
Les pregunto qué instituciones patrocinan este proyecto, y casi no me dejan terminar de hablar:
"¡Ninguna! Queremos que esto sea una cosa de los jóvenes, que vengan aquí a invertir su tiempo en el fútbol."
Explican que la única ayuda que reciben del INDER es dejarles usar el campo de juego, algo con lo que tuvieron problemas en el pasado, a pesar de los permisos solicitados previamente. Los funcionarios parecían más interesados en promover competencias caninas y los juegos de cricket y rugby de las embajadas cercanas.
"Llegábamos, había otras actividades y teníamos que irnos para la casa", se queja Osvaldo González, jugador de los Reyes de PetroVietnam.
"No hay apoyo institucional ninguno. Si las cosas no funcionan a mayor escala, ¿qué vamos a esperar del INDER del municipio?", afirma Darién Fernández, Presidente del Comité Organizador.
Darién es contador de profesión y jugador del Querejeta FC, uno de los equipos duros del torneo. Cuando logró organizar la primera Liga, se dio cuenta de que tenía algo que ofrecer a los jóvenes de su comunidad. Con la ayuda de amigos, se concentró en hacer crecer el proyecto e imprimirle una dimensión inclusiva, pero sin hacer concesiones a la marginalidad, al "mal ambiente".
Y es que Playa, con sus mansiones, repartos residenciales y embajadas, se considera una zona privilegiada de La Habana, pero no escapa a los fuertes contrastes socioeconómicos que han aflorado en todo el país. Darién explica que la Liga involucra a muchachos de estratos sociales muy diversos y por tanto, es importante alentar el buen comportamiento dentro y fuera de la cancha.
"Aquí están prohibidas las malas palabras y las indisciplinas sociales. Por eso hemos tenido tanta aceptación", afirma el también organizador Ernesto Díaz.
Incluso se han coordinado con promotores de otros eventos similares, para hacer valer las sanciones disciplinarias en toda la ciudad. Además insertan mensajes profilácticos en el boletín de la Liga, que imprimen y distribuyen cada semana, con esfuerzo propio.
Sí se puede
Para formar un equipo, al menos el 60 porciento de los integrantes debe residir en Playa. Una norma flexible que rescata de manera natural el enfoque del asociacionismo espontáneo, ultimado por el Gobierno desde los años 60. A diferencia de las competencias oficiales a todos los niveles, con sus equipos municipales y provinciales, en la LFP el factor geográfico no siempre es lo que prima a la hora de crear un club, y así lo demuestran denominaciones como Habana United, Corpus Christy, Universitarios...
El resto es diseñar un escudo, conseguir el uniforme —al menos la camiseta—, y pagar una cuota de inscripción de 25 cuc, o sea, 1 cuc por cada jugador.
"Todo destinado a la premiación y a gastos organizativos como pelotas, mayas y acondicionamiento del terreno —dice Darién—. En el boletín publicamos un informe sobre cómo empleamos el dinero."
Los uniformes los resuelve cada equipo. Vale todo: desde costureras particulares hasta familiares en el extranjero de algún jugador, porque si bien corren tiempos relajados en cuanto al patrocinio por parte de empresas y negocios privados, el Gobierno todavía restringe fuertemente el tema de la publicidad, lo cual frena a posibles sponsors.
Aun así, algunos conjuntos han logrado favorecerse con acciones de mecenazgo: a los Reyes de PetroVietnam los apadrina la empresa de igual nombre; hay una tienda de la zona y una empresa informática ayudando a otros dos clubes...
"Sería muy bueno si las embajadas cercanas y las firmas comerciales se implicaran. Hasta desde el punto de vista de sus declaraciones juradas podría ser factible —explica Darién, y le da rienda suelta a sus sueños—. Quisiera que todos los equipos estuvieran uniformados al 100 % y que tuvieran una bandera; una fiesta de inauguración o al menos para los campeones; mayor tirada y un diseñador para los periódicos..."
El boletín La Premier y los escudos de los equipos, son dos de las señas de identidad más fuertes de la Liga, y la sitúan en un peldaño superior al mismísimo Campeonato Nacional, que no cuenta con ninguna de las dos cosas. Sobre el boletín dice Abel Piñón, organizador:
"Lo hacemos nosotros mismos, a la forma que creemos mejor. Que al espectador le llegue la información."
"A la hora de la impresión... un poco uno, un poco el otro... en el trabajo, con algún amigo que nos hace el favor...", añaden Osvaldo y Ernesto.
Hay una frase que llama la atención, pues aparece obsesivamente en La Premier: "Una liga para desarrollar el fútbol de barrio". ¿Simple slogan, o estrategia preventiva ante una oficialidad paranoica e irritable?
Responde Darién:
"Hace tres años tuvimos un careo con el INDER, que quería definir la Liga como unos juegos interbarrios. No aceptamos, porque entonces ellos se anotarían un resultado de trabajo que en realidad estamos haciendo nosotros. Si sucede algo vamos a estar preparados, porque aquí no hay nada raro. Simplemente estamos desarrollando el deporte en nuestro territorio."
Otro aspecto complicado es el de los árbitros, pero las alternativas fueron apareciendo: desde regalarles uniformes, medallas, silbatos... hasta pagarles un cuc por partido y gestionarles el almuerzo, mediante la introducción de un sistema de multas a los clubes por cada tarjeta recibida durante el juego: las amarillas cuestan cinco pesos y las rojas diez.
Inventiva cubana para resolver los problemas y seguir creciendo. Quienes se acercan a la Liga no paran de asombrarse con el potencial organizativo de Darién y compañía. Así lo corrobora el estelar mediocampista Marcel Hernández, jugador de Primera División y ex de la Selección Nacional: "Realmente me quedé impresionado con la organización y la cantidad de personas que hala este torneo, (…) y quería felicitarlos por este mensaje que les están transmitiendo [a los jóvenes]: los hacen salir de muchas cosas malas que realmente se hacen."
Champions Habana: el futuro es hoy
CVD Eduardo Saborit
Tal avalancha de "fútbol independiente" ya desborda los límites del territorio y toma proporciones provinciales, gracias a la gestión de promotores que saben lo que está en juego para el futuro inmediato de este deporte en la Isla:
"La LFP ya es parte de mi vida, pero el proyecto que hay que consolidar a toda costa es la Champions Habana, y un proyecto escolar que involucre a todas las escuelas secundarias de la ciudad", dice Darién.
La idea de una copa de campeones municipales surgió entre él y el ex internacional Miguel "Miki" Gándara. Ya tuvo su primera edición en 2012, y planean repetirlo a corto plazo. La LFP da cuatro plazas para la Champions Habana, un incentivo adicional para los jugadores: más partidos y mayores posibilidades de mostrar su calidad al seleccionador provincial, Darién Díaz, quien tiene plena conciencia de lo que significan estos proyectos:
"Este es el momento del fútbol en Cuba, y soñar con poner a Cuba en un Campeonato Mundial no es solamente decirlo: todos tenemos que subirnos las mangas y trabajar mancomunadamente, desde las instituciones que tienen que hacerlo hasta nosotros en el barrio."
En 2012 Cuba ganó por primera vez la Copa del Caribe, y durante el año en curso logró avanzar a los cuartos de final de la Copa de Oro, evento élite en la región de Norte, Centroamérica y el Caribe. Ahora, la reciente aprobación del Gobierno a las contrataciones de deportistas por clubes extranjeros, acerca un poco más el sueño del Mundial. Así lo ve Darién Díaz:
"Estoy muy contento con esta medida. Todo el mundo está ahora en los mismos derechos que los demás jugadores del mundo. Vamos a tener jugadores a mayor nivel, y van a venir a las convocatorias de la Selección nacional."


Una opinión que los demás entrevistados comparten con ilusión. Todos los presentes en el estadio se reúnen alrededor de dos mesas donde se exhiben la Copa que se entregará al ganador, y las medallas que recibirá cada integrante de los tres mejores equipos al final del torneo. El acto de inauguración es más bien íntimo, sin funcionarios aterrizados a última hora ni esas tablas gimnásticas que dan tristeza en los eventos "oficiales". A pocos pasos de la bandera de la LFP y la nacional, la árbitro Yuneisis Rodríguez lee una breve exhortación y los jugadores de Habana United y Reyes de PetroVietnam saltan a la cancha para el partido inaugural. Comienza la Liga…
De Izuierda a Derecha: X Alfonso y Darién Fernández

Reyes de PetroVietnam

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