sábado, 19 de octubre de 2013

Reinier Alcántara: "Cuando grité: Cuba, me di cuenta que habían miles que también quieren hacer un puente"


Por Roberto Lamelo
Entrevistar a “un desterrado” tienes sus riesgos.  Todo el que emigra, conserva dentro de sí una herida que en muchas ocasiones es imposible de sanar. Hay quien puede lidiar con los recuerdos terribles de una infancia dura, una juventud tormentosa o una madurez llena de incomprensiones en el trabajo y el hogar, pero hay quien no; hay quien simplemente opta por desterrar los demonios del cuerpo, sobre todo si se trata de un cuerpo cargado de injusticias o incomprensiones, o peor aún, si se trata de un cuerpo pensante.
Entrevistar a un deportista emigrado conlleva entonces otro peso más: el peso deportivo. Su sistema de entrenamiento, su entrenador propiamente dicho, sus compañeros de equipo; en mayor o en menor grado quienes de modo paralelo o superior han influido en su formación o desarrollo.
Confieso que temía alguna respuesta del tipo “provocativa” , cuando entreviste a Reinier Alcántara.  Pude – y aun puedo – no estar de acuerdo con alguna(s) de sus respuestas, y a pesar que me había hecho la firme propuesta de intentar no cambiar las palabras de mis entrevistados, las circunstancias me obligaron en pos de un bienestar para ambos.  Nunca he renegado el tema político en ninguno de los debates que a diario me tropiezo, y de hecho, entrevistar a cualquier atleta cubano que por disimiles causas “abandona” su equipo – su tierra – en plenitud de facultades físicas y mentales, es consecuencia ineludible de un pensamiento más sosegado y justo, visto desde lo personal y no siempre desde lo colectivo. Por tal motivo preguntarle sobre “deporte” a quien desde pequeño correteó por terrenos nunca bien acondicionados,  quien no podía contar siempre con un par de tacos para su mejor desempeño en la cancha, amén de otras carencias, supone una respuesta dura, pero justa y con una gran dosis de realidad
En este caso se trataba del mejor jugador cubano de fútbol de los años 2006 y 2007, aunque como él mismo expresara “ser el jugador más valioso y no tener nada es lo mismo en el futbolista de Cuba. Las autoridades no te reconocen ni estimulan con nada”


Heredero legítimo del legado de Osmín Hernández, Lázaro Darcourt, los hermanos Torres, Osvaldo Alonso y porque no, El Ruso García, Alcántara llegó a “entrenarse” en la SN de mayores en el año 2000 y casi de inmediato se adueñó del respeto de quienes lo veían entrenar a diario, no solo por el empeño que ponía en su labor sino por el espíritu de hombre que ponía en los mismos entrenamientos. Paciente, cual si fuera cultivador de tabaco en su tierra,  su popularidad bien ganada dentro de su natal Pinar, invade los escenarios nacionales y comienza a granjearse el respeto de todos los seguidores del futbol cubano. “Siempre fui un guerrero en la cancha; hombre y amigo dentro y fuera del terreno, muy disciplinado y respetado por los jugadores y la afición. Quizás suene hasta feo de mi parte expresarlo, pero a mí me querían muchísimo en mi natal Pinar.”
Tal vez por ello Alcántara no sintió temor alguno a dar el paso que dio, conocedor del respeto y del cariño que sustentaban su trabajo de muchos años en la S.N de mayores. Llegado el momento en que el joven se convierte en adulto y en que el adulto adquiere responsabilidades dentro de un hogar, que a su vez forma parte de una sociedad inmersa en una crisis económica muy arraigada, tanto él, como algunos otros “colgaron” los sentimientos en un casillero cualquiera y se decidieron a dar un paso muy común en cualquier ser humano de este planeta que desee mejorar económicamente su status social, pero que en el caso de Cuba, país permeado por una ideología que en ocasiones ralla con el fanatismo en algunos dirigentes deportivos – como es el caso indiscutible del Presidente actual de la Comisión Nacional de Futbol – se convierte en pecado, en tabú y en cruz y estigma para toda una vida.
LA ETAPA DURA. LA MEJOR ETAPA
En el año 2004 llega el alemán Reinhold Fanz a dirigir la Selección nacional de mayores de Cuba, tras la partida del peruano Miguel Company.  El peruano, más cercano geográficamente a nuestras raíces caribeñas, había dotado a la Seleccion Nacional de un modo más “propio” de ver el fútbol. No son pocos los que lamentan su partida y lo invocan en ciertos momentos actuales de nuestro declive futbolístico, pero lo cierto es que Company fue uno más en la lista de entrenadores extranjeros que han venido a Cuba a aportar sus conocimientos y que por lógicas de mando, quitan y ponen a su antojo, no solo jugadores, sino estrategias, conceptos de ver el fútbol, modos de actuar sobre la cancha. De ninguno se ha hablado tan mal como del alemán Fanz, un hombre que quiso, visto asi, por emplear un término pictórico, mezclar rococó y surrealismo en la mente futbolística de los cubanos.
” De Fanz te diré que lo quiso cambiar todo y siempre tuvo diferencias con todo el mundo. Los jugadores nunca estuvieron contento con él, solo cuando gestionaba los viajes y las cosas para ir a Alemania, ahí sí lo querían porque íbamos a resolver, bueno, el que viajara. En la cancha ponía al que le daba la gana, inventaba sistemas de juego que no resultaban, pero siempre dijo que teníamos que tener lo que tenían los profesionales de verdad se refiere a la logística – y aunque eso no se cumplió no le quedó más remedio que seguir hasta que los mismos entrenadores hicieron campaña para que lo sacaran porque nunca estuvieron de acuerdo con lo que hacía. Venía con ideas de mejorar pero lo que hizo fue poner a todos a pelear. A mí me quería de 9, pero a veces se le antojaba que jugara de volante derecho y que subiera y bajara como si fuera un loco.    Viajamos mucho a Alemania y sí, jugamos bastante. Eso sí, resolvió muchos partidos  con equipos alemanes de 2da, 3ra, 4ta categoría. Fue una de las mejores giras que ha hecho la Selección Cubana de Futbol en todas las épocas.”
Los resultados no fueron los esperados. A pesar de topar tanto, a pesar de ganar en madurez futbolística, los resultados concretos no se manifestaron de la manera deseada y  la Selección Cubana sufrió el peor momento futbolístico que hasta entonces se conoció. Derrotas, derrotas,… Fanz fue separado del puesto y con ello, se esfumaron los viajes al extranjero.
“Fue de madre. El tipo ese a muchos nos bajó hasta la confianza. Algunos hasta quisieron darle palos. Yenier Marquez le tiró en la cara el brazalete de capitán.”
¿Quién trajo a Fanz a dirigir nuestra Selección Nacional? ¿Quién  no supervisó su trabajo de “renovador”? ¿Quién demoró su salida? ¿Quién lo acusó de todo lo malo? ¿Quién nunca asumió responsabilidades? Son preguntas que se responden por si solas: LA FEDERACION CUBANA DE FUTBOL.
UN CUADRO REAL MAS ALLA DE JUGADORES Y ENTRENADORES.
“El Futbol Cubano tiene una triste realidad. Una realidad que fuera se desconoce y para quienes estábamos dentro nos era imposible a veces hasta definir y más imposible aun expresar. Ahora que estoy en “la otra orilla” viéndolo desde esta otra perspectiva te digo que siento que a nadie le importa lo que sucede allá dentro. Hay algunos buenos jugadores, pero mientras estén los que están en el país siempre se quedará en “eso” en un proyecto inconcluso del nunca acabar. No creas que no he tenido mis sueños y aun los tengo para la Selección Nacional. Ya realmente no me veo dentro de ellos, pero mis aspiraciones son que todos los que allá día a día se esfuerzan por poder alcanzar el único estimulo económico posible – llegar a la Selección Nacional de mayores y poder viajar para traer cosas a Cuba – puedan jugar mejor al futbol y les den lo que merecen. Que puedan jugar profesional y tengan su libertad de hacer lo q quieran. No vivir más encarcelados y recibir órdenes de alguien que ni si quiera sabe lo que exige y que puedan ganar más de los míseros $10.00 dlrs que le pagan por día cuando viajan. Para que eso cambie, para que el futbol a nivel nacional en Cuba cambie, tienen que caerse “todos los gobiernos del país” porque si no, no seremos más que un terreno en malas condiciones, unos zapatos rotos, una mala alimentación y un futbol que no se ve y que ni siquiera trasmite la propia TV Cubana.
UN DESTINO NECESARIO O DESEADO. LA LLEGADA
Octubre del 2008 supone una fecha significativa en la vida de Alcántara.  Llega a los Estados Unidos a participar en la clasificatoria para la Copa del Mundo 2010 y abandona, junto a otro compañero, la Selección Nacional; una sensible baja para un equipo que en meses anteriores, específicamente en marzo,  a raíz de la participación de Cuba en la Copa de Oro celebrada en propio territorio norteamericano, había perdido a 5 de sus mejores talentos por la misma causa: cumplir un sueño, encumbrarse como deportistas – lo que son – mejorar económicamente.
“Cuando llegué me recibieron mis familiares y amigos con mucho amor y cariño y compartimos muy buenos ratos y nos divertimos bastante, es lo que puedo decirte. Lo demás que sucedió, no forma parte de mi recuerdo’
Alcántara no lo menciona, pero es justo ahondar en el siguiente hecho. Tras la fanfarria inicial provocada por el éxodo de “los otros cinco” (Yenier Bermúdez, Yordanis Álvarez, Erlys García, José Manuel Miranda y Loanni Cartaya) la prensa ávida de noticias de este tipo – por problemas históricos y si se quiere ser irónico, culturales, pues todo “lo cubano” se consume en los EE.UU muy específicamente en la Florida, como manjar de Dioses – se dio a la tarea, como siempre, de reflejar el hecho solo político sin mencionar que también en el trasfondo había un hecho deportivo que no puede juzgarse de manera aislada pues influye y muy fuertemente: la poca calidad de un Campeonato Nacional provocada por razones muy ajenas al talento de los jugadores y si a desorganizaciones internas de la Federación Cubana de Futbol, poco apoyo de la misma y de otros Organismos Centrales del Estado (INDER, Gobiernos Provinciales, autoridades locales,…) que han venido lacerando el corazón de todos los atletas cubanos, no solo los del fútbol.
Como depredador de la jungla que devora solo las partes buenas, dejando los huesos y otros despojos a los buitres y las hienas, la culpa de la deserción de los cinco primeros en Marzo y de los otros  dos en Octubre, no salpicó ni por un costado a la decadente Federación Cubana de Futbol – si bien es cierto que esta forma parte del tinglado llamado INDER, el cual responde a su vez al Estado Cubano propiamente dicho – así que todos, o casi todos, quedaron a vista de algunos como traidores que abandonaron el barco, que echaron por tierra el orgullo de los cubanos, y mancillaron una camiseta. Opiniones divididas que no hicieron más que fortalecer los cimientos de los que, guiándose por doctrinas ya pasadas de moda, hacen y deshacen según les sea conveniente. Por otro lado, el hecho, el jolgorio, el ‘HICISTE BIEN” el “AQUI TIENES MI TARJETA” el “CUALQUIER PROBLEMA ME LLAMAS” el “ESTAMOS EN ESO” el “TU VERAS QUE AQUI SI” y todas las promesas de muchos personajillos cabilderos se esfumó tras pocas horas. Solo unos pocos, como Alcántara, tuvieron la dicha de poder “picar alto” o al menos de intentarlo.

CHIVAS USA. EL EQUIPO AL QUE NO SE PUDO LLEGAR.
“De Chivas USA no conozco mucho. Sé que es un buen equipo y que no todos pueden jugar ahí. Entrené con ellos y viví una experiencia buena, muy bonita. Aprendí mucho y aunque no me eligieron para integrar sus filas, siempre les desearé que salgan adelante.
EL VALOR DE UNA CAMISETA O LA AUTOAFIRMACION COMO SER HUMANO.
“Siempre que saltas a una cancha, siempre, lo haces defendiendo una camiseta, una identidad. Puede ser por un equipo de barrio o de provincia o en el mejor de los casos por el equipo nacional en que estés, pero lo que pasa es que la pasión por ella, por la camiseta, se convierte en nada cuando necesitas resolver otras cosas más importantes.’ Cuando eres cabeza de familia, cuando tienes mujer e hijos, cuando estás separado de ellos por tanto tiempo, cuando no puedes aportar monetariamente lo que en cualquier otro lugar del mundo pudieras, cuando no puedes aportar tu tiempo, tu cariño, tu abrazo de esposo, tus caricias de padre o de hijo,… la camiseta pasa a un segundo plano.
ALCANTARA EN LA MEMORIA. LA MEMORIA EN ALCANTARA
“Lo que fui, lo que hice, se quedó para los libros y la nostalgia. Ahora trabajo y me gano la vida tranquilo y gracias a muchas personas he salido adelante.
“Siempre le tendré nostalgia al lugar donde nací  y donde me inicié como futbolista. Hay algunos días en que quisiera regresar a La Bombonera y ver a mi gente, incluso ahora que nuestro equipo anda “caído” Es una pena que esté por debajo ahora de lo que fue en el futbol antes, pero por ahora es eso: solo un sueño. Haber tomado una decisión como la que yo tome tiene su castigo. NO PUEDO REGRESAR A CUBA.  Ese más que un castigo, es un gol que nunca podre anotar. Como deportista emigrado y específicamente como futbolista el gol mas difícil es ese y el poder salir adelante ya sea en lo q hacías jugar futbol o enfrentarte a la realidad de la vida que nunca antes había vivido y hacer lo que sea por la familia y por uno mismo en un nuevo comienzo en un país que te da todas las oportunidades que nunca tuviste, pero no de gratis. El dinero que gano lo uso para pagar mis cosas y para ayudar a la familia. Si me da para algo mas, entonces ayudo a los que se quedaron allá en Cuba y a las amistades. Esa es una triste realidad de todos nosotros, que no por ser futbolistas de talentos, por ser recién emigrados aun no hemos “levantado cabeza” Es la triste realidad. Que nadie se engañe.
UN CONCIERTO POR UN PUENTE. UN CONCIERTO PARA TODOS LOS CUBANOS DIFERENTES.
“El concierto de Ricardo Arjona me marcó mucho en mi vida aquí. Sus canciones me recordaron a mi mamá y a todo el pueblo de Cuba. Me sirvió para reflexionar también y darme cuenta que la historia es larga y la vida corta. Cuando grité ¡Cuba! me di cuenta que como yo, habían miles que, diferentes o iguales a mi – también quieren hacer un puente.” 

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