sábado, 26 de octubre de 2013

Masividad en el fútbol, una cantera que conviene aprovechar más


Lamentablemente, existen áreas como el Francisco Cardona, en el municipio de 10 de Octubre, donde el fútbol se ha visto limitado a la iniciativa y el esfuerzo propios de sus practicantes.


OSMANY TORRES Y ARIEL B. COYA
Por doquier, en parques, instalaciones y solares yermos de ciudades o improvisados terrenos en comunidades campesinas, personas de todas las edades, grandes y chicos, corren alegremente al grito de gol. Y ya no solo bajo el influjo de un Mundial como antes cada cuatro años, sino todo el tiempo. Tal efervescencia ha llevado al fútbol a convertirse hoy por hoy en uno de los deportes más populares en el país (si no el más popular).

No en vano, observa el director técnico del equipo La Habana, Dariem Díaz, el fútbol ha calado tanto en los cubanos que la masividad es total y los talentos por descubrir pululan ahora en la calle como pasa en Argentina, Brasil, Uruguay o cualquier otro país de gran tradición.

Una cuestión cardinal vendría a ser entonces ¿qué se hace con ese fenómeno? ¿Se aprovecha al máximo para detectar posibles prospectos? ¿Contribuye en verdad a elevar el nivel y la competitividad del país?

¿TALENTOS EN OFF SIDE?
Para la doctora en Ciencias de la Cultura Física y el Deporte y entrenadora de fútbol en la capital, Yunelsis Rodríguez, esa masividad podría aprovecharse más. Aunque se trata de una parcela en la que todavía hace falta trabajar con mayor ahínco, pues como actividad organizada, en estos momentos, no existe una estructura que propicie la captación de talentos a cabalidad, pese a que están ahí, vinculados a centros de enseñanza o trabajo o en el barrio.

Esto último, sin embargo, no garantiza que en dichos lugares estén creadas las condiciones propicias para que las aptitudes de los posibles futbolistas puedan ser apreciadas sistemáticamente.

En su experiencia particular: "se realizan captaciones, sí, pero más bien por coincidencia con jóvenes y niños que vemos en una calle por la que pasamos o si, por casualidad, vivimos en los alrededores", puntualiza.

Y el tema de la asesoría y el apoyo logístico también se presta al debate, pues en su opinión, "hay muchos eventos que se organizan a lo largo del país por los propios practicantes a través de sus esfuerzos".

Cierto es que bajo el eslogan Fútbol para todos, la Comisión Nacional maneja diversos proyectos para promover y desarrollar esta disciplina, como apuntan Miguel Roselló y Miguel Fuentes, a cargo del fútbol base en esa instancia.

Gracias a convenios, existen el proyecto Inter Campus, avalado por la FIFA, que en coordinación con el Inter de Milán italiano ahora en noviembre vivirá su octava experiencia en el país y permite trabajar con 60 niños por provincia, de Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba, Guantánamo y La Habana. O el que auspicia la UNICEF, bajo la supervisión de Gladys Bécquer, para promover la práctica mixta de este deporte entre niños y niñas, premiando a los equipos en función de la disciplina, el compañerismo, la solidaridad y, por su-puesto, la destreza en el juego. Y, además, están los certámenes de las diferentes categorías (pioneril, escolar, juvenil... ).

Pero si algo demuestra la realidad es que todo ello no es suficiente. O por lo menos no alcanza para cubrir el amplio espectro social que ha llegado a entretejer el fútbol en Cuba actualmente.

La Ciudad Deportiva es uno de los lugares donde más se puede apreciar este tipo de masividad

De ahí que al trabajo continuo que se aprecia en lugares como el CVD Eduardo Saborit, del municipio capitalino de Playa, por ejemplo, se contrapone el abandono en que han caído otras como el Área Deportiva Francisco Cardona, en 10 de Octubre, donde la práctica del fútbol ha sido literalmente dejada correr por su cuenta.

Aun así, todos los días allí se reúne bastante gente de todas las edades. Se juega con los balones que alguno que otro lleva, ellos mismos chapean el campo y se mantiene la masificad.

Pero como no tienen atención directa de ninguna institución, al final todo se reduce a jugar por simple placer, como en tantos otros lugares donde al caer la tarde no falta un balón que ruede.

Y es una lástima, como afirma Jorge Ricardo de la Osa, quien durante dos décadas ha jugado allí, porque el deportista de alto rendimiento se saca de las raíces, y por ahí, en áreas como esta, hay cientos de talentos frustrados que no llegarán a ser los buenos futbolistas que pudieron ser.

EL GOL DE CAMAQUITO
Quizá, en ese sentido, una muestra de lo que se puede lograr con apoyo, dedicación y empeño es el proyecto Camaquito, que encabeza el suizo Mark Kuster en la ciudad de Camagüey, en coordinación con la Asociación de Fútbol de Cuba y las autoridades deportivas de esa provincia.

No solo las Copas que organiza en todas las categorías han contribuido a que el fútbol sea el deporte más popular allí, sino que desde que el proyecto entró en marcha, como por arte de magia, el equipo de la provincia siempre clasifica entre los cuatro mejores de la nación y en dos oportunidades ha discutido el título del Campeonato Nacional.

De ahí que, en palabras del periodista agramontino Fidel Manzanares, Cama-quito se conoce; la gente lo sigue porque se hace presente en los barrios y organiza eventos deportivos, respalda al equipo Camagüey, capacita a los entrenadores…

Volviendo a La Habana, en Lawton desde hace tres años ha surgido un torneo de minifútbol, que acoge a decenas de jóvenes de la comunidad y con el paso del tiempo ha ido aumentando notablemente su participación.

Actualmente se compite en tres divisiones, las dos primeras con ocho equipos, y la tercera con nueve, además de una zona de repechaje en la que se eliminan los aspirantes a ingresar.
Al decir de Dariem Díaz existen en todo el país miles de torneos interbarrios muy bien organizados. Sin embargo, afirma, para desarrollar el fútbol de primer nivel hay que institucionalizarlo y darle un carácter más serio.

En realidad no se trata de suplantar esa espontaneidad o "burocratizar" más la práctica del fútbol, sino de brindarle apoyo para encauzar esa masividad que, sin du-da, bien asistida metodológicamente, puede y debe dar frutos para el alto rendimiento, como añade el exportero de las selecciones nacionales, José Francisco Reinoso.

De ese modo, la clave estaría entonces en implicar a otros sectores de la sociedad, empezando por las escuelas, para organizarse mejor y poder trabajar todos mancomunadamente en aras de propiciar competencias de más duración y fortalecer la masividad, sin que esta fiebre balompédica pase sin más. 
(http://www.granma.cu/espanol/deportes/25oct-futbol.html)

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