sábado, 3 de agosto de 2013

Muchas Felicidades "1" en tu cumpleaños


Hace casi dos años (el 24 de Noviembre del 2010) y cuando participaba en la Copa del Caribe en Martinica, este Blog decidió hacer un modesto homenaje a uno de los más grandes porteros que ha dado nuestro país: el villaclareño Odelín Molina, hoy en su cumpleaños, queremos traer nuevamente este artículo, como nuestra manera de felicitarlo por un nuevo año de su gloriosa vida.

Habría pues que agregar otra nueva eliminatoria Mundialista, así como una nueva Copa de Oro y Copa del Caribe, así como el título en esta.

Cuatro Eliminatorias Mundialistas, cuatro Copas de Oro, cinco del Caribe y una Copa Mundial Sub 17 son cartas de presentación que pocos jugadores pueden presentar y que resumen la trayectoria de uno de los más grandes porteros que ha dado nuestro país: Odelín Molina

Tenía once años cuando pisó por primera vez, en su Villa Clara natal un terreno de futbol, y hoy, casi 25 años después continua siendo la carta más confiable cuando la Tricolor necesita poner candado al marco local como ocurriera hace apenas unos días atrás en la eliminatoria caribeña en Antigua.

Al mirar su trayectoria hoy, resulta imposible creer que alguna vez fuera dejado fuera de una preselección nacional por “Falta de Físico” para la portería. El hecho transcurrió allá a fines de los 80 cuando tras obtener la plata con su equipo de Villa Clara en los Juegos Escolares (categoría 13-14 años) y del oro en los Juegos Juveniles fue convocado a la Sub 17 e inmediatamente retornado a casa.

Pero el talento de aquel muchachito del centro del país era tanto que aquellos miopes que solo veían altura y peso del jugador tuvieron que dar marcha atrás y el llamado a la Sub 17 cubana llegó justo para las eliminatorias mundialistas para el Mundial de Italia de 1991 en la Habana teniendo la fortuna de integrar el equipo que viajaría a la cita mundialista en donde, desde el banco vio a su equipo quedar eliminado en una primera ronda en la que le tocó la mala fortuna de compartir grupo con el futuro Campeón (Ghana) y Sub Campeón (España) del torneo, además del conjunto uruguayo.

En 1995 logra debutar con el Expreso del Centro en campeonatos Nacionales en lo que fue el inicio de una fraternal lucha entre él y otro grande de la portería cubana, Alexis Revé, el hombre que había vestido la “1” en el primer Campeonato Mundial que un equipo cubano de futbol haya clasificado jamás el Sub 17 en Escocia 1989.

Un año después llegaría el anhelado debut con el equipo de las cuatro letras, fue la Isla de St Kitts & Nevis la testigo del inicio de una nueva era en la portería cubana, ese día el “Molo” jugó solo 45 minutos pues el infalible Fernando Griñán fue el encargado de defender el arco en los 45 restantes.

Ese mismo año el muchacho de Santa Clara se apoderaría de la titular cubana y sería el hombre de confianza del italiano Giovanni Campari para defender el marco nacional durante toda la eliminatoria mundialista a Francia 1998 en la que los nuestros quedaron eliminados en semifinales al obtener una sola victoria (ante Panamá) en un grupo en el que se encontraban El Salvador y Canadá y donde Cuba jugó todos los partidos en calidad de visitante.

 1998 sería un año obscuro para Molina ya que pierde la titular con el equipo nacional a manos de un viejo conocido, su co-equipero Alexis Revé, además de no ser incluido para la Copa de Oro de ese año y en la que Cuba cae ante Estados Unidos (0-3) y es masacrada por Costa Rica (2-7).

Un año después retoma la “1” para iniciar uno de los momentos más gloriosos de su carrera, extraordinarias actuaciones en al Copa del Caribe de 1999, donde Cuba se proclama subcampeona, Eliminatoria a la Copa de Oro y Eliminatorias mundialistas del 2002 en la que permite solo 3 goles en 690 minutos fueron solo el aperitivo de su actuación en la Copa de Oro de ese año, acaso una de las más grandes performances de portero cubano alguno en casi cien años de historia

Tras no permitirle goles a Panamá en  180 minutos en las eliminatorias del torneo regional Cuba fue ubicada en el mismo grupo que los locales Estados Unidos y el Conjunto de Corea del Sur (equipos que seis meses más tarde terminarían octavos y cuartos en la Copa Mundial celebrada en Japón y Corea) y allí la figura del Odelín Molina resaltó como ninguna otra ahogando el grito de gol adversario en innumerables ocasiones y solo un más que injusto penal pudo romper la resistencia del uno cubano que por su actuación fue nombrado como en el equipo todos estrellas del torneo, distinción que hoy recuerda con una mezcla de alegría y tristeza pues pese a haber sido un gran premio desde el punto de vista personal en lo colectivo el equipo, al que agradece la confianza y ayuda en ese torneo, no pudo pasar a la siguiente ronda.

Sensación que se repetiría nuevamente en el 2004 durante las eliminatorias al Mundial de Alemania 2006 donde su nombre se unió al de otros grandes Léster Moré y Alain Cervantes, para originar una de las más grandes sorpresas en la historia de la eliminatorias mundialistas de la CONCACAF.

El sorteo caprichoso quiso que los nuestros tuvieran que enfrentarse a la potente selección costarricense en la segunda ronda de las eliminatorias, equipo que en el último enfrentamiento entre ambos nos había “regalado” una apoteósica goleada (7-2) en aquella Copa de Oro de 1998 en la que Odelín quedó en Cuba.

Mientras que arriba Moré se encargaba de clavarle dos puñaladas a las redes ticas, en el fondo los reflejos felinos de Molina salvaban una y otra vez a nuestra zaga y aseguraba un empate a dos goles que sabía a gloria para nuestro modesto seleccionado nacional, actuación que repitiría en la propia casa de los costarricenses que veían como aquel espigado moreno ponía candado a su portería y apoyado con un gol del Geniecito de Morón, Alain Cervantes, la selección cubana avergonzaba en su propia casa a su selección nacional que tenía que conformarse con otro empate ante el equipo cubano y lograr su pase solamente por el valor doble de los goles de visitante.



Dos meses después de la gesta eliminatoria le llegaría por fin el reconocimiento a su extraordinaria carrera deportiva cuando viajó a las Olimpiadas de ese año como invitado de honor de la Delegación Cubana momento que no duda en señalar como su mayor alegría de su vida deportiva.

Hoy, a los 36 años, el “1” quien confiesa hubiese querido ser un pelotero como Omar Linares (su poco talento para batear lo hizo desistir de ello) manifiesta que continuará atajando mientras pueda aportar algo a la selección nacional o a su Villa Clara querida, pero que el día que decida colgar los guantes quisiera convertirse en director técnico para poder transmitir toda su sapiencia futbolística desde el banquillo como un día lo hiciera desde debajo de los tres palos.


 Han transcurrido casi 14 años desde que por primera vez vistió la camiseta nacional y desde entones los dirigentes han cambiado, los técnicos han pasado y varias generaciones han defendido nuestro querido equipo solo algo no ha cambiado, y es que el “1” sigue siendo Uno: Odelín Molina.


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