jueves, 22 de agosto de 2013

De la historia: X Campeonato Centroamericano y del Caribe (Primera Parte)


La confirmación de la participación de la selección cubana en el X Campeonato Centroamericano y del Caribe de futbol llegó a sólo una semana de iniciarse el torneo, el 28 de Febrero la Federación Cubana confirmaba la asistencia del equipo en el torneo.

Si bien en el torneo anterior efectuado en La Habana los cubanos, bajo la dirección técnica de Mario López, habían logrado algunas actuaciones interesantes, las expectativas para la edición en el país centroamericano eran muy bajas para un equipo que partía de La Habana en medio de las críticas por su bajo rendimiento, mismo que dejó plasmado el diario “El Mundo” que no dudó en clasificar la actuación de los seleccionados como “insulsa, apática y técnicamente pobre”.

Y si bien la actuación cubana en lo futbolístico no llamaría mucho la atención, las situaciones extra cancha si lo lograron.

Cuarenta personas integraron la expedición cubana, compuesta por los 27 integrantes de la selección, incluyendo 21 jugadores, 10 “observadores”, dos mujeres y un niño, lo cual provocó una larga demora en el aeropuerto “El Coco” desde donde el equipo fue trasladado a un hotel de segunda categoría lo cual provocó la reacción inmediata del jefe de la delegación cubana José Manuel Cortés González que exigió el equipo fuera movido del lugar por lo que los seleccionados fueron movidos al Balmoral aunque bajo la advertencia de que el Comité Organizador sólo cubriría los gastos de las 27 personas que estipulaba el reglamento del torneo.

El experimentado Ángel “Nini” Piedra encabezaba el grupo de delanteros cubanos y era acompañado en esa posición por José M. Sánchez, Zenaldo García, Bernardo Gascón, Conrado Paz, Antonio Blanco, Antonio Fernández y Francisco Enrique Morell, mientras que en el mediocampo hicieron el viaje Augusto Feliciano, Santiago Valdés, Gregorio “Goyo” Dalmau, Jacinto Oña, Federico García.

Ramón Peñalver y Sergio Padrón comandaban el sector defensivo en el cual compartían labores con Ramón Álvarez, Luis García, Alberto Gutiérrez, mientras que la responsabilidad bajo los tres palos recaía en las manos de Julio Blanco, Santiago Díaz y Jorge Pérez.

José A. Cuervo Castro era el entrenador del equipo, el tico José “Pipa” Cordero Monge fungía como Preparador mientras que el eterno luchador por el futbol cubano Jesús Gironella Fortunaty era el Delegado.

Por su parte la comitiva de “observadores técnicos” era conformada Orlando de la Fe Macaya, Jesús Villamor, Francisco Rodríguez y Carlos Sacerio Guzmán de La Habana, Luis Galano Torres (Oriente), Ambrosio Hernández (Las Villas), Carlos Salazar y Walter Corona (Camagüey), Cecilio Area Fernández (Placetas) y Ramón Pérez Alfonso (Matanzas) a ellos se unían la esposa del Pipa: Hilda Martínez de Cordero y el hijo de ambos José Antonio Cordero, así como la señora Luisa Martínez de Cortés.

Y si el recibimiento civil fue lento y atropellado el futbolístico fue arrasador, sin tiempo para descansar del viaje y el ajetreo los nuestros saltaron al día después de su llegada, el 5 de Marzo, al terreno para medirse a los locales que golearon a los cubanos con un claro 4-1.

Con el haitiano Antine Moscova como central, secundado por el hondureño Gilberto Reyes y el guatemalteco Juan José Corado en la líneas, Cuba saltó al gramado con Julito Blanco bajo los tres palos, Santiago Valdés, Ramón Pañalver, Ramón Álvarez en la defensa, con Gregorio Dalmau y Federico García en la media y José M. Sánchez, Conrado Paz, Nini Piedra y Antonio Fernández en la delantera.

Por su parte los locales alineaban a Induni en la puerta; Chávez, Manelo y McDonald en el sector defensivo, Cayaca y Edgar como encargados de mover los hilos en la media, mientras que en la delantera alinearon Rojas, Gámez, Ulloa, Córdoba y Rubén.

Los ticos dominaron el cotejo desde el mismo pitazo inicial desnudando las falencias defensivas antillanas y convirtiendo a Julito Blanco, quien recibió 27 disparos en contra, en la gran figura de la noche.

Tres minutos solamente duró el cero inicial. Cayaca Martín tomó un balón en la media cancha y eludiendo a Federico García sirvió para Juan Ulloa quien puso un servicio preciso para Feo Rojas que cortó hacia el medio cancha y disparó a puerta en un baló que parecía podía ser controlado con facilidad por Blanco, pero el balón le jugó una mala pasada y se le escapó de las manos y fue a parar al fondo de las redes.

El gol avivó más a los locales que monopolizaron al baló al punto de que su portero, Induni era solo un espectador más y sus defensores ayudaban constantemente en la media cancha lo que obligaba a los nuestros a exigirse más en la marca, e algunos casos fuerte como en el caso de Peñalver y Valdés,  para evitar que la delantera tica llegara a los predios de Blanco.

Transcurrían diez minutos cuando Ulloa y Rojas se volvieron a combinar y en toma y dame desde la media cancha desarmaron a la defensa cubana que no pudo hacer nada para evitar que Ulloa le pusiera en bandeja el gol a Rojas que no desaprovechó la oportunidad y fusiló la meta cubana para el 2-0.

A pesar del mejor juego y dominio tico en todas las líneas el marcador se mantuvo inamovible hasta que a los 39 minutos, Rojas pasó de ejecutor a servidor y un centro suyo sirvió para que Córdoba rematara y pusiera el tres a cero a favor de los locales.

Apenas dos minutos después Gámez en una gran corrida por el interior derecho suelta un trallazo que Blanco no puede detener en primer instancia dando un rebote corto que le cae en los pies a Ulloa quien manda el balón al fondo de las piolas sin embargo el juez central anularía el gol por fuera de juego.

Para la segunda mitad Cuba reorganizó sus líneas enviando a Conrado Paz al centro de la defensa y a Peñalver a la delantera, cambio que dio sus dividendos pues con la llegada de Paz la zaga se mostró más sólida, lo cual unido a la falta de apetito goleador por parte de los locales evitó una goleada de proporciones estrepitosa.

No pudo sin embargo el cuarto gol de Costa Rica que llegaría en los pies del gestor de los dos primeros goles costarricenses, Dagoberto envió un balón al espacio donde apareció Ulloa quien ante la salida de Julio Blanco lo batió con un golpe sutil que pasó por debajo del cuerpo del guardameta cubano.

Costa Rica bajó su intensidad en el juego y Cuba cerro su zona defensiva evitando cualquier llegada costarricense y fue en medio de ese relajamiento que llegó el gol cubano, Zenaldo García se avivó y le robó un baló a Manelo Villalobos avanzó unos metros y con un potente y bien colocado disparo venció al portero tico para el 1-4, marcador que a la postre sería el definitivo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario