viernes, 5 de julio de 2013

El Motorcito de Matanzas.

De camisa negra, Juan Joel Albrecht fue el más buscado por sus compañeros tras el título para llevarse un recuerdo fotografico de esta estrella naciente de nuestro futbol.
 
Es el futbol como otros deportes colectivos el juego de conjunto resulta fundamental, pero son las individualidades las cuales pueden cambiar la historia de un partido, pero son solo unos pocos los llamados, los que pueden poseer es don, pues se requiere no solo talento con el balón en los pies, sino también coraje y liderazgo dentro de la cancha.
Y si bien lo primero puede ser hasta cierto punto fácil de encontrar en un chico de 16 años, los segundo y lo tercero es una rareza especialmente si con esa edad se juega contra y entre hombres hechos y derechos, por estas y otras razones es que es un gusto ver jugar a Juan Joel Albrecht, el alma de mediocampo en la Union USA: el Motorcito de Matanzas.
Sin contar con físico que imponga respeto o le haga notarse entre sus coequiperos JJ, pudiera pasar desapercibido a primera vista, pero cuando suena el pitazo inicial, el pequeño jugador se convierte en una autentica máquina de jugar al futbol, excelente dominio y conducción del balón, desmarque y visión del terreno que le permite en la mayoría de las ocasiones encontrar al compañero mejor ubicado, imparable para los rivales que recurren una y otra vez a faltas, alevosas algunas en busca de detenerlo.
Pero cada falta en vez de ablandarlo pareciera echar leña al fuego de su futbol y vuelve a las andadas, pelea lucha, sin importar el físico del rival o la patada artera contagiando a todos a su alrededor y motivando a la grada, así es JJ, un jugador excepcional, de esos que paga la entrada a un partido, de esos que encanta verlo jugar.
De una familia de alma futbolera, su hermano Juan Carlos ha sido integrante también de preselección cubana Sub 20 y su padre un eterno enamorado del futbol y su mayor crítico y guía, Juan Joel comenzó desde bien temprano en el arte de darle patadas al balón y su talento no pasó desapercibido siendo llamado, con apenas 8 años a integrar la categoría 11-12, en la Provincia de Matanzas dejando su impronta al marcar dos goles en su debut futbolístico.
Dos años después guiaba con cinco goles al equipo de Colon a su primer título de la categoría 11-12, actuación que lo llevaría a ser convocado a la selección matancera de la categoría que se coronaría por vez primera como campeona nacional. Actuación que no podrían revalidar al año siguiente cuando quedaron en segundo lugar, medalla de plata que sería el mismo JJ el encargado de asegurar en el último minuto  con un gol frente a la selección de la Isla de la Juventud
El Mago frotó su lámpara un año después y atrajo los reflectores sobre si, campeón d goleo (8 goles), asistencias (6) y mejor jugador del torneo provincial matancero rematado con los dos goles sobre Holguin en la final, que le daban el título a los matanceros hizo que los encopetados directivos cubanos se fijaran en él y le comenzaran a seguir sus pasos lo que terminaría con un llamado a la preselección sub 17 cubana con la cual hizo el grado tras convirtiendo un gol y una asistencia, pero planes familiares de emigrar a los Estados Unidos, hicieron que declinara esa posibilidad.
Pero para Joel no fue una renuncia a la camiseta de las cuatro letras sino una pausa que espera no sea larga, mientras, en la ciudad que le dio abrigo poco tardó para granjearse el respeto entre los seguidores del futbol al ponerse sobre los hombros a su equipo, espantándole viejos fantasmas y rellenándole los sueños de campeonato que morían siempre un partido antes.
Así es él, el Motorcito de mediocampo, el constructor, el líder, el crack, como le dicen sus compañeros de equipo rendidos ante su talento, así es JJ, uno de esos elegidos por los dioses del futbol que cada domingo nos hacen reunirnos alrededor del rectángulo para sorprendernos cada vez que frota la lámpara.

1 comentario:

  1. Creo q te quedas corto pero por ahora asi esta bien jajjaja...

    ResponderEliminar