sábado, 6 de julio de 2013

Cañonazo de Cordovés explota el Blackbaud Stadium.

Parecía cumplirse aquello de que goles malgastados son puntos perdidos en el partido entre Charleston Battery y el Orlando City, cuando apareció la figura de Heviel Cordovés para con un obús de largo alcance hacer explotar a un Blackbaud Stadium, de alegría y recuperar de paso un punto para su equipo que debió por futbol y chances llevarse tres.
 
Partido intenso, uno de los mejores que he visto en la USL últimamente, con oportunidades en ambos marcos, con un Battery dominante que malgastaba una tras otra sus oportunidades frente al marco rival, ya fuera por las excelentes atajadas de su portero o la mala puntería de sus delanteros, y un Orlando que amenazaba con sus replicas el marco defendido por Odisnel Cooper.
 
El gol parecía caer en cualquier minuto sin embargo la pelota se reusaba a entrar hasta que promediando la hora de partido, llegó como un balde de agua fría en medio de la calurosa noche, para los casi cinco mil aficionados tras un saque de esquina el balón peinado en el primer poste pegó en el segundo poste cayéndole el rebote a Valentino que desde el borde del área pequeña fusiló a Cooper, quien había conjurado una gran oportunidad del Orlando en la primera mitad, que nada pudo hacer a pesar de excelente reacción.
 
Goles perdidos… son goles en contra y el Charleston tenía que tragarse la píldora, sin embargo minutos más tarde, el diez de Orlando, de nombre casi impronunciable, perdía la cabeza y en medio de una discusión agrede a José Cuevas justo frente al cuarto juez que le indica al principal quien no duda en sacar el cartón rojo., expulsión y la llegada de la noche para el Orlando que vio su meta sitiada totalmente de ahí en lo adelante.
 
Sin embargo, Dae Kelly, en noche nefasta, caía una y otra vez en off side y sepultando sus disparos lejos, muy lejos del marco rival, con el tiempo acabándosele, el coach aurinegro hizo entrar a Heviel Cordovés para buscar un gol que parecía reacio a caer.
 
El tanque cubano, pareció desaparecer, en medio de la poblada defensa del Orlando, apenas si tocó el balón en sus primero ocho minutos de juego, y de pronto avisó, su paso cansino y lento se convirtió en un sprint corto, para recibir de Cuevas y soltar un riflazo que pegó en el borde externo de la red… un aviso de lo que vendría después.
 
Deambuló nuevamente, buscando el espacio, leyendo la defensa y cuando por fin le llegó el balón se abrió su propio hueco y soltó un cañonazo desde afuera del área que navegó por el medio de un mar de piernas, alcanzando rozar en alguien, descolocando al portero del Orlando e ir a inflar las redes para el 1-1 y despertar a aquellos que desde las gradas perdían toda esperanza.
 
El gol despertó a la tribuna que arropó al moreno caribeño cada vez que tocó el balón de ahí en más, el uno a uno parecía darle un poco de justicia al partido pero el Cordo quería más y pudo tener más, en el último minuto tomó un balón el mediocampo, avanzó unos metros y con un hábil movimiento de pies se quitó a su marcador, cortó hacía adentro y le cedió a Kelly marcándole una pared que lo dejaba solo dentro del área, pero el jamaiquino volvió a elegir mal y se tragó el balón sepultando la última gran chance de la noche.

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