jueves, 27 de junio de 2013

Cuba, sacrificio y sueños de una generación

 
Aún no había terminado el mes de junio de 2012 y los integrantes de la selección cubana ya preparaban la que sería la mayor aventura del fútbol del país caribeño en las últimas tres décadas. La larga preparación, que supuso entrenamientos diarios y exigió una gran dedicación y sacrificio a unos jóvenes que nunca habían vivido una experiencia de tal calibre, se vio recompensada con la clasificación del combinado cubano para su primera Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. Tal vez eso precisamente fue lo que hizo que muchos de los jugadores cubanos no pudiesen contener las lágrimas tras la derrota por 3-0 que sufrieron en el primer partido a manos de Nigeria.
 
La reacción de los jóvenes jugadores caribeños resultó lógica después de un esfuerzo de tal magnitud, pero el sentimiento de decepción por la derrota no tardaría en dar paso a uno mucho más positivo. Por supuesto, Cuba habría preferido celebrar una victoria como la que consiguieron el día siguiente sus vecinos de El Salvador –la primera de su historia en una cita mundialista– pero nada, ni siquiera la cercanía de la eliminación, podía quitarle al equipo insular el derecho a festejar un logro histórico para su país.
 
“Es difícil decir si estamos felices o tristes por los resultados. Lo que está claro es que, cuando echemos la vista atrás, nos sentiremos orgullosos de lo que hemos conseguido”, declaró a FIFA.com el centrocampista Daniel Luis Sáez. “Estar en un Mundial ya es importantísimo, porque Cuba nunca había participado en algo tan grande. Se trata de una experiencia muy valiosa y sabemos que nos resultará muy útil”, añade.
 
Antes de las lágrimas del partido contra Nigeria, la aventura de Turquía había comenzado de la mejor forma posible para una selección cubana que a los seis minutos del duelo contra República de Corea logró su primer tanto en un certamen mundialista en treinta años y el primero de la cita otomana. “Es un hito para nuestro fútbol”, aseguró Maykel Reyes, el único cubano que ha marcado en una cita mundialista de la categoría. “Este gol será importante para nuestro país, para nuestros aficionados y para nosotros, los jugadores. Hemos hecho un gran sacrificio para estar aquí”, añadió.
 
Reyes nos cuenta que el sacrificio no ha durado únicamente un año, sino toda una vida de lucha para demostrar que se merece llegar a ser futbolista profesional, un sueño que todavía está lejos de hacerse realidad. “Somos jugadores aficionados y, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no contamos con una liga profesional”, explica. “En cualquier caso, hemos conseguido entrenar juntos durante estos años y organizarnos para tener tiempo para estudiar también, conscientes de que nos debíamos tomar las cosas muy en serio. Ha sido importante para cimentar la unidad del equipo”, apostilla este estudiante de educación física, que no se olvida de agradecer el apoyo de los mexicanos y españoles que albergaron al combinado cubano en el tramo final de la preparación, antes del viaje a Turquía.
 
Sueños de grandeza
Los buenos resultados que Cuba obtuvo en el Campeonato de la CONCACAF demostraron que la ambición de Reyes y sus compañeros estaba justificada. “Desde entonces sentimos que la gente nos mira de otra manera. Ahora nos conocen, nos aprecian y hablan de nosotros. Esto nos hace muy felices. Hasta hace poco se podía decir que era difícil ser jugador de fútbol en Cuba, pero este deporte está cambiando a la juventud de nuestro país”, asegura.
 
Un ejemplo claro de esta transformación es Luis Sáez, quien, con sus 1,94 metros de estatura, podría perfectamente haber seguido los pasos de ídolos como el voleibolista Joel Despaigne o como muchos grandes jugadores de béisbol. Sin embargo, el hoy internacional acabó decantándose por el fútbol, y de una manera muy curiosa además. “De pequeño siempre jugaba al béisbol, pero fue mi madre quien me inició en el fútbol. Era profesora y aprendí mucho con ella. Creo que está orgullosa de mí”, recuerda.
 
Aunque todavía falta por jugarse el partido contra Portugal, es posible que Cuba ya no sueñe siquiera con la posibilidad de pasar a la siguiente ronda, pero nadie en las filas de la escuadra caribeña parece dispuesto a admitir que esta larga e histórica aventura pueda estar tocando a su fin. “Cuando volvamos nos tomaremos unas vacaciones para descansar de este esfuerzo. En los últimos meses hemos entrenado a un ritmo muy fuerte”, explica Luis Sáez. “En cualquier caso, no tardaremos en reunirnos de nuevo, para preparar el Campeonato Panamericano. Estoy convencido de que esta experiencia nos resultará muy útil de cara a futuras competiciones”, continúa.
 
Con tantos buenos momentos como han vivido hasta la fecha, muchos de los integrantes del combinado cubano ya se han reservado el derecho a hacer planes de futuro, aunque, en la mayoría de los casos, el alcance de los sueños sea proporcional a los progresos que el fútbol está haciendo en el país caribeño. “Creo que el sueño de todos es seguir jugando al fútbol”, señala Maykel Reyes. “Yo también tengo ese sueño. Algún día quiero llegar a ser una estrella, al igual que tantos otros grandes jugadores del mundo”, concluye. (www.fifa.com)

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