domingo, 3 de febrero de 2013

Clase de fútbol en el Marrero

Por: Osmany Torres
En otros años un partido entre La Habana y Pinar del Río en la apertura de un nacional de Primera División habría significado un duelo de poder a poder, con buen fútbol, rivalidad a muerte y una gran cantidad de futbolistas de la selección nacional mostrando sus deseos de llevar a su terruño a los más alto del podio en el torneo de mayor longevidad en Cuba.
 
Lejanos parecen los años en que los Osmín Hernández, Lázaro Darcourt u Osvaldo Alonso asaltaban el estadio nacional Pedro Marrero donde eran figuras Miki Gándara, Manuel Bobadilla o Pedro Pablo Báez Chala. La historia hoy es bien diferente, pues una desvencijada representación pinareña, luego de la pérdida de la zona futbolística de San Cristóbal, apenas exhibe jugadores con caché para hacer frente a la mayor cantera de los representativos de la isla a eventos internacionales.

Con ese precedente se disputó la primera jornada del torneo Apertura del 98 campeonato cubano en el Pedro Marrero, donde los capitalinos lograron sus primeros puntos del certamen sin pisar el acelerador a fondo. Pinar hizo lo mejor que pudo pero sus opciones en esta justa son bien modestas.
Desde el comienzo del juego se vieron dos posturas diametralmente opuestas, con un once pinareño a la defensiva, bien pegado a su área con una línea de hasta 5 jugadores por delante de los 4 del fondo y dejando uno solo en punta para tratar de frenar el arsenal ofensivo de los azules de la capital. Los de Dariem Díaz, por su parte, salieron desde los primeros compases a hacerse con el dominio del balón para comenzar a gestar su juego de toque corto y posesión.
 
Pasados los primeros minutos de imprecisión, donde la presión y el carácter priman sobre los elementos técnicos, La Habana logró combinar sus piezas para avisarle a Elier Pozo que tendría una tarde agitada. El novel portero de la sub.20 sería luego el principal artífice de que su equipo no saliera del Marrero con el saco lleno de goles. Corría la décima fracción del choque cuando el internacional Marcel Hernández se internaba con una individual en el área pero su disparo fue mordido por la defensa y Pozo controló sin problemas. Para ese entonces ya Pinar no sabía que hacer con la pelota por la fuerte presión de los capitalinos desde la salida.
 
El cerco comenzaba a cerrarse para los pinareños que apenas lograban encadenar tres pases para pasar la mitad del campo. La poca movilidad de Mario Ruíz, titular en detrimento de Yaudel Lahera, en el frente de ataque azul hacía las cosas un poco más fácil para la defensa verde. El juego posicional de Ruíz contrastaba con los constantes desplazamientos de Hensy Muñoz y Darío Suárez por los extremos y hacía algo predecible la finalización de las jugadas.

Las largas tenencias de la pelota comenzaban a dar confianza a los veteranos centrales del once local y ante cada error en la salida Pinar montaba unos contraataques relámpagos que no fructificaban por los pocos elementos capaces de desdoblarse al ataque. La prioridad era defender y el planteamiento táctico era acertado pero era solo cuestión de tiempo que La Habana abriera la lata. Sin embargo, los de la tierra del mejor tabaco del mundo estuvieron cerca de abrir el marcador con un libre directo de Jorge Luis Corrales. El lateral de la absoluta aprovechó el salto de la barrera para meter un disparo raso que casi sorprende a Danilo Torres.
 
Las alarmas se encendieron en el conjunto local y el trabajo en el centro del campo arreció para comenzar a generar opciones de mayor peligro de cara al arco de la visita. A la altura del minuto 25´las gradas del Marrero pidieron penal en un remate de Darío Suárez que la defensa pinareña logró sacar a córner con numerosos problemas. Cinco minutos después llegó la jugada que habría alterado el cuso del encuentro. Con una defensa bastante adelantada y entretenida en el juego preciosista de sus compañeros Yampier Rodríguez se plantó solo ante Torres pero su vaselina llevaba mucha potencia y se fue por encima del arco habanero. Manos a la cabeza de todo el conjunto pinareño que sabía que un gol a esa altura podría servir de mucho para los venideros trances del desafío.
 
La respuesta capitalina no se hizo esperar y en el 35´una combinación por la izquierda entre Darío y Josel Perdomo terminó en un centro de la muerte que solo un manotazo providencial de Pozo evitó que se convirtiera en gol de Hensy. En el rebote arquero de la sub.20 volvió a crecerse para detener el remate de Darío. Sin embargo, en la siguiente ocasión, el 17 superó al joven portero pinareño con un cabezazo a la base del poste que decretaba el 1x0 provisional. Así terminaría una primera mitad donde La Habana fue el principal protagonista y Pinar se defendió como pudo de las constantes embestidas.
 
Por lo visto en los primeros 45´ minutos se presagiaba un complementario difícil para los pinareños debido al desgaste físico de la primera parte y el empuje de los locales. Desde que el principal Sergio Acosta sonó su silbato para abrir las acciones del período conclusivo los de Dariem Díaz pisaron el área visitante. Un desborde de Darío por derecha terminó con un disparo desde la media de Jaine Colomé que la defensa logró contener. En cada acción por los laterales la última línea verde se mostraba vulnerable. La visión de juego de Marcel Hernández comenzaba a sacar a relucir las deficiencias de un plantel que necesita más horas de adiestramiento.
 
El segundo tanto de la tarde llegaría a solo 7 minutos de reanudado el choque. Un córner desde la izquierda botado por Hensy, Marcel lo mandó al fondo de las redes. El “héroe de Antigua” se elevó por encima de la defensa para batir con un cabezazo cruzado a Pozo y sumar su primera anotación del campeonato. El gol pareció ahogar a los pinareños que echaron bandera en tierra y no fueron vapuleados por la falta de puntería de los delanteros locales y las acertadas intervenciones de Pozo.

Con algo más de 30 minutos por jugar y el partido finiquitado el DT capitalino movió sus piezas. Mario Ruiz y Carlos Fonseca dejaron su puesto en el equipo a Yaudel Lahera y Osley Martínez. Ya estaba en cancha el once ideal de Díaz y las acciones de gol comenzaron a sucederse con la mayor movilidad de Lahera en el frente de ataque. Pinar sufría para salir de su cancha y La Habana manejaba el partido a su antojo.
 
En el tramo final del choque, el internacional Yaudel Lahera dispuso de las mejores ocasiones de los locales. En el 65´sacó un remate potente desde unos 25 metros que salió desviado. Cinco minutos después desaprovechó una asociación entre Hensy y Darío que lo dejaron frente a Pozo pero su disparo salió a las nubes. La tercera tras un resbalón de un defensor pinareño que le abrió el camino a la puerta. En el mano a mano se mostró displicente y Pozo le adivinó su intención para sacar por la línea de meta su remate a puerta. Sin embargo, a la cuarta no perdonó y con un disparo raso venció al meta de 19 años. Medio gol para Marcel que se gastó una gran jugada y trazó un pase milimétrico entre líneas para que el 13 se sacudiera del gafe que lo acompañaba hasta ese momento.
 
Con los tres puntos en la bolsa los locales bajaron el ritmo y metieron el partido en el congelador. Sin mucho más que perder los pinareños se fueron arriba, con más ganas que ideas y lograron hacer en la segunda parte su primer remate a la valla de Danilo Torres en el minuto 77´. El encuentro estaba definido y era el momento de los jugones hacer sus fantasías. Una individual de Marcel puso de pie a los cientos de personas asistentes al Marrero. El 7 se deshizo de 3 defensores en un palmo de terrero y encaró el arco pero el poco espacio entre la línea de fondo y el arco le impidió sacar un remate que pusiera en aprietos a Pozo.

El reloj del principal Sergio Acosta marcaba 44´ minutos jugados, al tiempo que su mano señalaba 2 de añadido al cuarto hombre cuando un despiste en la marca de Yariel Chapotín y Yusvani Cabellero permitió a José Ciprian Alfonso recortar distancias y marcar el de la honra para los pinareños. El veterano delantero aprovechó un centro desde la derecha para ganarle la espalda al “Puya” Caballero y vencer a Danilo en el segundo remate a puerta de los visitantes en toda la segunda mitad del juego.

Entre los reproches del meta capitalino a su defensa por el desliz y la celebración pinareña por el gol se fueron los últimos compases de un encuentro que mostró las potencialidades de La Habana de hacer un fútbol vistoso y de alta calidad; y las carencias de toda índole que presenta una selección con deudas de preparación y carente de referentes dentro de la plantilla como lo es Pinar del Río. Dos historias totalmente diferentes que comienzan por caminos diferentes a trazar su destino en esta 98 edición de los campeonatos nacionales de Primera División.

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