martes, 12 de junio de 2012

El clásico rojo.

El duelo entre Cuba y Panamá se puede definir como un verdadero clásico de la región, uno que pudiéramos apodar el Clasico Rojo, pues es precisamente ese es el color que predomina en los uniformes de ambos seleccionados.

Y es un clásico no solamente por la cantidad de partidos jugados entre ambos, sino porque cada juego, sin importar el estado de los equipos en ese momento, se juega con los dientes apretados, con garra, llámese “amistoso”, eliminatoria mundialista, Copa de Oro o como quiera llamársele.

Al de esta noche llegan ambos equipos en condiciones diferentes, son las dos caras de la moneda, Panamá en el lugar 46 del ranking de la FIFA, viene envalentonada tras su victoria en tierras hondureñas ante el favorito del grupo, mientras que Cuba hundida por los puestos 145 del mismo ranking llega obligada tras la derrota en casa ante Canadá. Hecho este que ha desbordado el optimismo del público canalero que no duda ni por un segundo en asegurar que los suyos le propinarán una soberana goleada a los caribeños.

Por su parte la prensa se muestra más cautelosa y recuerda los tropiezos de la “Roja” ante la Tricolor Cubana especialmente el último partido en el Rommel Fernandez, en el que como en el de hoy, los cubanos llegaron con el pronóstico de ser goleados, sin importar que el conjunto local no contaba con todas sus figuras, y terminó goleando de la mano de un Alain Cervantes magistral que en el terreno del Rommel dio clases de Mambo, Rumba y Cha Cha cha, muy bien acompañado por Mandy Coroneaux que marcó dos de los tres goles aquella noche.

Títulos como: “La noche más oscura en la era Julio Dely Valdés” del Panamá América o el “Cuba maltrató a la Roja en la era Panagol” del Crítica demuestran que los panameños no han olvidado aquel partido y buscarán esta noche devolvernos “el favor”.

Pero historia a parte, que aunque cierto que no juega, siempre influye lo cierto es que de Cuba aplicarse podría darle un disgusto a Panamá esta noche, pues si bien los panameños ganaron en Honduras la selección canalera no fue un manojo de virtudes en tierras catrachas y Honduras fue víctima de su propia displicencia y falta de contundencia.

Eso sí demostraron una pegada envidiable, en cuatro llegadas que tuvieron en el partido dos terminaron en gol y otra en un penalti a favor, por cierto muy mal tirado, algo de lo que carece la selección cubana. Méritos aparte para el Ratón Pérez quien con dos jugadas excelentes logró poner a su equipo encima en el marcador y darle los tres puntos, dando una campanada de alerta a los centrales cubanos que deberán estar muy atentos para evitar que el Blas nos vacune como hizo con los catrachos.

Contra Honduras, Panamá demostró deficiencias en sus marcadores por las bandas que permitió a los hondureños entrar por esa vía y a un Penedo clavado bajo los tres palos lo cual le permitió a los catrachos cabecear con cierta libertad dentro del área, a pesar de la tremenda presencia física de los centrales panameños, especialmente de su capitán Baloy.

Por eso para Cuba será vital aguantar los primeros 10 ó 15 minutos de juego en los que los locales, empujados por su público, se vendrán con todo y tratar, con Cervantes de hacerse del balón y buscar las espaldas de los laterales panameños aprovechando la velocidad de Ariel Martínez y Adonis Ramos (Yo preferiría para este juego al granmense) para abrir la cancha y bombardear el área con centros en busca de que nuestro delantero (Linares o Ayra) ganen por encima y ponga el balón al fondo de las redes.

Decir y hacer son cosas muy diferentes y hay que tener en mente la visión del partido que tenga nuestro entrenador, de lo que quiera plantear para el partido, pero una y otra lo que si es cierto es que los nuestros deberán dejar todo en el campo y resolver pronto, muy pronto su asignatura pendiente (el gol) si quieren esta noche llevarse algo del Rommel Fernández.

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