lunes, 7 de mayo de 2012

Influencia del período especial en el Fútbol cubano

Por José Francisco Reinoso Zayas

Sin apasionamiento expongo vivencias de la década de los 90 en el siglo XX en torno a la actividad que dirigí, amo y en la que el denominado período especial tuvo influencia negativa en su desarrollo, el fútbol.

Circunstancias externas dieron al traste con la proyección estratégica iniciada por la Asociación de Fútbol de Cuba en 1987, la que en cuatro años lograba dos clasificaciones para mundiales con límite de edad: Sub-16 y Sub-17, y una medalla de bronce en los Panamericanos Sub 21 de la Habana/91.

Junto a ello, no obstante algunos fracasos internacionales, se reestructuró el torneo nacional élite, divulgado por una cadena de Radio Rebelde, se atendió la superación de entrenadores, árbitros, activistas y se apoyó la creación de las Copas Matilda, Tele Rebelde, la de municipios de tradición futbolística y Radio Ciudad del Mar.

Además, se aprobó en 1988 por Resolución, el pago del arbitraje en el fútbol de eventos finales juveniles y la primera categoría, para contribuir a la actividad profesional de los silbantes, conquista que ya tenían peloteros y softbolistas en Cuba.

Equipos infantiles y juveniles de Argentina, Bolivia, Canadá, México y otras naciones intercambiaban experiencias con escuadras similares cubanas; seleccionados como el Boca Junior y figuras de la talla del goleador italiano Paolo Rossi y de los directores técnicos: el albilceleste José D Amico y el chileno Pedro Morales nos visitaban y dejaban sus enseñanzas.

Pero con el derrumbe del socialismo en Europa y en la otrora Unión Soviética, que implicó consecuencias económicas para toda la sociedad cubana, incluida el deporte, cuyos máximos dirigentes establecieron prioridades para tratar de garantizar los altos resultados olímpicos y mundiales, protagonizados entonces por un reducido grupo de disciplinas.

Tal situación incidió nocivamente en deportes de rendimiento internacional limitado, como el fútbol, debido a la carencia de recursos financieros para el fogueo de preparación y la participación en competencias oficiales.

Por política deportiva del organismo rector de la actividad en el país, no se atendió en el período 1993/95 a la selección nacional, lo que provocó un estado de frustración en los futbolistas mayores de 23 años y en los entrenadores, que veían un techo y la falta de perspectivas.

A nivel escolar, Actividades Deportivas descartó una de las dos categorías de los Juegos Nacionales de 1991, sin tener en cuenta el reclamo del fútbol que organizaría en 1992 el torneo Final Sub 17 de CONCACAF.

La preselección infantil se hizo sin el medidor competitivo y los jovencitos aunque no lograron la clasificación mundialista para Ecuador, quedaron en el cuarto puesto tras México, Estados Unidos y Canadá, en el evento que con doce selecciones se disputó en Santiago de Cuba y Guantánamo, donde se logró terminar una instalación con grada, la Rogelio Palacios.

Asimismo, se canceló la participación oficial en competencias internacionales a nivel de equipos Sub/17 y por otra parte los jugadores menores de 23, concentrados en el entonces Centro de Entrenamiento Cerro Pelado, sin la motivación de los juegos, experimentaron afectaciones sicológicas y algunos decidieron no continuar.

Tampoco existían los medios básicos para atender el subsistema de alto rendimiento en las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, así como a la base.

El organismo central deportivo no pudo garantizar balones, tacos, juegos de uniformes ni espinilleras para los campeonatos nacionales juveniles y de primera categoría en la etapa 1993/1997.

La situación determinó la interrupción de la estrategia de superación anual que desarrollaba la Asociación Nacional con entrenadores destacados en el medio y decreció la imagen del deporte pues al no competir, tras llegar a estar en el puesto 51 de la clasificación FIFA fue a parar al lugar número 175 en 1995.

Precisamente, otra gran frustración abrigó ese ultimo año mencionado el fútbol cubano con otra generación al aplicar la Vicepresidencia de Actividades Deportivas la política técnica de que sólo asistiría a los PANAM de Mar de Plata, aquellos deportes que aseguraban medallas, a pesar de que en el fútbol los organizadores gauchos pagaban todo, incluido los pasajes y daba 25 000 dólares para cada equipo.

NO CRUZARSE DE BRAZOS

En ese contexto de problemas, realidades objetivas, de incomprensiones como la de la participación en Mar del Plata y de críticas mediáticas, la Asociación y la Comisión Nacional de Fútbol no podían cruzarse de brazos y dejar que el deporte muriera.

Por acciones con Federaciones de otros países hubo donativos de medios mínimos que posibilitaron el desarrollo de los campeonatos nacionales juveniles y de primera categoría, y la FIFA junto a amigos de Cuba contribuyeron a la impartición de cursos de actualización para entrenadores y árbitros en el bienio 1996/97.

Una conquista de implicación para el futuro fue el logro de una Resolución Conjunta entre el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) y el Ministerio de Educación (MINED), con la finalidad de que el fútbol se impartiera como motivo de clases en la Educación Primaria, tres veces a la semana, en el horario de la masividad, lo que ha permitido desde agosto de 1994 la vinculación de niños y niñas a este apasionante juego.

Un año antes, contra todos los pronósticos mediáticos se ascendía al podio de los Centroamericanos y del Caribe de Ponce, Puerto Rico/93 al ganar el bronce del torneo para menores de 20, con un equipo integrado sobre la base de los infantiles mundialistas, confirmándose de esa manera la importancia de la experiencia competitiva en los resultados.

Paralelamente se fomentó un movimiento de fútbol infantil, denominado los Caribitos, propiciando los equipos de fútbol siete, en terrenos pequeños, porterías chicas y motivando la participación de todos los integrantes (12), con la filosofía de aprender jugando.

Constituyó aquello una singular experiencia por el acompañamiento de la familia, las presencia de glorias del deporte para estimular a todas y todos, el arbitraje de féminas atendidas por Gregorio Goyo Dalmau, José Luís Elejalde y el desaparecido Mario Mallorca Cuba, convirtiendo a la Ciudad Deportiva Capitalina en una fiesta futbolística cada sábado.

Muy hermoso resulto ver a los niños y niñas, corriendo y jugando, ávidos de asimilar conocimientos en la edad de oro del aprendizaje, lo que se extendió nacionalmente y se apoyó en el orden metodológico al editarse un folleto con Orientaciones para la enseñanza del fútbol en las escuelas y otro con los objetivos de los Caribitos, las categorías, dimensiones de los terrenos y tiempos de juego.

La deuda moral con los futbolistas mayores permanecía en la mente y en el corazón pues no podía olvidar las lágrimas de jugadores y entrenadores, así como aquellos rostros frustrados, por lo que con el apoyo de la CONCACAF revitalizamos el trabajo de la selección a un alto costo.

Había que jugar los partidos en la Clasificación para la Copa de Oro de 1997 y los de la eliminatoria para la Copa FIFA de Francia/98 en calidad de visitantes todos pues la Confederación patrocinaba los pasajes, estadía, transportación interna y daba un viático mínimo a cada integrante, a cambio de recibir los beneficios de las trasmisiones televisivas.

Así se logró la primera clasificación para la Copa de Oro al quedar en el segundo lugar de la Copa de Naciones del Caribe y acompañar al campeón de
Trinidad y Tobago al principal certamen de la CONCACAF en Okland, Estados Unidos.

De igual manera se eliminó a Islas Caimán y a Haití en el camino hacia Francia y participar en la etapa semifinal de la CONCACAF en un grupo junto a Panamá, El Salvador y Canadá, donde se obtuvo sólo una victoria y cinco reveses, actuando siempre en casa del oponente.

Hubo muchas críticas, justas en ocasiones y otras, mal intencionadas, sin la evaluación adecuada de actuar como visitante y de no contar con fogueo alguno pues a la Copa de Oro se acudió con una preparación local en el terreno del municipio occidental de San Cristóbal, para caer por goleadas ante Estados Unidos y Honduras.

En ese contexto, la CONCACAF subvención también por gestiones de la Asociación y la comprensión del amigo Lisle Austin, entonces Vicepresidente de la Confederación, los recursos para la participación del FUTSAL cubano en el torneo eliminatorio de Costa Rica, donde se logró la primera clasificación para un Mundial de la modalidad, el de España en 1996.

Cerro el período con otro bajo rendimiento en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Maracaibo/98 al empatar a cero y a uno frente a Panamá y El Salvador, respectivamente, y caer 1-3 ante los mexicanos para concluir en la novena posición, en una competencia para menores de 21 años, a la que se asistió sin tope de preparación alguna, sólo con los juegos de la eliminatoria caribeña cuando se venció a Araba (4-1) y Antigua y Barbuda (1-0).

También concluyo así un mandato de once años, la mayoría de ellos bajo las limitaciones de un período especial muy duro en todos los ordenes pero con la satisfacción de haber luchado, logrado algunas conquistas, buscado alternativas de masas y enviado hasta un equipo de los Caribitos a Huelva, España, por el apoyo de un entrañable amigo, el exfutbolista profesional Don Antonio Zambrano.

Por amor al fútbol cubano deja así constancia sobre la memoria histórica de una etapa, de casi una década en los años 90 porque cuando se ama una actividad se trata de propiciar la mejor imagen de la misma.

Sin apasionamiento hice entrega de la responsabilidad pero con orgullo porque al menos el fútbol estaba respirando y hoy, no obstante el apoyo financiero de la FIFA ascendente a 250 000 dólares anuales desde 1999, no ha habido otro éxito internacional en categoría infantiles, en menores de 20, ni de 22, y sí se ha reiterado el camino del ayer reciente en Copas de Oro y en los Mundiales de Futsal. (Tomado del Grupo, Por amor al futbol cubano y mundial de FB

2 comentarios:

  1. Muy completo el trabajo del profesor Reynoso. Fundamentalmente para quienes critican y le buscan la quinta pata al gato.

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  2. De que trabajo hablamos aca? De un mediocre arquero?Cuando vamos a entender que el futbol cubano jamas avanzara hasta que no haya un cambio de formato! mas fogueo interncional y menos "disciplina revolucionaria" Reinoso recuerda que tu fuiste un "malo" en los tres palos, hubieron muchos mejores que tu, pero tu eras el "joven ejemplo" de los soplones y disciplinados!Eres "profesor" para el que no jugo ni fue objeto de injusticias por la parte d ela Comision de Futbol, la misma "piñita de siempre"

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