jueves, 1 de diciembre de 2011

Centenario de Cali. El sabor amargo de una Victoria.

Tras su victoria en su debut el Club Deportivo del Centro Gallego llegaba a su segundo partido, el 23 de Julio de 1937, frente a la selección mexicana que había caído en su presentación ante el conjunto local lo cual daba cierto favoritismo a los nuestros.
Ante más de 5 mil espectadores u bajo las órdenes del referí Kurtz los Alacranes alinearon con Carvajales en la puerta, Chorens y Barquín como pareja defensiva, Bolillo, Berges y Sergio  en la media; Magriñá, Tomás, Socorro, Turco y Mario López en la delantera. México por su parte dejó a Pérez en pórtico; Groos y Navarro fungieron como defensas, Ortega, Pepiño y Sánchez como medios mientras que Fernández, Castelianos, Prieto, Moreno y López forman la delantera.
No se vio futbol exquisito aquella tarde si bien fueron los “gallegos” los que trataron de aportar buen futbol, los mexicanos incapaces de contrarrestar el juego superior de los antillanos se dedicaron a esparcir un rosario de patadas, entradas violentas y a infligir cuanta regla pudieran bajo la complacencia arbitral.
Desde temprano los cubanos demostraron que habían llegado para llevarse los dos puntos y produjeron varias ocasiones de peligro sobre el marco azteca, la más clara a los 10 minutos cuando el extremo izquierdo Turco realiza una brillante jugada individual y se para frente a  Pérez peo lapida un gol cantado.
A los doce es Socorro quien pierde otra inmejorable chance, tras recibir un excelente pase desde la media cancha deja en el camino a dos defensores mexicanos y cuando se dispone a disparar es despojado del balón por el cancerbero contrario.
El fantasma del gol ronda la portería mejicana y estos tratan de reaccionar tibiamente pero los cubanos responden de forma demoledora. Socorro recoge un balón y lo coloca templadito para que Mario López lo levante y de cabeza habilite a Tomás que sin detenerse lo manda al fondo de las piolas para adelantar a los suyos.
Solo unos minutos más tarde Turco vuelve a las andadas y tras recuperar un balón en la zona defensiva avanza por su costado y saca un cañonazo que se va a penas desviado.
La superioridad cubana es evidente y el equipo mexicano arrecia su juego brusco, con entradas violentas, siempre al hombre, olvidándose completamente del balón, acciones ante las cuales el juez central se hace de la vista gorda, lo que hace que Berges tome justicia por pierna propia y le deje un no me olvides a uno de los jugadores aztecas.
En medio de tal festival de patadas y agresiones termina el primer tiempo.
Cuba reinicia la segunda mitad en el mismo son ofensivo que en la primera mitad y sus delanteros ponen a prueba una y otra vez a Pérez que se las arregla a duras penas para mantener el 0-1, mientras que Carvajales es solo un espectador de lujo.
A los diez minutos se produce la jugada que marcaría no solo el partido y la jornada, sino también a la competencia, Sergio, medio central cubano avanza con el balón controlado, se mete dentro del área mexica y cuando se dispone a chutar es cargado por la defensa rival recibiendo una patada que lo deja inconsciente.
Ante la brutal agresión Chorens encabeza la protesta de todo el equipo cubano que se abalanza sobre el juez pidiendo justicia, sin otra opción Wurtz expulsa al agresor, pero aquello estaba muy lejos de terminar ahí y los jugadores se ensartan en una batalla campal en donde los puños vuelan de un lado a otro y que requiere la intervención de técnicos, masajistas y demás para aplacar la situación.
Mientras esto ocurre, Sergio que ya ha recuperado el sentido es trasladado en ambulancia a una clínica cerca mostrando evidentes signos de dolor.
Calmados los ánimos se reanuda el partido y Tuñas entra a sustituir a Sergio, pero el excepcional delantero está aún caliente por lo sucedido y se dedica más al juego brusco que a explotar sus dotes de goleador por lo que el entrenador cubano decide sacarlo del partido, lo mismo que a Chorens.
El juego continuó por sus cause violentos y los mejicanos recibieron un caldo de su misma sopa, Prieto es lesionado tras un encontronazo y es sustituido por Fernández que minutos más tarde debe también abandonar la cancha por el mismo motivo siendo sustituido por el propio Prieto.
Aprovechando una de las tantas interrupciones y amontonamientos. Los mexicanos hacen ingresar un jugador extra, que logra jugar tres minutos antes de ser descubierto por los del Centro Gallego que de inmediato reclaman su expulsión.
A los 30 minutos Cuba ejecuta un tiro de esquina que es aprovechado por Turco para empujar el cuero al fondo de las redes para el 2-0 a favor de los cubanos, gol largamente protestado por los mexicanos que se aglomeran alrededor del árbitro que se mantiene en su decisión y convalida el gol.
Pero el apetito de gol cubano aun no estaba saciado y Turco lanza otra de sus escapadas y le cede la esférica a Tomás que con disparo alto y cruzado bate al meta mexicano para el tercer y último gol del partido.
Tres cero y júbilo por la victoria obtenida, gozo que se transformaría en angustia y dolo con el paso de las horas.
Sergio quien había sido mantenido en observación en la clínica a la que había sido transportado es dejado de alta ante síntomas de mejoría, pero solo unas horas después debe regresar a la misma al agravarse sus síntomas y comenzar a deteriorarse su salud.
Una nueva evaluación médica llega a la conclusión de que el futbolista cubano debe ser intervenido quirúrgicamente, pero su estado es tan delicado que se teme lo peor si dicha operación se realiza, fue entonces que su hermano Juan Alonso, también miembro de la selección decide donar sangre para su hermano.
Sergio recibe la trasfusión y su cuadro experimenta una mejoría suficiente para que los médicos decidan iniciar el procedimiento quirúrgico. A la una de la mañana del 25 de Julio, los galenos Ordoñez y Octavio Machado, médico cubano que acompañaba a la delegación inician el delicado procedimiento en busca de salvarle la vida al joven jugador, pero media hora más tarde Sergio perdía la batalla contra la muerte.
Al momento de morir Sergio Alonso López contaba tan solo con 25 años de edad, estaba casado y dejaba dos hijos pequeños.
La noticia estremeció no solo a la delegación cubana de la que se pensó se retiraría del torneo sino también al resto de las delegaciones participantes y la ciudad de Cali entera que se volcó en masa a darle el último adiós al excepcional jugador cubano, que no podría ver como sus compañeros, coraje y corazón por delante supieron superar su perdida y ganar aquel torneo.

(Fragmento de la Historia del Futbol Cubano, que estoy preparando para el Centenario del Futbol Cubano)

2 comentarios:

  1. Colegas ahí les dejo un comentario sobre el la preferencia del fútbol sobre el beísbol en los jóvenes. Este es el enlace http://supercuba.wordpress.com/2011/09/01/futbol-vs-beisbol/

    saludos de un colega amante del deporte.

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  2. GRACIAS POR CEDERNOS PARTE DE ESTA, TU COLECCIÓN. ESTO LE ESTREMECE AL ALMA A CUALQUIERA.

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