martes, 8 de noviembre de 2011

Jugadores del pasado. Enrique Fernández Parajón


Nombrado en 1956 como Presidente del Comité de la Asociación de Futbol de Cuba,  tras la reunificación de esta con la Confederación del Balompié Cubano, aprendió a jugar al futbol en la calles de Londres, de donde llegó a La Habana siendo un niño, acompañando a su familia entre cuyos miembros se encontraba también otro amante del deporte de los puntapiés y los goles, su hermano, Maximiliano.

Ambos muchachos iniciaron su carrera en el Deportivo Hispano America y con los del muchachos de Colón 35 ganaron el Campeonato de Segunda Categoría, tras lo cual la carrera de Enrique sufrió un drástico giro al dejar al conjunto amarillo y negro y pasar a sus archirivales: el Fortuna Sport Club, en una aventura que lo acompañaron su hermano Maximiliano y Luciano Mosquera “Pera de Agua”.

Era una época en la que las hinchadas profesaba un odio tal que cuentan las crónicas de la época que los negocios de uno y otro bando cercanos a la barriada del adversario corrían serios peligros, má allá de que nunca se llegó al extremo de las presagiadas agresiones. Aún así los hispanistas nunca le perdonaron aquella “traición” y lo apodaron el “Capitán Cebolla” como mofa al sobrenombre que le dieran los fortunistas: “Capitán Cerebro”.

No todo fue rosas para Enrique en el Fortuna ya que se vio desplazado por un portero de apellido Castro y que a diferencia de él, jugador totalmente amateur, cobraba por jugar. La suplencia lo hizo moverse al Canarias donde estuvo hasta que, ante el pobre rendimiento del portero del Fortuna fue llamado de regreso a integrar las filas del equipo.

Fue entonces que Enrique escribió sus más grandes páginas con el Fortuna las cuales le hicieron merecedor de aquel sobrenombre de Capitán Cerebro y con el equipo de sus amores se mantuvo hasta que con el pasar de los años llegó la hora del retiro.

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