domingo, 23 de octubre de 2011

A 11 del milagro



A 11 minutos y a 11 pulgadas del gol quedó la segunda sorpresa de Cuba en esta edición de los Juegos Panamericanos y es que faltando apenas 11 minutos para finalizar el partido fue que Argentina logró romper el muro defensivo cubano con el único gol del partido y a 11 pulgadas quedó lo que parecía el gol del empate cubano, al ser desviado el riflazo de Duane casi sobre la raya por un defensor argentino cuando ya el portero gaucho estaba vencido.

Por diversas razones no pudimos observar todo el partido pero los largos tramos que la transmisión nos dejó presenciar, se volvió a ver un equipo cubano, muy organizado, con un planteamiento similar al que dos días atrás le dio el empate a cero sobre la selección brasileña.

Conocedores de las diferencias entre los jugadores gauchos y la de los suyos, Cuba tuvo un 4-5-1, con Heviel Cordovés solo en punta, lo cual aseguraba copar la media cancha y tratar de no dejar respirar a los talentosos, dejando arriba a Cordovés en busca de un latigazo en el contragolpe y sorprender a la zaga gaucha.

Argentina dominó sin embargo las ocasiones claras de gol fueron escasas debido al excelente trabajo defensivo cubano y cuando lograron vencer el cerrojo se encontraron con Cooper de gran forma en este torneo.


Cuba pudo adelantarse en el marcador en la segunda mitad en un contragolpe donde quedaron tres delanteros cubanos contra dos defensores sudamericanos, pero Cordovés se apuró a la hora de definir y su disparo raso y flojo fue bien controlado por el portero argentino.

Argentina por su parte tenía dos excelentes chances frente al arco cubano pero una era desviada por  Cooper y en la otra el disparo pasó besando el poste izquierdo del muchacho de Camagüey.

A los 89 llegaría un excelente jugada de conjunto del equipo argentino, desborde por la derecha, centro atrás, finta de un jugador argentino que deja pasar el balón y arrastra la defensa cubana, para que apareciera solo Matías Laba para con disparo cruzado batir al portero cubano que no pudo hacer nada ara evitar el gol.

Cuba pudo empatar el encuentro sobre el mismo final del encuentro cuando Maikel Chang desbordó por la izquierda y escapándose de su marcador lanzó un centro  bombeado que Ernesto Duane recibió solo dentro del área chica y con el portero argentino vencido y el marco a su disposición soltó un escopetazo que parecía el empate cubano, pero aparecieron milagrosamente las piernas de un defensor gaucho para desviar el balón, el rechace cayó en las piernas de un jugador cubano, pero el contra remate se fue por encima del larguero esfumándose así las esperanzas cubanas de llevarse el empate.

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