martes, 20 de septiembre de 2011

De nuestra historia. Chicago 59, primera aventura panamericana (I)


Los "Tres amigos" llegan a La Habana procedentes de México. Bolillo, Cubanaleco y Tuñas participaron en el partido previo al que definió el clasificado a los Panamericanos de Chicago 59

Faltan solo días para que en la ciudad mexicana de Guadalajara comiencen los Juegos Panamericanos. Colocada en el grupo B junto a las selecciones de Brasil, Argentina y Costa Rica el elenco Su 20 cubano parece encaminado no solo a regresar a casa con tres derrotas sino también a hacerlo con la bolsa llena de goles. Al decir esto no tratamos de echar a menos a nuestra selección pero al analizar la realidad actual de los conjuntos envueltos en la lid (tres equipos mundialistas en la categoría, incluyendo al campeón Brasil y a una Costa Rica que ya nos goleó sin misericordias en el Premundial y la pobre preparación de los nuestros) no podemos esperar más de los cubanitos.

Más de 52 años han pasado desde que Cuba debutó en estas lides, Chicago 1959, sin embargo la historia de esta Sub 20 cubana parece destinada a repetir la de aquella selección que viajó a la ciudad norteamericana en los turbulentos primeros meses del triunfo de la Revolución Cubana.

No fue sin embargo aquella una selección que aglutinara a jugadores de todo el país y si un representativo de la Habana que se había ganado el derecho a participar tras imponerse en una eliminatoria nacional organizada para decidir quien tendría el derecho a representarnos en la cita Panamericana.

Poco hemos conocer sobre dicho torneo más allá de que el equipo de Santiago de Cuba eliminó en las seminales a los camagüeyanos para ganarse el derecho de representar a Oriente en el partido frente al conjunto de La Habana.

Para el 2 de Agosto de 1959 se preparó el partido en el Gran Stadium Cerveza Tropical de la capital cubana como parte de una doble jornada en la cual se pretendió homenajear a la Reforma Agraria con un partido entre dos de los equipos más representativos del futbol Cubano: el Centro Gallego y el Juventud Asturiana.

Se preparó una gran fiesta y figuras ilustres del futbol criollo fueron traídas de diferentes partes del mundo, así llegaron a la Habana el Romperredes Tuñas, Bolillo y Cubanaleco desde México, Fano y Valdivia desde Miami y Peón desde New York para reunirse con los Mario López, Sosa, Zamorita, etc. quienes habían permanecido en nuestro país.

Fue sin embargo una jornada que se marcó por el luto y el dolor al conocerse en la víspera la muerte del gran Manuel Chorens, del cual se cuenta no pudo soportar la emoción de reencontrarse con los compañeros de viejas batallas, colapsó y falleció sin que nadie pudiera evitar la tremenda pérdida.

Pusieron un gran corazón aquellos a los que los años le había robado la capacidad de años anteriores para brindar un gran espectáculo a los que llegaron al terreno capitalino que también pudieron divertirse con la figura pintoresca de Mario Sosa, que con más de 350 libras (según los reportes de la época) casi no encuentra shores de su talla para jugar o del gran Socorro agotado cuando apenas transcurrían 10 minutos de juego y pedía hasta por señas un poco de agua.
Victoria inapelable para los Alacranes de 5-1, quienes abrieron el marcador en el primer tiempo gracias a gol de Germán González que dejó sin opciones a Pepín Menéndez. Fue sin embargo este el único gol del primer tiempo abriéndose la puerta de los goles en un segundo tiempo que tuvo a una Carnerita en gran forma para ser la gran figura de los celestes al anotar el segundo y el quinto.

Julio Minsal Había puesto el tercero para el Centro Gallego y Tuñas descontó para los toros justo minutos antes de que Buxadera anotara el cuarto de los Alacranes.

El recuerdo dio paso a la actualidad y los conjuntos de Oriente y La Habana se dispusieron a dirimir sobre el gramado el boleto a la cita del Chicago.

Los orientales formaron esa tarde con: Despaigne, M. Valdés, Juan Ginarte, Guaro Pérez, Lescay, Lindsay, Feraudy Marrero, Rafael Matos, Domingo Pérez y Rams, mientras que los muchachos de La Habana tenían a Suco en la puerta y por delante de él Ramón, Palillo, Sanabria, Juvenal, Flores, Bobadilla, José Ramón González, Peñalver, Nini Piedra y Doce.

Lo vivido en el primer tiempo de ese partido fue cual presagio de lo que propondría Cuba en los Juegos Panamericanos, un juego pobre y opaco por ambas selecciones que poca emoción regaló a los espectadores y en el que lo más interesante fue la lesión del árbitro central del partido al chocar con Peñalver en el medio el terreno, razón por la cual debió cederle su puesto a Manolito Rodríguez y moverse a la banda.

Tal y como en el previo los goles llegaron en el segundo tiempo siendo los del este los que sorprendentemente abrieron la cuenta ya que hasta el momento del gol poco o nada habían hecho por merecerlo, sin embargo la justicia llegó a los 11 minutos cuando los locales empataban el cotejo, empate que duró hasta los 18 minutos cuando José Ramón González adelantaba a los suyos, gol que de paso terminó por liquidar a los visitantes que vieron su meta caer en otras dos ocasiones antes de que Manolito señalara el final del cotejo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario