martes, 23 de agosto de 2011

La Columna Luengo. El entrenador y su trabajo.


El entrenador ha de tratar por igual a otros jugadores a la hora de que cada uno responda a las exigencias propias del trabajo, en el cumplimiento de las normas establecidas y en las responsabilidades lógicas que un jugador ha de atender sobre todo a nivel profesional.

Otra cosa es el aspecto personal. Cada jugador es diferente y no puede tratarlos a todos por igual. El consejo que le de a uno, igual no vale para el otro, por muy bueno que sea. Unos necesitan cierta contundencia a la hora de dirigirse a ellos y con otros hace falta ser un poco más suave.

Los hay que reaccionan muy positivamente con una palmada en la espalda y otros necesitan una voz en alto, por decirlo en forma bastante simplificada.

El dominio por parte del entrenador de determinadas técnicas psicológicas y un conocimiento bastante profundo de lo que es el comportamiento del ser humano juegan un papel fundamental en este tema, de ahí que haya entrenadores que triunfan plenamente en los equipos que dirigen por que dominan absolutamente esta faceta.

Otra cosa es que a nivel de clubs profesionales, el entrenador tenga entre su equipo de colaboradores a un Psicólogo, que es una opción muy válida, primero para él mismo, ya que a nivel individual el consejo y asesoramiento de un profesional, le puede venir muy bien para controlar determinados estados anímicos y emocionales que el ejercicio de una actividad tan exigente como la que realiza le puede acarrear, sobre todo si uno es entrenador de equipos de élite y en ocasiones se le presentan cuadros de ansiedad, estrés, depresión, etc.

También es importante a nivel de preparación del equipo, contar con la colaboración de un especialista en psicología deportiva que obviamente va a mejorar y reforzar el trabajo en esa parcela, aunque no por eso quiere decir que el entrenador no deba tener amplios conocimientos en la materia, ya que además de que siempre le van a venir muy bien para realizar mejor su labor.

Son muchos equipos, incluso profesionales, los que no pueden contratar un psicólogo (o no quieren) y es el técnico de turno quien ha de controlar en toda su amplitud el apartado de entrenamiento mental del equipo.

Es evidente que si el entrenador falla en el tema psicológico con un determinado jugador o no sabe como tratarlo, la desmotivación es un componente negativo que se suele dar en estos casos y el verdadero peligro no es cuando este hecho es aislado y se manifiesta en un jugador determinado, lo grave es cuando se contagia al resto del grupo.

Un equipo desmotivado es como un barco a la deriva, y lo más facil es que acabe en naufragio.

Profesor: Daniel Luengo
DT Nacional de Futbol (Mat. 8840) Argentina.

1 comentario:

  1. Este apartado es uno de los mas importantes en la confección y el mantenimiento de un verdadero equipo de futbol. Cuando se habla de futbol profesional tenemos que decir que en Cuba, aunque los jugadores no son asalariados, tienen que demostrar la profesionalidad. O sea, hablamos de que un albañil, un plomero, o cualquier otra persona, aunque no sea graduada de nivel superior ha de ser profesional en la labor que desarrolla. Así mismo deben ser los entrenadores, deben desarrollar sus conocimientos y habilidades para el mejor desempeño del grupo que comandan. Afortunadamente en Cuba, cada equipo de primera cuenta o debe contar con psicólogos que hacen las labores que el profesor Luengo aborda en este comentario. He visto de cerca como buenos y talentosos jugadores desaprovechan las oportunidades que tienen por desequilibrios psicológicos que no son bien atendidos. Otros que a su vez, jamás reciben el estímulo de la palmada en el hombro para reconocerle el mérito de una acción o de un partido y van seguidamente hasta el desencanto. Nos gustaría que nuestros entrenadores cubanos leyeran este pequeño artículo que si es interpretado a convicción, pudiera ayudar a evitar o corregir muchos males. El símil del barco utilizado para finalizar el artículo es lo más real que pudiera argumentarse.

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