martes, 2 de agosto de 2011

ESA TRISTE GUITARRA

Por Roberto Lamelo
He estado una semana entera tratando de encontrar un arpegio que me ayude a comprender el porqué del triste lamento, olvido y omisión en el pentagrama de la Prensa Nacional, de la actualidad futbolística en nuestro verde y bello caimán.

Encontré muchas causas y consecuencias, o causas y azares, como diría nuestro Silvio. He encontrado un sinfín de razones, un mar de momentos mejores y peores. Recuerdos de mi infancia. Aquella prensa pródiga en hojas grandes, offsets tenebrosos, perjudiciales y alérgicos al tejido celular humano. Prensa en ocasiones llamada rosa, en ocasiones amarilla. Prensa maquillada con Colgate, Palmolive y Jabón Candado. Prensa por la que algunos suspiramos. Prensa “no cubana”, prensa “colonizada” Diablo de Siglo XX que destronamos. Santo de Siglo XXI que veneramos… y cuanto de marginalidad nos surge, incluso a veces sin pretenderlo, cuando obviamos nuestra raíz y preponderamos por encima de un sentimiento nacionalista el innegable deseo de estar, “encima de la bola”. Sino díganme, - y esto es para ir entrando en materia - ¿qué contribución aporta nuestra prensa a la a todas luces idea tantas veces expresada, dicha quizás como postrer frase de un discurso complaciente ante autoridades del mundo del fútbol, que queremos desarrollar el fútbol en Cuba. ¿Por qué priorizamos el empleo de nuestros medios de difusión nacional para enaltecer el fútbol en otras latitudes? ¿A quienes nos dirigimos? ¡Qué guitarra más triste esta la que tocamos!

A quien nos lea le resultará un poco incongruente quizás, demarcar los objetivos por los cuales nuestra realidad a veces tan discutida y manipulada se disipa dentro de las brumas de lo conciso y real y se vuelve metafórica, etérea; a veces insulsa y envasada en probeta, a lo cual, sin dudas quienes estamos dentro, contribuimos a que así sea.
Por suerte tengo a Guillén y aunque lo tengo no hay nada aun perfecto. También tengo a Martí a quien recurro cuando me pierdo, cuando quiero y debo encontrarme. Cuando quiero que la luz salga para alumbrarme el camino es que vienen a mis manos los libros y escritos de mi héroe nacional, MI Martí, NUESTRO Martí. Nuestro Héroe Nacional resulta lectura indiscutible e indiscutida para quienes como yo no le encontramos el sentido a una prensa que maquilla los sucesos de nuestro acontecer deportivo, bajo los mismos nombres de siempre, los que están arriba – Dayron Robles, Yargelys Savigne, el Judo Femenino, Leinier Dominguez y El Bebé León (antes eran Stevenson y Juantorena) – mientras los demás, pasamos a engrosar esas filas de lo innombrable, lo inmensurable e indescriptivo porqué el Diego Forlán, Sergio Batista y Alberto Contador son hoy más nuestros que un tabaco de las vegas pinareñas.

Ahí mismo, en el extremo occidental de la Isla es que se “hostea” el Sitio Web del Fútbol Cubano. Vaya metáfora mentirosa y burda. Solo basta mirar su portada y sus artículos “de puntería” para enredarse uno en la marisma de no se que cosa significa esto, disfrazada de no se que más, pero uno se advierte, y se descubre que uno no es uno, sino uno mejor: ¡un nuevo Dante Alighieri a las puertas del Infierno! Sí, pero sin Virgilio, sin Beatriz y sin el mapa explicativo de cada círculo.

Del Fútbol Cubano mucho y poco se ha dicho. A menudo la referencia obligada sobre el tema, pasa por los artículos que en ocasiones, cual fiesta carnavalesca, celebramos un acontecimiento que involucre al balón manchado, que si nos toca, bien, y si no nos toca, quizás, mucho mejor. Agradecemos sí, festejamos también, como no y con júbilo, la victoria de Uruguay en la Copa América. Sufrimos también, porqué no, la eliminación de los favoritos Argentina y Brasil, pero de NUESTRA Selección Nacional no sabemos nada desde el pasado mes de Junio.

“En el periódico, en la cátedra, en la academia, debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país. Conocerlos basta, sin vendas ni ambages; porque el que pone de lado, por voluntad u olvido, una parte de la verdad, cae a la larga por la verdad que le faltó, que crece en la negligencia, y derriba lo que se levanta sin ella. “

A estas alturas, media Cuba conoce el destino de aquel que como jugador de la albiceleste tuvo la mejor de las suertes, Sergio Batista, pero que como entrenador no las tuvo tan buenas. Ya destituido – o a punto de – tras su “incumplimiento de contrato “moral”, el Checho se asombraría de sentirse “homenageado” en nuestra prensa nacional como Icaro cuyas alas se le despegaron del cuerpo, mientras que de Raúl González Triana y su, rectifico, NUESTRA goleada tropa no sabemos nada. Sí, es NUESTRA, así con mayúsculas y en negritas, con su veterano portero, sus delanteros poco productivos y su defensa central salvador de la honrilla, porque somos cubanos y amamos nuestro fútbol como mismo amamos nuestro vino, de plátano, que aunque agrio, continúa siendo nuestro vino.

Mientras y porque callamos, le damos todas las armas “al otro” para que sea el que hable del nuestro. Con razón o sin ella. Con verdades o con mentiras. Tienen el derecho de opinar, eso no se lo niego a nadie, y tienen el derecho de hacerlo como quieren, pero si callamos, sino expresamos nuestro criterio, sino dejamos que todas las voces se unan al concierto seguiremos pecando de inocentes e idiotas. Las voces buenas y malas, las irreverentes, la que contienen aunque sea un 10% de razón y verdad DEBEN ser bienvenidas; mientras sigamos metidos en la urna de cristal jamás saldremos con la verdad por delante. No podemos seguir con la puerta cerrada. Nuestro fútbol necesita de todo tipo de apoyo. Del apoyo interno y externo. De la crítica interna y externa. Hemos sido llamados a la reflexión. Reflexionemos desde dentro y escuchemos a los que desde fuera nos apoyan o recriminan. Dejemos de una vez por todas de satanizar los criterios foráneos; pero repito, quien debe asumir el papel de liderazgo es la prensa nuestra, no la de “afuera”

No hemos venido aquí a pedirle peras al olmo. No queremos que se nos acuse de “metabólicos” y peyorativos pero la realidad a veces no nos deja otro camino que el de pensar un poco distinto.

Yo no quiero hablar de lo que puede ser y no es – ese será el tema de mi próximo trabajo – solo vengo a abogar porque las almas de dentro, los que aun estamos acá, alcemos esa voz poderosa e inclaudicable que nos distingue desde que Carlos Manuel de Céspedes se alzó en la manigua allá en el año 1868, y digamos y divulguemos - y critiquemos, porqué no! -, nuestra realidad, nuestros aciertos y desastres sin asomo de debilidad o resquebrajamiento de moral alguna. No nos sentamos ofendidos ni ofensivos. Como estamos tocando esta guitarra no le hacemos ningún bien a un deporte tan universal como es el futbol y en el cual andamos como los indios de Caballo Loco fajados contra el General Custer con la diferencia, claro está, de que esta batalla así, NOSOTROS, los indios, la estamos perdiendo.

No se si constituye una “directiva mercantil” o un “merchandising periodístico” y si tuviéramos que delimitar “nuestro mercado” pudiéramos argumentar que sí, que nuestros lectores “digitales” potenciales están en su inmensa mayoría, en luengas tierras cuyas costas no baña el Mar Caribe, pero para “oir” hablar de fútbol extranjero hay 700 diarios especializados en el mundo entero. Para “oir” hablar del nuestro, tenemos que usar ese, el de pocas hojas, el que es en blanco y negro y que te tiñe la mano cuando lo hojeas. Ese, EL NUESTRO, es el que yo quiero que hable de MI Fútbol. No otro
[1] “Nuestra América”, José Martí en: La Revista Ilustrada de Nueva York - 10 de enero de l891.

2 comentarios:

  1. Tengo el plaser de conocer al autor de este trabajo, a quien agradesco mucho sus ayudas y consejos, cuando entre a jugar en la 1ra Division. Amigo y critico de tods los atletas, todos los dias a pie de cañon con nosotros, fajao por el radio y personalmente defendiendonos. no tenia pelos en la lengua, muy respetado y temido y reconosido por sus conocimiento. Una laztima que luego dejo el futbol. Un saludo Robe.

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  2. gRacias Noe... me alegra q te des una vueltecita por la pagina, pero te demoraste en hacerlo. Un abrazo.

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