sábado, 11 de diciembre de 2010

El silencio como homenaje


Una vez más el desprecio al deporte de los goles y gambetas se ha hecho evidente en nuestra patria, una vez más los medios locales han perdido una hermosa una oportunidad de reconocer al futbol, a su historia, a sus jugadores, a sus seguidores y es que hoy 11 de Diciembre, Día del Futbolista, ningún medio nacional ha hecho si quiera el más mínimo comentario al respecto.

Nadie se dio por enterado siquiera que hoy llegaba a la patria ese pequeño grupo de cubanos, que a base de puro coraje y derrochando talento, supieron sobreponerse a la falta de experiencia y a algunos arbitrajes bochornosos para obtener un preciado tercer lugar poniendo en alto el nombre de nuestra patria.

Hoy llegaba nuestros muchachos, hoy en el Día del Futbolista, con la frente en alto y el orgullo de haber cumplido con su gente, de haberlo dejado todo en el terreno. Hoy era el momento preciso para expresarles cuanto apreciábamos su entrega, para reafirmar con hechos la palabrería barata de “Deporte Priorizado” y Bla, Bla, bla, pero hoy cuando se debió cambiar la historia se le volvió a dar la espalda, se le clavó un nuevo puñal en el pecho al orgullo futbolístico de una nación.

Y ya son 99

Se cumplen hoy 99 años desde que por primera vez, de forma oficial, el grito de gol infló los pulmones cubanos en el Parque Palatino. Hatuey y Rovers fueron los pioneros, pero pronto la pasión futbolera encontró tierra fértil entre la amplia comunidad española en la isla que arropó y popularizó el deporte.

Noventa y nueve años de pasión, alegrías, tristezas… muchas tristeza y olvido.

Nacido y amamantado por la gran colonia española de principios de siglo el futbol fue amo y señor de los deportes en la isla hasta finales de los años treinta, época dorada en la que nuestro futbol se nutrió no solo de talento local y español, sino que húngaros y ticos aportaron jugadores de excelente calidad a los principales clubes habaneros y a la selección nacional cubana.

Fue Cuba destino obligado para los más importantes y encumbrados clubes del mundo en una larga lista que puede ser adornada con nombres legendarios como el Real Madrid o el inmenso Nacional de Montevideo, ese que llegó a la capital de los cubanos lleno de estrellas Olímpicas y rodeado de una aureola de imbatibilidad solo para ver como el Juventud Asturiana los hacía morder la derrota.