domingo, 19 de diciembre de 2010

Cienfuegos a primera división

Por: Hector R. Castillo
Todavía festejaban los atletas de Cienfuegos cuando logramos comunicación telefónica con el director técnico Liosbel Lara. Y es que apenas unos minutos antes, tras la consumación del empate a un gol entre el once sureño y Santiago de Cuba, los Marineros se habían hecho con el pase a la primera división del fútbol cubano gracias a un providencial testarazo de Dayán “Miky” Hernández.

Según la información acopiada, en el primer parcial los muchachos del equipo cuatro veces campeón de Cuba dieron una disertación del buen quehacer a que acostumbran. Poco importó la presión de jugar un duelo de vida o muerte en patio ajeno: la cancha Antonio Maceo, de la Ciudad Heroica, donde el choque discurrió primero bajo una fina llovizna, convertida ya en aguacero torrencial a mitad del encuentro y hasta el cierre.

Con abrazo a cero se fueron al descanso tras dos oportunidades fallidas, una de Reidys Rodríguez y otra de Yoisnel “El Capi” Mesa, este último autor del cobro de esquina que doce minutos después de la reanudación cuajaría en la primera anotación de la pizarra, cuando rodeado de Rojos “Miky” cabeceó por sobre las torres santiagueras para dejar sin opciones al cancerbero y capitán indómito Eloy Bastos.

Con la lluvia cayendo a raudales no hacía falta el clásico balde de agua fría. El gol en calidad de visitador vale doble y los santiagueros quedaban obligados a marcar dos veces para al menos lograr la paridad real, conseguida a medias cuatro minutos después en cobro a balón parado que ejecutó el de la chamarra número 13, Enoel Jordana.

Verdadera lástima que el chaparrón le restara lucidez a un disputado partido decidor de la suerte de dos buenos conjuntos en su afán de avanzar a la élite del fútbol nacional. Siento pena por los hacendosos muchachos de Santiago de Cuba, el más afectado de los cuatro colectivos involucrados en esta ruleta rusa del repechage. Habrán de conformarse con 180 minutos de juego para dentro de un año volver a calzar los tacos de nuevo.

Mas se hizo justicia -no sé si calificarla divina o razonable-, para aquellos cuyo tránsito al puesto que nunca debió ponerse en duda, estuvo empedrado de tropiezos, zancadillas y actos de mala fe venidos desde todas partes, al punto de casi dejar desmantelada a una selección con méritos sobrados para calificar entre las consideradas irremplazables a domicilio en el más universal de los deportes.

Aprecio que en esta demostración de su valía, los Marineros le rinden el debido reconocimiento a Reinier Cerdeira, a Jorge Pérez, al profesor Juan Carlos Llorente, a falta del desagravio de quienes juzgaron mal, dudaron, y por una cuestión elemental de ética debieron en su momento, aunque fuera en acto íntimo y privado, reconocer su yerro.

“El Coco” y Jorgito, cumplida ya la “sanción”, estarán de alta para cuando en febrero suene el pitazo y el balón ruede otra vez sobre las canchas cubanas. Mas echaremos de menos, allá en la banca, al otrora DT, que bien pudiera estar ayudando a la nueva directiva en la preparación una vez comulgado su único pecado reprobable: el de la ingenuidad. (tomado del Periodico 5 de Septiembre)

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