lunes, 8 de marzo de 2010

Sergio José Padrón Moreno.

Nació el cinco de diciembre de 1933 en la populosa barriada de Paula, en La Habana. Futbolista polivalente… mediocampista por vocación, aunque pudo desempeñarse en todas las posiciones, excepto portero. Esa determinación de participar de la misma manera tanto en la marca como en la creación –o donde más lo necesitaba el equipo– descubrió tempranamente al técnico que Padrón llevaba por dentro. En el barrio de San Francisco, la espaciosa Alameda de Paula –el paseo más antiguo de la capital cubana– fue testigo de los primeros toques de Sergio con el balón. Con el paso de los años su carrera en el banquillo terminó por eclipsar sus años plenos en pantaloncillos cortos. Acaso, los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 serían la consagración del entrenador Sergio José Padrón Moreno. En esa cita cuatrienal, antes de caer por la mínima 0 – 1 frente a Irán, la Selección Nacional empató sin goles ante la favorita Polonia que venía de obtener el tercer lugar en la Copa del Mundo Alemania 1974.

A finales de los años 40 debutó con los juveniles del club Deportivo España. De ahí brincó al Juventud Asturiana, de la propia categoría. La próxima parada sería en la liga amateur, cuando en 1953 vistió la franela del club de sus amores, San Francisco, “mi equipo insignia de todos los tiempos”. A comienzo de los años sesenta apareció la oportunidad de vestir la camiseta de Industriales en la liga cubana.

Conquistó el campeonato nacional con el Habana en la temporada 1965.

Miembro del equipo Cuba al Campeonato Centroamericano y del Caribe de Fútbol en las ediciones de Honduras 1955 y Antillas Holandesas 1957 con Emilio Murientes de director técnico.

Al margen de que el once cubano finalizó en la última plaza en Curazao, Antillas Holandesas, en lo individual Padrón jugó un gran torneo y eso le valió una mención de honor entre los mejores deportistas del año, seleccionados por la Dirección General de Deportes.

Tras un breve receso, volvió al equipo grande para la versión de Costa Rica 1961, bajo las órdenes de José Antonio Cuervo.

Tres años después, a instancias del entonces comisionado nacional “Pepín” Cuervo, comenzó su iniciación de entrenador, junto a otros futbolistas en activo, durante los II Juegos Deportivos Escolares Nacionales en 1964.

Salió de titular en los cuatro partidos de Cuba en la eliminatoria mundialista rumbo a Inglaterra 1966.

Después de colgar los botines, le dio continuidad a la enseñanza del fútbol en la EIDE de La Habana en las categorías escolares. Oficialmente, debutó como técnico de primera división con el once 10 de Octubre en la temporada 1966.

También dirigió el Habana y más tarde lo hizo con Occidentales en 1968.

“Tiempos donde se hacía una selección entre los equipos eliminados de la contienda por el título, en aras de que aquellos jugadores de mayor talento no detuvieran su proceso de desarrollo. La estrategia funcionó muy bien por aquellos años”.

Aventajado alumno del profesor húngaro Karoly Kocza. Profundizó los conocimientos de seleccionador en los dos primeros cursos de entrenadores impartidos en Cuba por el propio Kocza y el invaluable Juan Antonio Lotina, en el aula anexa a la entonces Escuela Superior de Educación Física Manuel Fajardo, donde Lotina fungía como jefe de cátedra de fútbol.

De cualquier forma, Sergio admite haber perfeccionado “el arte del banquillo” junto al coreano Kim Yong Ha. “El más grande entre los extranjeros que han pasado por el banquillo del equipo nacional”. “Kim conocía mucho de técnica. Imponía una gran disciplina táctica y le sacaba el mejor partido a cada jugador”.

Como asistente del norcoreano, Padrón participó en una dilatada campaña por Corea del Norte en 1969 que se extendió por casi seis meses. Por una u otra razón, tres miembros de aquella preselección, Rafael Rodríguez Argüelles, Gregorio “Goyo” Dalmau y Jorge Rafael Massó Mustelier tuvieron que regresar a La Habana mucho antes de finalizar la gira.

Después vino la experiencia de Viet Nam en 1970.

“Partimos hacia un país en guerra con una delegación bastante numerosa… nos recibieron con mucho cariño y jugamos en siete u ocho ciudades del norte. En una ocasión tomábamos un descanso después de almuerzo y previo al juego de ese día, cuando sonó la alarma aérea. Los aviones americanos (B-52) estaban muy cerca. Por seguridad, el equipo cubano y la población civil de la aldea bajamos a los túneles subterráneos”. Después de algunas horas, felizmente, todos emergieron sanos y salvos de aquella pequeña ciudad bajo tierra.

Tras los Juegos Deportivos Panamericanos de Cali 1971 (Cuba conquistó la medalla de bronce), seguido de una gira amistosa por Chile, el señor Kim emprendió el regreso a Corea… y entonces Sergio Padrón asumió el rol principal en la Selección Nacional.

Debutó con un cuarto escalón en la Copa de Naciones Trinidad y Tobago 1971, entre seis naciones finalistas.

En los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, República Dominicana 1974, Padrón repitió la medalla de oro conseguida cuatro años atrás en Panamá 1970.

En los Panamericanos de México 1975, Cuba se clasificó a la segunda ronda pero falló en su intento de al menos conservar el tercer escaño logrado en la edición de Cali, Colombia.

De cualquier forma, la etapa previa a Montreal 1976 casi deja a Cuba con el primer boleto directo a la justa ecuménica en toda su historia, pero en la decisiva triangular final tres igualadas por idéntico marcador de 1 – 1, dos ante Guatemala y uno frente a México, unido al descalabro (4 – 2) ante los aztecas, dejaron a estos últimos junto a los chapines con los dos pasaportes olímpicos de CONCACAF…

Previo a la apertura de los Juegos, el Comité Olímpico Cubano aceptaría una urgente invitación del COI para que el fútbol cubano ocupara el puesto del disidente Uruguay, en la Olimpiada de Verano…

El resto ya es historia. Todavía no se había apagado el júbilo por la actuación rendida en tierras canadienses… y la recién comenzada eliminatoria mundialista, Argentina 1978, provocaba otra exclamación de júbilo entre los fanáticos criollos.

Para agosto de 1976, Cuba dejaba en la cuneta a Jamaica tras dos pizarras inapelables… 3 – 1 (goles de Miguel Rivero Bonilla, Dagoberto Lara Soriano y Francisco Fariñas Gutiérrez) en Kingston y 2 – 0 (Francisco Fariñas Gutiérrez y Agustín Pérez Castillo) en La Habana.
Después de superar el escollo inicial, Haití sería el rival de turno. El sempiterno duelo caribeño se transformaría en una verdadera batalla, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Ante 25 mil 593 fanáticos en el estadio Latinoamericano de La Habana, Haití sacó un buen resultado con empate a un gol por lado.

Casi con el pitazo inicial, el goleador tunero Ramón Núñez abría el marcador. “Ocurrió al primer minuto de juego. Atacamos con todo y el goleador Núñez probaría su efectividad frente al arco rival”. Los visitantes lograron la paridad al minuto 54 del tiempo complementario.

Se produce una jugada con pelota detenida. Un rival baja la pelota con la mano (el árbitro Kart Stewart de Jamaica no sanciona la acción)… y al margen del esfuerzo de (José Francisco) Reinoso, el delantero (Emmanuel) Sanon define con elegancia”.

Dos semanas más tarde, el ambiente lucía un tanto enrarecido en Puerto Príncipe, donde 20 mil fanáticos sobrepasaban ampliamente la capacidad máxima del estadio Sylvio Cator.

Corría el minuto 79 del segundo tiempo. Se mantiene el empate a cero. “(Roberto) Pereira inicia el ataque por el carril izquierdo y tras el centro, (Andrés) Roldán consigue un auténtico gol”. Entonces, surge el caos. “Desde las gradas, pude escuchar ráfagas de ametralladora. Los fanáticos estaban sobresaltados y el ambiente resultaba tenso”.

A pesar del desconcierto el partido sigue adelante. Dos minutos más tarde, sucede lo predecible en estos casos. Peligro en el área chica. Haití domina el balón. “De cabeza se la bajan a Sanon –esta vez de forma reglamentaria– y en ese momento ocurre algo increíble. En vez de realizar el disparo a puerta, Sanon pisa el balón para observar la colocación de (José Francisco) Reinoso. A continuación le pega al segundo palo con el exterior del botín… un golazo”.

A medida que subía la presión de los locales, el partido también se hacía más peligroso.

“Desde hacía un buen rato y sin que el árbitro (José María Luis Montañez de Puerto Rico) asumiera alguna acción, (Francisco) Fariñas permanecía tirado en la cancha tras recibir un violento golpe de un adversario. Ingresé en el terreno y le grité que facilitara la atención médica de nuestro jugador. Ni siquiera se tomó el trabajo de expulsarme”.

Faltaban cinco minutos para el final de aquella refriega… y Jorge Massó logra vencer la puerta de Wilner Piquant. Entonces, ardió Troya.

“Cuando el linier corría al centro del campo luego de producirse el gol –como hacen todos los jueces de línea en esa situación– un militar se interpone en su camino. El juez se detiene. No da un paso más. De manera inexplicable, el árbitro central ofreció tres versiones distintas de lo ocurrido”.

El gol fue anulado y su autor “premiado” con una tarjeta roja. Empate a un gol que dejaba un sabor a saqueo en las filas de Cuba. Había que jugar un encuentro de desempate que definiría cuál de las dos naciones caribeñas ingresaba en la Hexagonal

Final de la CONCACAF. Panamá sería la sede del partido, el 29 de diciembre de 1976 en el Estadio Revolución. Al margen de que la Selección no podía contar con el astro Jorge Rafael Massó Mustelier, “ese día Haití sencillamente fue mejor que nosotros. Siempre salíamos adelante en el marcador y esa vez, ellos nos hicieron el primer gol. El equipo se descontroló y nunca pudo regresar al partido”. Finalmente, Haití se impuso por 2 – 0 y una vez dentro de la Hexagonal estuvo muy cerca de acuñar el único boleto del área al Mundial de Argentina 1978, escaño que a la postre recayó en la representación de México.

Antes de abandonar la dirección técnica del Equipo Nacional, Padrón realizaría una prolongada gira en 1977 que incluiría a varios países africanos (Etiopía, Libia, Yemen del Norte, Mozambique, Zambia y Angola), así como la ciudad de Berno en el hoy territorio de la República Checa, antigua Checoslovaquia.

En lo adelante, al margen de la aparición de otros seleccionadores, la espigada figura de Sergio Padrón sería un referente obligado en el banquillo cubano.

Desde 1991 pasó a trabajar directamente en las oficinas de la Asociación de Fútbol de Cuba (AFC). Metodólogo, asesor y estadístico, entre otras funciones. Hoy, con 75 años de edad, Sergio conserva intacta su pasión por el fútbol y cada domingo se desplaza desde su hogar, ubicado en la barriada de Lawton, hasta los terrenos de La Polar, donde se disputa la emblemática Liga de Veteranos.

“Llegué a los “superveteranos”, como popularmente define la liga mi amigo y ex compañero del Equipo Nacional Nicolás Martínez Mora, en 1990 a la edad de 57 años. Desde entonces juego para el equipo Azucareros, en la categoría mayores de 55 años. Todavía no he pensado ingresar a la última división (+63) de la Liga. Siempre me he sentido muy a gusto con mis compañeros del equipo canarios”, nombre con el que también se conoce a la representación de Azucareros por el patrocinio que recibe de la Asociación Canaria. Con los canarios y compañía vive, quizás, la huella más visible de aquellos imborrables lazos entre el balompié criollo y las instituciones españolas que se extendieron hasta mediados del siglo XX, una singular etapa donde surgieron figuras del calibre de Sergio José Padrón Moreno… el seleccionador que terminó por superar al jugador. Irónicamente, el final de la dilatada charla con el maestro Padrón coincidió el consabido final de Cuba en la eliminatoria mundialista camino a Sudáfrica 2010.
No es un problema de quien está en el banquillo. Primero hay que mejorar la forma competitiva… Ajustarla al nivel actual de otras naciones del área. Luego, habría que apuntar hacía un técnico con experiencia y pleno conocimiento del jugador cubano.

EL EMPATE A CERO CON POLONIA
Entre los valores del once cubano, uno respondía a la disciplina táctica y el otro a su probada inteligencia. La estrategia frente a Polonia resultó letal y muy singular. Aguardamos a su ataque… y con dos hombres por delante siempre le cerrábamos el paso. Y así transcurrían los segundos y los minutos. Cayó el primer tiempo con empate a cero. Al comienzo de la segunda mitad, los polacos lucían bastante nerviosos. Jugábamos de tú a tú, frente al tercer lugar del último mundial. Hasta que casi sobre la hora, se produce una falta por la izquierda. Pelota detenida. Andrés Roldán detrás del balón. Jorge Massó que pasa de largo. Y Roldán ejecuta el toque a Francisco Fariñas, quien de potente y ajustado disparo derrota al portero. Gol. Pero, el juez de línea no lo ve así y levanta la banderilla para castigar un offside, fuera de lugar. Sin consultar, el árbitro central valida la decisión de su asistente y la acción quedaría para la polémica. Con ese “gol” de Fariñas, Cuba derrotaba al campeón defensor Polonia…y virtualmente se clasificaba a la siguiente ronda. No fue así. El empate a cero con Polonia dejaba un sabor amargo y prácticamente definía el futuro de los cubanos en su primer torneo olímpico.

Este artículo del periodista Omar Claro forma parte del libro en preparación "Pasión por el cuero", el centenario del fútbol cubano, que saldrá de imprenta en el verano de 2010, como antesala a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

3 comentarios:

  1. Pobre Mediocre, tu y los demas llevaron al balompie cubano a la ruina! Nunca fuiste nada! Un simple peon del Descalabro directivo de mi Patria! Que hubiese sido de nosotros en el Futbol mundial cuando muchos de las "estrellas" que se anuncian hoy no nos llegaban ni a los meniscos,! Quie lleva el futbol en la sangre y jugo en Cuba con toda esa constelacion de estrellas, nos damos cuenta de la cantidad de malos y mediocres en las canchas del mundo

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  2. Que horror! Sergio Padron Hablando de triunfos"Que triunfos? una beca y un par de zapatos adquiridos en el extranjero? Debieras habernos dado el chance de jugar profesionalmente u y la Rata de Castro! El Goyo me decia de las estupideces de Padron como dirigente!Vean como Eloy y comparsa eliminaron a Masso de la lista de presentacion!Si no intervenimoscuando la presente politica se acabe. nuestro futbol quedara a nivel colegial

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  3. Padron un buen atleta en su tiempo
    hombre humilde , ilustre y de una etica que hablan por si mismas.
    Digamos el hombre que hizo mucho por el futbol de Cuba dedicandole toda su vida.Profesor de muchas generaciones de jugadores.Gran extratega como director tecnico.
    Bajo su batuta Cuba tuvo muchos exitos...
    Deberian de haber en el mundo mucho
    hombres de la calidad de Padron.

    amigo del futbol cubano.

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