lunes, 15 de marzo de 2010

Idolos del Pasado. Andrés Faustino Roldán Cordero


Foto de la Eliminatoria Olímpica de 1976, Andrés Roldán saluda al capitán Haitiano (Foto cortesía de Andrés Roldán Sr.)


Consentido de los fanáticos cubanos en los años setenta y ochenta. Nació el 28 de febrero de 1950 en el reparto Reina, Cienfuegos. Delantero/volante creativo. Titular fijo de la Selección Nacional por 15 años (1970-1985)… el más brillante ciclo del fútbol criollo. Conquistó tres campeonatos locales, dos con la camiseta de Azucareros y uno con el Cienfuegos. Medallista de oro en tres Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, al hilo: Ciudad Panamá 1970, Santo Domingo 1974 y Medellín 1978. Participó en las giras del once nacional por Europa, África y Asia. Cuando pisaba el área grande con pelota dominada, los marcadores rivales pocas veces adivinaban el rumbo del pequeño-gigante cienfueguero. Letal en los cambios de ritmo. Convertía goles con la coraza de un gladiador y la sangre fría de un torero. Tiempista por excelencia… Generalmente, se anticipaba un segundo a la jugada. Cerebro del once antillano que acuñó el tan celebrado empate a cero gol con la mundialista Polonia (bronce en Alemania 1974), en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976… y el vicetítulo en los Juegos Deportivos Panamericanos, San Juan 1979. Formó el equipo de estrellas que enfrentó a la selección húngara, en la V Espartaquiada de Verano de los Ejércitos Amigos 1981.

La iniciación por el balompié nació en los muelles de su natal Reina, en Cienfuegos. Su hermano Alfredo Roldán y un nutrido grupo de amigos, unidos en la desbordada pasión por correr detrás de una pelota, “armaban una guerrilla y descalzos se la jugaban contra marinos griegos, rusos, checos, marroquíes o de cualquier otra nacionalidad que llegaban al puerto de Cienfuegos”.Mientras disfrutaba como un simple espectador de aquellas guerrillas futbolísticas, inventadas por su hermano, el destino le tenía reservada otra aventura, muy distinta al balompié.Su progenitor, cautivado por el ambiente marino que se respiraba desde el amanecer en la Perla del Sur, alistó al pequeño de la familia en la Escuela del Mar Andrés González Lines de Cayo Caguama, Varadero.

Pero, los mejores pensamientos de Roldán ya giraba alrededor de una pelota… y además la nostalgia por el terruño pudo más.

A los pocos meses estaba de regreso en Cienfuegos, donde llegó a tiempo para intervenir en los Juegos Deportivos Escolares Nacionales de 1964… y alcanzó el nivel provincial.

Fue llamado al representativo provincial de Las Villas 15-16 años a dos Escolares Nacionales al hilo, en 1965 y 1966.

Se iniciaba la carrera de uno de los futbolistas cubanos más brillantes de todos los tiempos. La vocación ofensiva y el olfato goleador del prospecto cienfueguero encontraron la primera prueba internacional en los Juegos Juveniles de la Amistad, torneo que convocaba a las naciones del extinto bloque socialista. A los 17 años de edad, Andrés Roldán debutaba en la edición de Bulgaria 1967. La experiencia se repitió en Hungría 1968.

Entonces, todavía en edad juvenil, recibió la convocatoria para unirse a la preselección nacional de Mayores.

Ocurrió en 1969. Previo a los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, Ciudad Panamá 1970, el chico de 19 años se embarcaba rumbo a Corea del Norte, quizás, en el más dilatado periplo fuera del país para cualquier equipo cubano que se tenga conocimiento.

La comitiva de 27 jugadores encabezada por el director técnico cubano Sergio Padrón y el entrenador coreano Kim Young Ha permaneció en el país asiático alrededor de seis meses. “El escaso conocimiento que teníamos de Corea, unido al inconveniente de no dominar el idioma y lo extenso del viaje, terminaron por afectar la unidad del grupo”, recordó.

De tal suerte, el lateral derecho Rafael Rodríguez Argüelles retornó a La Habana por enfermedad, lo mismo que el defensor central Gregorio “Goyo” Dalmau, abatido éste último por una crisis nerviosa.

Por otro lado, el delantero y goleador de la selección Jorge Massó sufrió una operación en un dedo del pie derecho.

Tras la sorpresiva baja del legendario “Goyo” Dalmau, el gafete de capitán recayó sorpresivamente en el juvenil Andrés Roldán, quien cumpliría los 20 años con los Juegos de Panamá 1970 en marcha.

Roldán, de 1.67 metros de estatura, se creció ante la exigente prueba y mostrando nervios de acero condujo a Cuba al primer título regional… en 40 años, tras su primera conquista ocurrida en 1930 durante la segunda edición disputada en La Habana.

Sin embargo, la cita en la nación canalera no sería un paseo por Paris para los antillanos.

El debut finalizó con resultado adverso por 1 – 2 contra Colombia, pero los cafeteros violaron el reglamento al alinear al arquero Pedro Antonio Zape, quien un año antes había debutado como profesional con el primer equipo del Deportivo Cali y esto lo descalificaba para actuar en los Juegos.

La protesta de la comitiva de Cuba prosperó… y los sudamericanos serían marginados de la competencia.

En la otra cara de la moneda, los locales salían airosos en su primer compromiso del torneo de fútbol al imponerse cerradamente a Nicaragua por 4 – 3.

Así las cosas, el cuatro de marzo de 1970 los fanáticos panameños atestaron el estadio del Colegio de Artes y Oficios, esperanzados en otro triunfo del seleccionado tricolor que incluso llegó a tener ventaja de 3 – 0 en el pizarrón, antes de que diera inicio a la épica reacción del once cubano.Uno a uno, cayeron tres goles en la meta de los locales, mientras que los fanáticos en las tribunas no daban crédito a lo que veían sus ojos. Después de gozar de una victoria parcial por goleada, el marcador se igualaba a tres tantos por lado.

“Cada minuto en la cancha me lucían una eternidad. Resulta que para los dos últimos encuentros, semifinales y final, tenía la espalda prácticamente en carne viva… había perdido toda piel exterior por el contacto con la cal. Incluso en esos últimos días cuando salíamos a la calle, ni siquiera podía ponerme la camisa”, rememoró.

El choque seguía tenso a ambos lados, hasta que se impuso la visión de Roldán.

“Recuerdo que fue una jugada de laboratorio. Hago la individual por el carril derecho y a continuación mando el centro sobre el punto de penal, justo por donde aparecía (José) Verdecia, quien de media volea la clava por alto en el fondo de la red, a la derecha del arquero”.
Golazo de Verdecia que le daba el triunfo a Cuba 4 – 3 y colocaba a la bandera de Panamá a media asta.

Los dueños de casa nunca se recuperaron de aquella caída y no pasaron más allá de la primera ronda.

Andrés Roldán y compañía coronaron un electrizante torneo al colgarse las medallas de oro al mando del coreano Kim Yong Ha.

“Tenía una visión universal del fútbol –dice y agrega–, le gustaba el fútbol latino y rápidamente se ganó la confianza de los jugadores.”

El oro en Panamá dio paso al sólido reinado de Cuba en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe que incluiría cuatro títulos, tres de ellos de forma consecutiva en 1970, República Dominicana 1974 y Medellín 1978 (el otro fue en República Dominicana 1986) y un tercer lugar ( La Habana 1982), en un lapso de 16 años.

De aquella Selección Mayor, donde aparecían los estelares Regino Delgado Robau, Carlos Loredo, Jorge Rafael Massó Mustelier, José Francisco Reinoso, Dagoberto Lara Soriano, Luis Hernández Herez, Orestes Pérez, José Rivero, Roberto Pereira y Francisco Fariñas, entre otros, Roldán emerge como referente obligado del grupo.

Massó tenía un regate único y resultaba muy habilidoso con la pelota. Su juego no tardó en traspasar las fronteras nacionales y recibió propuestas de México. Dónde estaba Massó, no había ojos para otro jugador.

En la temporada 1969-1970 disputó el primer campeonato nacional con la camiseta de Azucareros, club que le dio dos títulos nacionales en 1974 y 1976. Un tercer campeonato llegó con la casaca de Cienfuegos en 1985.

Como pocos, Roldán exhibía un magistral equilibrio entre sus resultados internacionales y a domicilio. Su reiterada titularidad, primero con Azucareros y luego con Cienfuegos, alternando con las convocatorias al once nacional, lo transformó en un líder indiscutido, dentro y fuera de las canchas.
Quizás, ningún otro campeonato como el torneo de los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, ha creado tanta expectativa en el primer centenario del fútbol cubano.

Un grupo muy especial, donde la madurez y la combatividad iban de la mano. “Estábamos hecho para la competencia. Teníamos la experiencia y fogueo necesarios para jugar a este nivel. Fue una experiencia inolvidable”.

Cuba que apenas había fallado de clasificar por derecho propio en la triangular final de CONCACAF, a fin de cuentas fue invitada a Montreal ante la ausencia de Uruguay.

Polonia vs. Cuba abría el torneo de fútbol de la XXI Olimpiada de verano.

Se conoce que los polacos venían a defender el título conquistado cuatro años atrás en Munich 1972 y más reciente aún de ganar la medalla de bronce en el Mundial de Alemania 1974.

“Después que ganar en Panamá y repetir el título en República Dominicana, nos transformamos en un grupo de atrevidos y desafiantes –dijo y añadió–, jugábamos de tú a tú con cualquiera, incluidos los polacos que ya pertenecían a la élite del fútbol universal”.

Grzegorz Lato, goleador en Alemania 1974 con siete dianas, una de ellas para derrotar por 1 – 0 a Brasil en el partido por la medalla de bronce, encabezaba el feroz ataque de los europeos.

“Los polacos se tiraron al frente con Lato y compañía, pero nuestro equipo estaba muy bien parado, sobre todo en la defensa”.

Fueron 90 minutos de ballet futbolístico. Polonia no lo creía y Cuba que se agrandaba a cada segundo… hasta que surgió la jugada con balón parado –injustamente le anulan el gol a Francisco Fariñas Gutiérrez– que estuvo a punto de cambiar el curso de la historia.

Al empate a cero con Polonia, le siguió la derrota por 0 – 1 frente a Irán que terminó la aventura de los criollos por tierras canadienses.

No habría descanso.
Para finales de ese mismo año, proseguía la eliminatoria mundialista rumbo a Argentina 1978, donde Cuba estaba a un paso de clasificarse a la Hexagonal Final, pero antes había que derrotar al siempre evasivo Haití.

“En el tercer y decisivo partido no pudimos contar con Massó (había sido expulsado en el manoseado empate a uno en Puerto Príncipe)… y desafortunadamente Regino Delgado no pudo exhibir su acostumbrado nivel en el medio campo”.

Roldán recuerda con especial interés el partido disputado en la primavera de 1978 contra el Chicago Sting en el Pedro Marrero del cual se conocen muy pocos detalles, pero que en su momento representó el primero de la selección nacional de Estados Unidos en territorio cubano, después de 1959.

Los cubanos le devolvieron la visita a los Sting de Chicago en el propio verano de 1978. Ambos equipos se encontraron en territorio estadounidense en la noche del nueve de mayo, en el Soldier Field de la Ciudad de los Vientos.

Tras el pitazo final, la pizarra reflejaba un inocuo empate a uno.

En pleno esplendor de su carrera, el pequeño capitán encabezó la eliminatoria mundialista camino a España 1982. Tras la clasificación a la entonces Hexagonal Final que tendría por sede a Tegucigalpa, la capital de Honduras, la Asociación de Fútbol de Cuba aceptó el “amistoso” gesto de México para que la Selección cumpliera la última etapa de preparación en tierras aztecas.

“Fue la única invitación que recibimos a sólo 15 días de que se iniciara la Hexagonal… y cuando te la dan ese tipo de oportunidad, no puedes darte el lujo de pensarlo dos veces”.

México, con la entonces joven promesa Hugo Sánchez a la cabeza, se contaba como el principal favorito para ganar la Hexagonal, donde curiosamente jugaría el primer partido frente a Cuba.Como era de esperar, durante esos 15 días de estancia en México, los cubanos realizaron algunos partidos de preparación frente a clubes locales, pero nunca vieron ni de lejos a Hugo Sánchez y compañía.

“Nos instalaron en un club militar localizado en una zona montañosa en los alrededores de Tegucigalpa –expone y precisa–, pero alejados del resto de las delegaciones”.

Por esa fecha Honduras vivía bajo los designios del dictador Policarpo Paz García, el último de los generales que estuvieron al mando de la nación centroamericana, desde 1963.

“Había un ambiente bastante intimidante al alcance de nuestros ojos… y armas largas apuntando hacia nuestra dirección en todo momento”.

La Guerra Fría también jugaría su papel en el premundial de Tegucigalpa.

“En ese clima de desconfianza, bajamos de la montaña para la apertura de la Hexagonal frente a México”.

Con la ayuda del “espionaje”, los aztecas tenían a su disposición los detalles del sistema de juego de los cubanos… y no tuvieron problemas para ganar por goleada de 4 – 0, incluidos dos goles de un encendido Hugo Sánchez que, curiosamente luego desapareció del torneo y con él también se fueron las ilusiones de México.

En cambio, “nosotros fuimos de menos a más. Después de perder por 2 – 0 el segundo partido frente a Honduras –eventualmente los catrachos ganaron el torneo y el pasaje a España 1982–, igualamos a cero vs. El Salvador, le ganamos por 2 – 0 a Haití y cerramos con empate a dos contra Canadá”.

Tuvo una destacada participación en la pentagonal celebrada a fines de 1985 en Costa Rica, donde además del Equipo Cuba se dieron cita el Botafogo de Brasil, Sporting Cristal de Perú, junto al Saprissa, Herediano y Alajuela, estos dos últimos clubes de la primera división del fútbol tico.

Durante esa pentagonal, Roldán tuvo algunos encontronazos con el entonces seleccionador nacional Roberto “Nene” Hernández. Ambos tenían ideas opuestas sobre la titularidad en el ataque del equipo. De regreso a Cuba, “el “Nene” Hernández me separa de la preselección nacional que salía de gira por Corea… y tampoco me tuvo en cuenta para los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, realizados en la ciudad dominicana de Santiago de los Caballeros en 1986”.

La decisión privaba a Roldán de su cuarta medalla de oro en la cita regional más antigua del planeta.

Tras defender la franela de su querido Cienfuegos por última ocasión en el campeonato nacional de 1990, el goleador Andrés Roldán Cordero decide colgar los botines.

Apartado ya de la alta competición, Roldán se asentó en los terrenos baldíos de la capital cubana para entregarles el magisterio de sus botines a los más pequeños.

Sin embargo, un inesperado llamado en la primavera de 2008, le cambio la tradicional rutina diaria…

Roldán fue convocado para hacerse cargo de la representación U 20 de República Dominicana, enrolada en las preliminares de la región por un boleto al campeonato de CONCACAF en la categoría, en un grupo donde además figuraban Haití, Bahamas y la nación anfitriona, Cuba.Arribó a Santo Domingo a inicios de mayo… con la urgencia de armar un equipo competitivo y entonces embarcarse de vuelta a la capital cubana.

Pese a la premura de los preparativos y con el factor tiempo en contra, los quisqueyanos ofrecerían una mayúscula sorpresa en La Habana. En el papel de Cenicienta dentro de su grupo, no le pudo ir mejor al once de Roldán.

Un triunfo por goleada (7 – 0 vs. Bahamas), empate (1 – 1 vs. Cuba) y derrota por la mínima (0 – 1 vs. Haití), dejaban a República Dominicana con uno de los dos pasajes por la zona del Caribe a la semifinal de CONCACAF (el otro fue a la cuenta de los haitianos), tras superar a Cuba por diferencia de goles.

Entonces, con un poco más de tiempo para enfrentar el próximo paso –al margen de arrastrar algunas trabas en cuanto a la logística y la disponibilidad de jugadores en aras de realizar una preparación técnico-táctico a tono con el nivel de la competencia– el once dominicano inició una singular concentración (viernes, sábado y domingo) en la ciudad de San Cristóbal, donde se levanta el Proyecto Gol del país caribeño.

República Dominicana acogió uno de los tres grupos de la semifinal caribeña y aprovechó su condición de local al sentenciar a la representación de Granada con un categórico marcador de 5 – 0, antes de caer por 0 – 2 frente al favorito Haití que incluía en su nómina aquel núcleo central de jugadores que asistieron al Mundial U 17, disputado en Corea del Norte en 2007.

De la mano de Roldán los quisqueyanos reclamaron una plaza en la final del Caribe al terminar como el mejor segundo lugar en las tres llaves eliminatorias.

En la cuadrangular final escenificada en Jamaica a inicios de 2009, terminó el agradable sueño del fútbol dominicano.

La incursión de los quisqueyanos por la tierra de los Reggae Boyz resultó pálida. Tres partidos, tres rivales e igual cantidad de derrotas… 0 – 2 ante San Vicente y las Granadinas, 1 – 4 contra los anfitriones para cerrar con un opaco 1 – 6 frente a los haitianos.

Para esta instancia decisiva, como había sucedido a lo largo del proceso eliminatorio, los juveniles dominicanos no pudieron contar en el banquillo con el ex internacional cubano. Entonces, la responsabilidad recayó en el técnico local Juan Mojica.

Roldán había viajado a Cuba para estar junto a su familia en la fiesta de Año Nuevo, pero la Federación Dominicana de Fútbol “olvidó” que el técnico Roldán se encontraba en La Habana… y había que enviarle el pasaje de vuelta.

Habían transcurrido poco más de siete meses desde la admirable aparición de la selección U 20 de República Dominicana en el mundillo futbolístico del Caribe, tradicionalmente dominado por las selecciones juveniles de Trinidad y Tobago, Haití y Jamaica.

Pasión, entrega y sacrificio personal serían una de las claves de este improbable crecimiento, en un clima futbolístico huérfano de identidad, escasa continuidad… y ausencia de un proyecto a largo plazo.

EL ONCE DE ROLDÁN
1970-1979
José Francisco REINOSO Zayas, portero
Antonio GARCÉS Segura, defensor
Luis HOLMAZA Odelín, defensor
René BONORA Puertas, defensor
Orestes PÉREZ, defensor
Regino DELGADO Robau, mediocampista
José Luis ELEJALDE, mediocampista
Andrés Faustino ROLDÁN Cordero, mediocampista
Luis HERNÁNDEZ Herez, delantero
Jorge Rafael MASSÓ Mustelier, delantero
Roberto PEREIRA Hernández, delantero

EL ONCE DE ROLDÁN
1980-1989
Hugo MADERA Ramírez, portero
Miguel RIVERO, defensor
Carlos LOREDO Pérez, defensor
Luis DREKE Roger, defensor
Francisco CARRAZANA, defensor
Regino DELGADO Robau, mediocampista
Dagoberto LARA Soriano, mediocampista
Andrés Faustino ROLDÁN Cordero, mediocampista
Roberto PEREIRA Hernández, delantero
Jorge Rafael MASSÓ Mustelier, delantero
Ramón NÚÑEZ, delantero

Este artículo del periodista Omar Claro forma parte del libro en preparación "Pasión por el cuero", el centenario del fútbol cubano, que saldrá de imprenta en el verano de 2010, como antesala a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

1 comentario:

  1. soy futbolista de la epoca de roldan y no pude nunca hacer el equipo nacional por la calidad de futbol q existiapero tuve el honor antes de irme a vivir a españa de jugar con el equipo carmelita de la liga de veteranos de cuba donde jugagaba lara roldan elejardey ganar un campeonato hablar de roldan es hablar del futbol cubano ramon gonzalez

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