viernes, 24 de julio de 2009

Entrevista a Dagoberto Lara



Este artículo del periodista Omar Claro forma parte del libro en preparación "Pasión por el cuero", el centenario del fútbol cubano, que saldrá de imprenta en el verano de 2010, como antesala a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

DAGOBERTO “Tibi” LARA SORIANO
Goleador y figura

Miembro del equipo olímpico a los Juegos de Montreal 1976 y Moscú 1980. Disputó par de eliminatorias mundialistas, Argentina 1978 y España 1982. Ganó la medalla de plata en los Panamericanos de Puerto Rico 1979 en una final donde Cuba cayó por 0 – 3 frente a Brasil. En un alarde de consistencia alcanzó tres títulos en Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe (1974, 1978 y 1986). Hacía goles de zurda, de derecha o de un certero cabezazo. Nació el 16 de abril de 1952 en la ciudad de Cienfuegos. A los 13 años recibió una invitación para ingresar en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE). Participó en todas las categorías, desde los infantiles hasta la Selección Mayor. Se retiró de las canchas en 1990. Botín de oro en tres ocasiones con la franela de Cienfuegos. Graduado de Licenciatura en Cultura Física. Ha ejercido como entrenador por los últimos 20 años. En 1996 fundó el Proyecto Manglar en la capital cubana. Allí, surgieron miembros de las selecciones U 17 y U 20. Comisionado de fútbol de Ciudad de La Habana de 1998 a 2002, período donde el once capitalino sumó dos campeonatos nacionales. Asistente técnico de los equipos Cuba U 17, U 20 y U 23. Con la selección preolímpica avanzó hasta la Ronda Final de CONCACAF rumbo a Pekín 2008. En la actualidad, “Tibi” Soriano reside en la Ciudad de Miami, donde se desempeña como técnico de la Academia de fútbol de las Américas, afiliada al Real Madrid.

Por OMAR CLARO

En mi época de jugador coincidí con un buen número de futbolistas que desplegaban un rendimiento extraordinario sobre la cancha.
Integrar el equipo nacional resultaba difícil en extremo.
Había que jugar de verdad. Recuerdo que a inicios de la década del 70 debuté en el campeonato nacional con el uniforme de Azucareros, donde salí campeón en las temporadas 1974 y 1976.

De Azucareros salté a la preselección nacional de mayores en 1971.

Los entrenamientos te exigían al máximo. Tenías que darlo todo si querías quedarte. Nunca podías bajar la guardia. Se trataba de un numeroso grupo de futbolistas decididos a darlo todo en el terreno…y cada uno estaba precisado a rendir al máximo para impresionar al cuerpo técnico.

Fue una etapa difícil, pero a la vez muy emotiva.

Se jugaba todo el año. El calendario incluía extensas giras al extranjero. Viajamos a Corea del Norte, Viet Nam, África…y a la mayoría de los países de Europa del Este.

También recuerdo que se disputaba por aquellos años el (desaparecido) torneo (internacional) “Esperanzas Olímpicas”, competición clave para el crecimiento futbolístico de muchos jóvenes que comenzaban a despuntar en el ámbito nacional.

Mis entrenadores hicieron la diferencia en mi etapa inicial de formación.

Tuve el enorme privilegio de contar con verdaderos maestros en la enseñanza del balompié.

Los primeros pasos fueron guiados por Carlos González, entrenador en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) de Villa Clara. Me preparó física y mentalmente para enfrentar los momentos más difíciles en la carrera de un futbolista.

Al regresar a mi natal Cienfuegos para incorporarme a la nueva EIDE del territorio, me encontré con el ex jugador polaco, quien resultaría una figura clave en el desarrollo del fútbol en Villa Clara y Cienfuegos.

TÉCNICOS EXTRANJEROS
Los entrenadores extranjeros que llegaron al fútbol cubano en los años setenta y ochenta mostraron calidad y profesionalismo.

El coreano Kim Yong Ha (trabajó con la selección nacional de 1970-1971) no sólo brindó sus enseñanzas a los futbolistas, sino también a los técnicos nacionales. Fue un avanzado maestro en el aspecto técnico-táctico.
Con Kim se ganó mucho, al igual que con el húngaro Karoly Kocza (1966).

Igualmente, en las provincias dejaron su huella un grupo de entrenadores llegados de Europa del Este, entre ellos un técnico húngaro quien resultó clave en el notable ascenso del fútbol en Camaguey.

Parte del éxito se tradujo en tres campeonatos nacionales consecutivos (1968, 1969 y 1970).

Se avanzaba por aquellos años en todas las categorías y los entrenadores cubanos aprendían lo más reciente acerca de la evolución del fútbol mundial.

Un ex miembro del equipo nacional de Polonia, me corrigió los defectos técnicos y además me animó a explotar al máximo mi potencial futbolístico en la cancha.

A través del técnico polaco llegué a dominar los elementos técnicos del juego. Comencé a analizar la forma en que él disparaba al arco en los entrenamientos. La pelota irremediablemente siempre terminaba incrustada en el ángulo.

La clave estaba en la colocación del pie de apoyo y la forma en que golpeaba el balón.

Mi obsesión me permitía repetir aquella rutina hasta el cansancio. Una y otra vez imitaba el golpe… hasta que finalmente logré mi objetivo.

Aquella simple rutina elevó notablemente mi nivel técnico.

DEBUT
Mucho antes de ganarme la titularidad, José Manuel Verdecia dominaba el ataque en el once cubano. A Verdecia siempre le profesé, como persona y jugador, un enorme respeto y admiración.

De cualquier forma, la oportunidad surgió (el 30 de noviembre de 1971) durante la Copa (de Naciones de la CONCACAF) realizada en Trinidad y Tobago.

Yo estaba en el banquillo de suplentes…Cuba perdía por 2-1 ante el equipo de casa.

En un momento del partido, (Sergio) Padrón, (director técnico de Cuba) viene hacía mi y me dice, “calienta”.
Vale aclarar que para entonces, Verdecia se encontraba en la curva descendiente de su gran carrera futbolística… no estaba anotando goles, ni tampoco podía rendir como lo había hecho en sus mejores años.

Prácticamente, su función en la cancha se limitaba en ese momento a la de un volante creativo… la edad le estaba pasando la cuenta.

En cambio, yo me encontraba en una etapa de crecimiento.

Jugué los últimos 15 minutos del partido y por fortuna anoté el gol que nos dio el empate frente a Trinidad y Tobago. (En la última fecha del torneo, Cuba empató sin goles contra Haití y terminó en la cuarta plaza entre seis equipos con México de campeón).

Imagínate ese debut dentro de una representación donde ya sobresalían Francisco Fariñas Gutiérrez, Andrés Roldán Cordero, Carlos Loredo Pérez, Reemberto “Chino” Piedra, José Luis Elejalde y Jorge Rafael Massó Mustelier, entre otras reconocidas figuras del balompié nacional.

ROLDÁN-LARA
Había abundancia y exquisitez de jugadores. Los menos se hallaban en la recta final de sus carreras.
En el grupo, dominaban aquellos futbolistas que recién iniciaban sus carreras… y yo me contaba entre ellos.
Se trataba de una lucha tremenda por entrar en la preselección.

Durante los entrenamientos, no dejaba de estimularme y me decía a mi mismo, “no te puedes quedar fuera”.
Afortunadamente, hacía la dupla ofensiva con Roldán, quien además de ser cienfueguero como yo, él me trasmitía sus experiencias para mejorar mi juego.

Compartíamos las cosas buenas y malas que hacíamos. Al final, logramos imponer nuestra calidad deportiva en el grupo… y estuvimos juntos durante casi 15 años en la selección nacional.

Roldán ha sido el mejor amigo. Compartíamos el mismo cuarto y en la cancha nos llevamos a la perfección. Inseparables dentro del terreno.

Teníamos muchas jugadas de laboratorio. Cuando Roldán salía por el lateral derecho…yo sabía por dónde tenía que picar, porque la pelota generalmente venía cortita y rasante.

Para engañar al marcador, primero me movía hacía el lado contrario donde iba a correr; luego cambiaba de ritmo y finalmente dejaba al defensor en el camino…y el medio metro de espacio me resultaba suficiente para marcar el gol.

Era más derecho que zurdo, pero mi fuerte era la cabeza.

Con el equipo Cienfuegos lo conseguí todo.

Incluso, cada vez que regresaba a Cienfuegos, todos comentan sobre los goles de Lara y la dupla Roldán-Lara.
Después llegaron otros jugadores importantes como Julio Modesto Cabrera, los hermanos Pérez Espinosa…
Recuerdo una jugada en particular contra Ciudad de La Habana, en un partido de muchas expectativas y colorido de ambos lados.

Julio Modesto se va por el lateral derecho. Como todos los integrantes de Cienfuegos, él conocía por donde yo corría.
En segundos, envía el centro… una pelota cortita y rasante. Y con un derechazo la mandé al fondo de la red.
El estadio 5 de septiembre de Cienfuegos, totalmente repleto, como ocurría en todos los encuentros contra Ciudad de La Habana, parecía que iba a reventar.

Sencillamente fue un golazo.

MASSÓ, EL PELÉ CUBANO
Alrededor de los años ochenta existía una rivalidad enorme entre Cienfuegos y Ciudad de La Habana. Sobre todo por tratarse de las dos potencias del fútbol cubano en ese tiempo.

Cada partido despertaba muchas pasiones.
Destacaban por los capitalinos atacantes de la talla de Jorge (Rafael) Massó y Carlos Azcuy, unido al defensor Carlos Loredo.

Nosotros también teníamos un respetado combinado con Roldán, los hermanos Frank y Roberto Pérez Espinosa, Guillermo Matos, Julio Modesto Cabrera, Máximo Iznaga, Francisco Carrazana… y un servidor.

A Massó lo disfruté como pocos. Desde el principio supe que se trataba de un extraclase del fútbol cubano… y mundial.

Tenía destellos de estrella. Una calidad similar a la de un Roldán en su mejor momento. Destacaba su habilidad y picardía. Se ubica entre los jugadores cubanos de mayor virtuosismo y además el más privilegiado en lo técnico-táctico.
Cuando Massó tenía la pelota, todos respirábamos mucho más tranquilos… Cuando el partido se tornaba más intenso, él nos daba fuerza y también la oportunidad de recuperarnos un poco.

Massó guardaba un notable parecido con Pelé. Tanto en el aspecto físico, como en la fluidez, coordinación y maestría con la pelota.

DESARROLLO TÉCNICO-TÁCTICO
Aceptable en cuanto al nivel técnico-táctico. Quizás, el punto de referencia más visible del fútbol cubano durante los años setenta y ochenta giraba en torno a la disciplina, dedicación, combatividad, sacrificio y preparación física.
Los equipos nacionales y provinciales contaban, sobre todo, con muy buenos preparadores físicos.
Desde edades tempranas se comenzaba con la enseñanza de la técnica. Incluso, la mayoría de las capitales provinciales contaban con destacados entrenadores del patio.

En Las Villas teníamos el caso de Carlos González, quien realizó los estudios superiores en la (desaparecida) Unión Soviética. Ocurrió que cuando comencé de forma organizada la práctica del fútbol, pude contar con los consejos y la sabiduría de González.

Sobresalía el impecable método de trabajo. Identificación con los jugadores y pleno dominio de los elementos técnico-tácticos, éste ultimo talón de Aquiles del balompié criollo en comparación con Europa o Sudamérica.

CAMPEONATOS NACIONALES
Hasta finales de los años ochenta, los campeonatos nacionales se realizaban a largo plazo. Uno contra todos a doble vuelta… y de forma paralela se jugaba un torneo de reservas o segunda división, ajustado al mismo calendario.

Entonces, se elevaban las posibilidades de desarrollo, superación y rendimiento.

Antes del partido estelar, que se disputaba alrededor de las tres de la tarde, se medían los segundos equipos provinciales, creando una verdadera efervescencia futbolística, sobre todo en plazas tradicionales como Zulueta (Villa Clara), Manatí (Las Tunas) y Banes (Holguín).

SURGIMIENTO DE UNA NUEVA DINASTIA
En Cienfuegos todavía no existía demasiada fiebre por el fútbol… El gran desarrollo por esta disciplina surge después de 1978, coincidiendo con la nueva división político-administrativa.

Al implantarse aquella estructura, los futbolistas cienfuegueros que jugábamos para el once de Azucareros (Las Villas) retornamos a nuestra propia región, ahora transformada en una de las nuevas 14 provincias del país, más el municipio especial Isla de la Juventud.

Fue un fenómeno sin precedente. Llegamos a desplazar al béisbol, como el deporte de mayor preferencia entre los fanáticos locales. En escaso tiempo el fútbol se proclamó el deporte número uno en Cienfuegos.

Hay que reseñar dos aportes significativos para que se concretara este despegue… el elevado número de partidos que se disputaban en el estadio 5 de septiembre, la casa del once de Cienfuegos, unido a la masividad en los campeonatos infantiles, escolares, juveniles y de primera categoría.

Por ultimo, los buenos resultados sobre el rectángulo de juego terminaron de contagiar a los fanáticos.

JUEGOS NACIONALES ESCOLARES
Fue una etapa maravillosa. Intervenir en los Juegos Nacionales Escolares resultaba un sueño para cualquier niño que practicara algún deporte.

En un inicio estaban concebidos de tal forma que la competición devino en una especie de pequeñas Olimpíadas del deporte cubano.

Ciudad de La Habana, se presentaba como única sede y allí se daban cita todas las provincias en un espectacular desfile de talento, pasión… y rivalidad.

A esto habría que añadirle que la principal ilusión de un chico de provincia, consistía en viajar hasta La Habana y exhibir su “mejor calidad” frente a los de la capital.

Y esta competencia espontánea que creció en los barrios marginales y pobres, a lo largo y ancho del país, desembocó en uno de los pilares más sólidos del deporte cubano.

Para nadie es un secreto que la mayoría de los monarcas olímpicos y mundiales cubanos subieron al podio por vez primera en los Juegos Escolares.

Hoy por hoy, aquellos Juegos tienen otros matices.

Desde hace un tiempo a acá, cada año un grupo de provincias se encargan de la organización del evento y los deportes se realizan en distintas sedes.

Se ha perdido la esencia de los Juegos. Aquella mística de los primeros años… participar, viajar, adquirir el sellito (o pin) conmemorativo y conservar aquellos uniformes que tenían grabado el nombre de la provincia, el deporte y el logo de los Juegos, desapareció por completo.

JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE, REPÚBLICA DOMINICANA 1974
Cuba y Trinidad y Tobago llegaron invictos a la final. La presión estaba de nuestro lado por nuestra condición de campeones defensores, conseguida cuatro años atrás en Panamá.

Los trinitarios representaban un rival de respeto. Jugadores altos, fuertes y veloces, pero nosotros teníamos la ventaja de haber realizado una extensa gira por Asia que incluía entre otros, partidos frente a selecciones nacionales de aquella región.

Estábamos listos para enfrentar el reto.

Después de 90 minutos, el partido se fue a tiempo extra con empate a un gol… y de allí directamente a los tiros desde los doce pasos.

Lanzamos los primeros tres penales a la perfección, mientras que ellos fallaron todos los intentos.

Así, Cuba también se quedaba con la medalla de oro en dominicana, el segundo gallardete de forma consecutiva.

JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE, MEDELLÍN 1978
La calidad subió en comparación con la edición precedente.

México llevó un gran equipo a los Juegos de Medellín, donde Cuba volvió a repetir en la final…en un duelo escalofriante.
En el camino hacia el oro derrotamos a todos los rivales, incluyendo a un hueso duro de roer, los aztecas, por 3 – 1.
Nos encontramos con Venezuela en la discusión del campeonato.

Una vez más, nos fuimos a tiempo extra… y por esas cosas del destino participé en la jugada que nos aseguró el triunfo por 2 – 0.

La ofensiva cubana nace de un contragolpe…El pase a las espaldas de la defensa y (Andrés) Roldán que penetra por el lateral derecho.
El esquema había sido bien dibujado en las prácticas. Se trataba de una jugada que conocíamos de memoria.
Me voy con la finta para sacar al defensor lejos de la jugada. Seguidamente, llegó a la corta por donde ya venía el pase de Roldán.

Y con efecto, le pego al balón lejos del alcance del portero… golazo.
El triunfo ya estaba en el bolsillo (tercer título consecutivo para Cuba en el torneo de fútbol de los Juegos Centroamericanos y del Caribe).

HEXAGONAL FINAL DE LA CONCACAF, HONDURAS 1981
Después de ganar la medalla de plata en Puerto Rico, el equipo mantuvo casi la misma base para avanzar a la Hexagonal Final de la CONCACAF en 1981.

Le ganamos a Suriname y Guyana en las preliminares sin permitir un gol en contra. En ese momento Cuba despuntaba como la potencia del Caribe.

De cualquier forma, la hexagonal era otra historia y el equipo se traslado a (la Republica Democrática de) Alemania para realizar uno de los acostumbrados entrenamientos en Europa del Este.

Allí, la selección local nos goleó por 5 – 0 en partido ¡amistoso! Faltaban menos de seis meses para disputar los boletos a la Copa del Mundo.

Regresamos a La Habana. Pasaba el tiempo y no aparecían los partidos de preparación, muy vitales para el calendario que se avecinaba.

Bajo esa circunstancia se acepta la invitación de México… a dos semanas de arrancar la Hexagonal en Honduras. (Cuba seria el primer rival de los aztecas en el estadio Nacional de Tegucigalpa).

En las dos semanas que permanecimos en territorio mexicano, nunca vimos ni siquiera un entrenamiento de nuestros rivales. A cambio, nos ofrecieron un par de amistosos con equipos de la primera división y con esa interrogante viajamos de Ciudad de México a Tegucigalpa.

México que nos había espiado a su antojo y tenía en sus filas al goleador Hugo Sánchez se impuso por 4 – 0. En el segundo turno en un choque muy intenso pero previsible, volvimos a caer ante los locales por 2 – 0.

La recuperación y nuestro ritmo habitual aparecieron un poco tarde. Fue en el tercer partido, cuando llenamos de pelotas el arco de El Salvador, pero inexplicablemente nunca apareció el gol y el choque terminó 0 – 0.
A Haití le ganamos sin oposición por 2 – 0 y en la despedida todavía con opciones de clasificarnos, igualamos 2 – 2 frente a Canadá.

Nunca antes habíamos estados tan cerca de clasificarnos a un Mundial por derecho propio.

JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE, LA HABANA 1982
Previo a los Centroamericanos y del Caribe de La Habana, se originó un polémico periplo de cambios.

Luis Hernández –ex miembro del equipo nacional, ahora como nuevo director técnico– y su asistente William Bennett Barracas acuerdan que había llegado el momento del retiro para muchos veteranos y brindarles un mayor protagonismo a las figuras que venían en ascenso.

El cambio provocó un serio problema en todos los niveles del fútbol cubano.

Recuerdo que en lo personal perdí hasta los deseos de jugar.

Querían dejarme por fuera, junto a otras figuras históricas y esta situación origino un serio distanciamiento entre el cuerpo técnico y una base de jugadores que individualmente habían permanecido alrededor de una década en la preselección nacional.

A la hora del recuento, el experimentó no sólo dio al traste con las aspiraciones de Cuba que buscaba sumar cuatro medallas de oro al hilo, sino que ni siquiera se avanzó a la final. A modo de consuelo se alcanzó la medalla de bronce.

Cuatro años después, vendría la revancha en Santiago de los Caballeros, (República Dominicana) en 1986.

JUEGOS CENTROAMERICANOS Y DEL CARIBE, SANTIAGO DE LOS CABALLEROS 1986
Abrimos con una goleada de 4 – 0 frente a Puerto Rico y ese triunfo le dio la suficiente moral al equipo que sumo otras dos victorias contra Bahamas (1 – 0) y México (2 – 0), antes de avanzar a la discusión del titulo.

En los primeros tres partidos, solo actuaba en la segunda mitad… Mis piernas ya sentían el desgaste de tantos años de trabajo.

Pero, en vísperas de jugar por el oro, el D.T. (Roberto) “Nene” Hernández me dijo, “en esta final te quiero los 90 minutos”.

Honduras ofreció una tenaz resistencia durante el tiempo reglamentario y también en el tiempo extra. Con empate a uno en el marcador nos fuimos a la tanda de penales.

Afortunadamente, nosotros contábamos con buenos lanzadores desde los 12 pasos… y ganamos por 4 – 1.
Se acercaba el fin de mi carrera.

Vestí la camiseta nacional por última vez en los Juegos Deportivos Panamericanos de Indianápolis 1987. Dos derrotas sucesivas decretaron una rápida despedida en la ronda de grupos, donde sólo se le ganó a Canadá, cuando ambos equipos ya estaban eliminados de la justa.

Punto final para una destacada generación de futbolistas cubanos.

Antes de despedirme, jugué tres campeonatos nacionales más con Cienfuegos (1988-90)… y entonces anuncie mi retiro de las canchas.

Siempre me ha gustado trabajar con los niños. Incluso, en mi etapa de comisionado de Ciudad de La Habana, después que finalizaba mi horario laboral, recogía un balón y me iba a un parque de las cercanías para trabajar con los más pequeños. Fue una satisfacción muy grande.

No tengo el don de la palabra. Mi lenguaje es a través del balón… cuando estoy en el terreno de juego soy el hombre mas feliz del mundo.

3 comentarios:

  1. hola mario, pienso que esta entrevista pudiera ser la 1ra de una serie con juegadores o ex jugadores cubanos radicados en el extranjero,para complementar toda esa valiosa informaciónn que das de la actuación de los nuestros en la escena internacional.

    por qué no organizas una encuesta de conformar el que a juicio del público debería ser el once titular de Cuba actualmente, sin importar si están fuera o dentro del país.
    Seguro que a la AFC le encantarían los resultados. Saludos.

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  2. Bueno, la entrevista es parte de Dagoberto Lara es la tercera que ponemos, Primero fue la de Fano y después la de Hierrezuelo. Esta entrevista con el Tibi debido a que es extensa la hemos dividido en tres partes . Más adelante publicaremo una con Eders Roldan y planeamos entrevistar a los muchachos que están Puerto Rico.
    Sobre la encuesta me parece muy buena idea, creo que la próxima semana comenzaré con los porteros y así sucesibamente. Debido al formato del blog tengo que poner yo los nombres de los jugadores, algo que no me gusta mucho pues haría las funciones de DT y lo que me interesa es saber la opinion de los demás.

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  3. Hola Mario
    Quisiera saber los nombres de los jugadores de cienfuegos en los años 1985-1990

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