jueves, 9 de julio de 2009

Valeriano Fano

Este artículo del periodista Omar Claro forma parte del libro en preparación "Pasión por el cuero", el centenario del fútbol cubano, que saldrá de imprenta en el verano de 2010, como antesala a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

EN EL DEPORTE CRIOLLO… ¡ÚNICO!
Valeriano “Lilo” Fano Morla


Por: Omar Claro


¡Excepcional! ¡Grandioso! ¡Meritorio!

¡Único!

Son algunos de los calificativos que podrían definir la singular carrera del astro cubano Valeriano “Lilo”
Fano Morla

Fano, prolífico delantero del afamado club Juventud Asturiana, comenzó su carrera balompédica desde bien pequeño, dominado pelotas de trapo en las calles, placeres… y después en los terrenos del segundo Almendares Park de la capital cubana. De chiquito ya “mandaba pata”… y de ahí ganaría el sobrenombre de “Patón”.

Artillero innato. Hacía goles de derecha, de zurdazos envenenados de media y larga distancia… Indetenible por alto.

El linaje de ídolo llegaría bien temprano… a los 20 años de edad. Con la franela de Juventud Asturiana acuñaría una sólida marca, sobre todo en la extraordinaria temporada de 1944 cuando los Toros de Ricardo “Zamorita” Mas se proclamaron campeones nacionales.

Juventud sumó 19 puntos de 24 posibles, en 12 partidos… 33 goles a favor y solamente 11 en contra para encabezar la ofensiva del certamen.

En aquella intimidante delantera de los astures aparecían Lilo tenía de socios al costarricense Antonio Dagoberto “Ñico” Vinyets Rojas, Evelio Fernández, Angel Álvarez y Luis “Carnerita” Gironella Fortuna.
Vinyets se proclamó máximo artillero ese año con 12 dianas, escoltado por Fano, quien marcó ocho goles.
La divisa rojiblanca a rayas se complementaba con el extraordinario cuidapalos panameño Pedro Pablo Arosemena, Inocencio Rodríguez Fernández (Bolillo II), Ernesto Raúl “Chino” Fonseca, Manuel “Cubanaleco” Gil, José “Pepe” Minsal Hernández, el hispano-mexicano Armando “Langarita” Hidalgo Isigaray, Francisco Reina (Reina II), Manuel Rodríguez Canto, Pedro Jorge “Capi” Suárez y el asturiano Enrique Martínez Pérez.

...Y CAMBRIA
LO HIZO SENADOR
Corría el año 1945.

Una vez consagrado en el balompié nacional, el futbolista cubano del momento causó asombró en la crónica deportiva de la época, al dejar a un lado los pantaloncillos cortos y probar fortuna en el béisbol profesional con el Jamestown, sucursal de los Senadores de Washington.

“Fano puede compararse actualmente al mejor de nuestros jugadores amateurs –dijo en su momento el legendario cronista Pedro Galiana y agregó–, únicamente su gran afición por el balompié lo mantuvo alejado del baseball. Creo que (Joe) Cambria acaba de hacer una adquisición formidable”.

Joe Cambria, respetado buscador de talento de los Senadores y afincado en La Habana, tampoco guardó elogios al momento de firmar al extraordinario atleta a inicios de año.

“Lilo es lo mejor que he descubierto en Cuba en los últimos años. Sus facultades y sus condiciones físicas le convertirán rápidamente en una estrella”, señaló Cambria.

Para que se tenga una idea más exacta de la calidad exhibida por el cubano, el super scout “Papa Joe” que firmó alrededor de 400 peloteros de la Isla para la organización de Washington, consideró a Valeriano un potencial sustituto del estelar James “Mickey” Barton Vernon, en la inicial de los Senadores.

Asimismo, especialistas y críticos consagrados al pasatiempo nacional de la Isla ya señalaban a Lilo, junto a Sandalio Consuegra y Orestes Miñoso, entre los tres mejores prospectos del béisbol criollo.

Se reportó a los entrenamientos de primavera del Williamsport Grays, clase A. Después de tres semanas y sólo tres apariciones como bateador emergente, fue enviado al Jamestown de la Point League.

Con el uniforme del Jamestown, el novato de 21 años dejó un promedio ofensivo de .318 en 27 juegos… con 34 incogibles, incluidos seis dobletes y un triple.

Después de una temporada en las ligas menores del Washington, Valeriano fue adquirido por el Havana Cubans… primera franquicia cubana que actuó en la pelota organizada y que gracias a su récord de 105 triunfos y 45 derrotas en 1947, ganó un lugar entre los 100 mejores equipos de todos los tiempos en ligas menores.

Los Cubans, propiedad del ex grandesliga criollo Baldomero “Merito” Acosta, arrasaron en las primeras cinco campañas (1946-1953) en la Liga Internacional de la Florida (FIL, por sus siglas en inglés). La respetada liga incluía junto a la franquicia caribeña a equipos de Miami, Miami Beach, Tampa Bay, West Palm Beach y Cayo Hueso.

Valeriano defendió la primera base de la poderosa novena antillana, donde destacaba Conrado Marrero, el guajiro de Laberinto, quien se convertiría en uno de los grandes del montículo de todos los tiempos.

Baste señalar que en tres temporadas consecutivas (1947, 48 y 49), Connie conquistó 70 victorias con apenas 25 derrotas… y una minúscula efectividad de 1.66, 1.67 y 1.53, respectivamente. Además de tirar un no-hitter contra Tampa, el 12 de julio de 1947.

Lilo apoyó el no hit no run de Marrero al producir con el bate de 4-3… y tres carreras anotadas, en el triunfo de los Cubans 7x0.

De acuerdo a las estadísticas, Valerio bateó .271 (1946), .259 (1947) y .286 (1948) en las tres zafras que jugó para los Cubans.

Incidentalmente, en 1946 integró una especie de selección nacional, denominada All Cubans, para disputar una serie internacional en Venezuela.

El toletero cubano jugó brevemente para los Petroleros de Cienfuegos y los Monjes Grisis de Marianao de la Liga Profesional Cubana de Béisbol.

EL BALOMPIÉ PUDO MÁS
Al final, la pasión por el balompié pudo más.


De vuelta a las canchas, su magia con el balón seguía intacta … y Juventud Asturiana lo recibió con los brazos abiertos para la apertura de la Liga Profesional que a fin de cuentas tuvo una duración de seis temporadas (1948-1953).

Al margen de la enconada rivalidad Juventud Asturiana-Centro Gallego, Lilo pasó a “filas enemigas” en la temporada 1951.

Su imagen taquillera se traducía en goles, triunfos y rachas ganadoras, elementos decisivos en el reinado de los Alacranes de 1951.

Un año después y de vuelta con la camiseta de Juventud, repitió el trofeo de marras.

Como se trataba de un jugador de otra galaxia, el Fortuna no se pudo resistir y tras una tentadora oferta, Valeriano se enfundó la camiseta de la F.

El regreso a la casa de los astures del hijo pródigo, le reportó otras dos coronas consecutivas (1952 y 1953) al indomable Juventud. La de 1952 sería además la última contienda en la efímera Liga Profesional cubana.

Todavía quedaba fútbol en sus botines… y en 1953 se liga con el Galicia de Nueva York, Estados Unidos. Al siguiente año, el 19 de septiembre de 1954, firma un nuevo contrato con el Lithuanian Sport Club, también de la Gran Manzana.

ENTRE TOQUE Y TOQUE
De 6-1 de estatura y 165 libras de peso, Valeriano Fano debutó en el fútbol organizado a los 15 años de edad para los colores de la “Academia García”.

Entre toque y toque, aumentaba el genio futbolístico que él traía por dentro.

Los pepinazos del muchacho de Ayestarán serían decisivos en el triunfo de la “Academia García” en el campeonato juvenil de 1939, galardón que repitió al siguiente año con el Nacional FC. Fue con éste último club que el jovencito le hizo el primer guiño al deporte de las bolas y los strikes.

Valeriano, en ese momento, le dio preferencia al balón y ascendió a la división aristocrática.

Iberia FBC marcó su debut en primera. Luego, a instancias del entusiasta Avelino Rodríguez, ejecutivo de Juventud Asturiana, Lilo fue traspasado a los Toros.

Fano también se enfundaría la casaca de los alacranes del Centro Gallego, sempiterno rival de los Toros en las lides del balón.

Seleccionado nacional en la eliminatoria mundialista a Brasil 1950, disputada en Ciudad México, donde Estados Unidos, Cuba y el país anfitrión jugaron la triangular final rumbo al Mundial de la FIFA.

Cuba que siempre jugó ante una concurrencia de unos 60 mil fanáticos, empató un partido(1-1) y perdió otro (5-2) ante Estados Unidos, mientras que cayó en dos ocasiones (2-0 y 3-0) frente los Aztecas.

Un año antes, anotó el tanto de la honrrilla para el reforzado Juventud Asturiana en la derrota 1-2 frente al Newell´s Old Boys de Argentina, en la serie internacional de tres partidos que celebró al once argentino ante clubes nacionales, en el estadio La Tropical a finales de 1947 y principios de 1948.

En esa formidable escuadra rosarina venían dos futuros mundialistas con Argentina en la Copa del Mundo, Suecia 1958… el defensor Juan Francisco Lombardo, quien más adelante jugó para Boca Juniors y River Plate, así como el arquero Julio Elías Musimessi, quien también atajó pelotas en Boca.

Mientras los rojinegros del técnico Ricardo Martínez Carbonell exhibieron un fútbol fantástico… goles, velocidad, precisión en los pases y mejor manejo del esférico, el delantero Lilo se afianzaba como el mejor referente del fútbol nacional.

Cristina, su única hija, no puede contener la emoción mientras le muestra a este cronista, fotos y notas descoloridas de papel periódico de la época, donde aparecen las hazañas de su añorado padre, quien falleció en 1997 a los 72 años de edad, víctima de una enfermedad terminal, en la ciudad de Miami. “Mi papá fue un atleta en todo el sentido de la palabra… jugó fútbol, béisbol, baloncesto y hasta Jai Alai. Tenía un gran amor y respeto por todos los deportes”.•

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